El alimento que bajó un 20% en el año en las góndolas

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A contramano de la curva inflacionaria, el precio de uno de los productos que forma parte de la canasta básica alimentaria sigue a la baja. Se trata del arroz, cuyo valor cayó hasta un 20% en lo que va de 2025 en las góndolas de los supermercados.

El dato surge del Sistema Electrónico de Publicidad de Precios Argentinos, en el que comercios minoristas de todo el país reportan de forma diaria alrededor de 10 millones de precios de artículos que comercializan. Y según un análisis realizado por el equipo de LA NACION Data, ninguna de las marcas reportadas fue ajena a la tendencia.

De acuerdo al estudio, para el que se tomó la referencia del paquete de arroz parboiled [precocido] de 1 kilo de siete marcas -líderes en la categoría y propias de supermercados-, el ítem que presentó la mayor baja en el año corresponde a la etiqueta de un retailer. Tras figurar a un promedio $2300 en diciembre y enero, tuvo dos grandes rebajas -una a mediados de febrero y otra a fines de mayo- y en julio su precio promedio quedó en $1796.

Según el informe, el precio promedio más bajo corresponde también a una marca de supermercados, que registró solo una leve baja de 6% en lo que va del año y hoy se comercializa a $1785. En tanto, el más caro de los productos analizados exhibió una pronunciada curva: se comercializaba a un promedio de $3300 un año atrás, en septiembre cayó a menos de $3000, en diciembre recuperó el precio y desde febrero su precio promedio está por debajo de los $2600.

El dato está también alineado con lo exhibido por el INDEC en los reportes del Índice de Precios al Consumidor (IPC). De acuerdo a los informes, para los que se contempla el paquete de arroz blanco simple de 1 kilo, el precio cayó de $2301,88 en julio de 2024, a $2110,76 en enero y a $1848,08 en julio de este año, siempre para la zona del Gran Buenos Aires. Esto representa una baja de 12,44% en lo que va del año y de 19,71% interanual, datos que contrastan con la suba registrada en el IPC, que fue de 17,3% y de 36,6% en cada caso.

La fuerte caída en el precio del arroz es el resultado de un ciclo de suba y posterior sobreoferta que se dio en los últimos dos años. Durante la campaña 2023/24, gran parte de América atravesó problemas climáticos: sequías y enfermedades en los cultivos redujeron los volúmenes de producción en casi todos los países. Esa escasez impulsó una suba histórica: el precio del arroz en cáscara llegó a superar los US$400 por tonelada, uno de los valores más altos en décadas.

El escenario cambió radicalmente en 2024. Los precios altos del año anterior incentivaron a los productores a volver a sembrar más superficie. En la Argentina, provincias como Corrientes y Entre Ríos aumentaron hasta un 20% el área sembrada; y en Paraguay, Uruguay y Brasil también hubo un salto productivo. Paralelamente, las condiciones climáticas favorecieron al sector y dieron lugar a una mayor productividad. Y a esto se sumó que India -principal productor y exportador mundial- levantó las restricciones que había impuesto a sus exportaciones, lo que sumó aún más oferta al mercado.

“El resultado fue un reacomodamiento inmediato: el precio internacional bajó a la mitad entre fines de 2024 y mediados de 2025, pasando de más de US$400 a cerca de US$200 la tonelada. En términos históricos, no es un valor ‘malo’, pero con los costos de producción que tenemos en la Argentina nos deja prácticamente fuera de mercado. Exportamos a pérdida o -con suerte- a costo”, señaló Jorge Paoloni, productor industrial de Entre Ríos y expresidente de la Federación de Entidades Arroceras Argentinas.

En tanto, Enrique García, presidente de la Asociación de Plantadores de Arroz de Entre Ríos, consideró: “La campaña pasada fue récord: la Argentina produjo casi 1,6 millones de toneladas, frente al promedio histórico de 1,2 millones. Pero el consumo interno ronda apenas las 500.000, y el resto depende de la exportación. Al sumarse el excedente del año anterior y la sobreoferta global, el precio se desplomó, y en la Argentina la baja se siente más que en los países vecinos”.

La caída de precios no se tradujo en una suba del consumo interno. A pesar de que hoy el arroz se encuentra entre 15% y 20% más barato que hace un año, las ventas en góndola muestran un retroceso.

“El precio se derrumbó. Estamos en valores mínimos en dólares: en pocos meses de los últimos 10 años se llegó a estos niveles, lo que marca un contexto muy restrictivo. Y la góndola no es ajena a esto: si bien los precios cayeron, los volúmenes, apalancados fuertemente por el largo fino –el commodity–, están perdiendo mucho contra el año pasado. En total, entre el parboiled y el largo ancho, hay una caída de casi 3% interanual”, señalaron desde una de las empresas líderes del sector.

Para los especialistas, el fenómeno se explica, en parte, por los hábitos de consumo locales. A diferencia de países vecinos, el arroz ocupa un lugar marginal en la dieta argentina: el consumo per cápita anual ronda apenas los 10 kilos, contra 60 en Uruguay, 50 en Paraguay o hasta 80 en Brasil. “En el sector tenemos un termómetro: mientras el arroz sea más barato que la pasta, se vende bien. Pero cuando sube y se empareja con los fideos, el argentino elige pasta, casi de manual”, graficó Paoloni.

A esto se suma un factor estructural: el mercado interno absorbe como máximo el 40% de la producción. El resto depende de la exportación, que hoy atraviesa una sobreoferta global y obliga a los molinos a competir con precios a la baja también en el mercado local. El resultado es un círculo complejo: precios en dólares históricamente bajos, ventas internas que no crecen y productores cada vez más presionados por los costos.

De cara al futuro inmediato, las expectativas del sector están puestas en la próxima campaña, cuya siembra comenzará en septiembre -y la cosecha en enero-. Para los especialistas, se espera una reducción significativa del área sembrada, lo que podría contribuir a recomponer los precios hacia 2026. “El año pasado se produjeron casi 1,6 millones de toneladas, casi 400.000 más que el promedio histórico. Ese excedente todavía está en el mercado y pesa sobre los valores. Si este año la superficie cae como anticipamos, la situación podría mejorar”, advirtió García.

Con la colaboración de Bruno Soifer, integrante del equipo de LN Data