Dudas en Wall Street. – LA NACION

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El Gobierno ya le puso número al principal riesgo que observan los inversores de cara a 2027: cuántos dólares adicionales podrían demandar los argentinos y las empresas antes de las elecciones. La estimación ronda los US$7000 millones en los cuatro meses previos a los comicios.

Sin embargo, los números que maneja el ministro de Economía, Luis Caputo, indican que el ingreso adicional de divisas previsto para el próximo año alcanzaría por sí solo para absorber esa presión.

Como segunda línea de defensa, contabilizan además unos US$72.000 millones entre swaps, acumulación de reservas y capacidad de intervención en el mercado de futuros.

La cuenta permite reconstruir el “escudo” financiero y cambiario con el que el Gobierno se prepara para atravesar el año electoral. Según pudo reconstruir LA NACION de distintas fuentes que conversaron con funcionarios en las últimas semanas, Economía contempla US$5240 millones de dolarización extraordinaria en los cuatro meses anteriores a las elecciones y otros US$1850 millones por un eventual adelantamiento de importaciones. En total, son US$7090 millones de demanda adicional.

La palabra “adicional” es clave: los US$5240 millones no representan todas las compras de dólares que podrían realizar los individuos durante esos cuatro meses, sino el exceso sobre el flujo que Economía considera habitual. Los cálculos oficiales parten de una dolarización de individuos de alrededor de US$1700 millones mensuales. Eso equivaldría a unos US$6800 millones en cuatro meses y, si se agregara el exceso proyectado para el período preelectoral, las compras de personas podrían rondar los US$12.000 millones. A eso se sumaría el eventual adelantamiento de importaciones de las empresas.

Del otro lado, el equipo económico proyecta US$9317 millones de nueva oferta de divisas: US$6390 millones por el impacto de las inversiones realizadas bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y otros US$2927 millones por la mejora esperada en el balance de bienes y servicios. La cuenta deja así US$2227 millones a favor, antes de recurrir al resto de las herramientas financieras.

En el Gobierno contabilizan además unos US$72.000 millones entre swaps, acumulación de reservas y capacidad de intervención en el mercado de futuros.

El antecedente es lo ocurrido en las elecciones legislativas de 2025. El propio Banco Central (BCRA) describió aquel episodio como un “cisne negro”: durante los seis meses anteriores a los comicios, la dolarización, entre compras de divisas y cobertura cambiaria, rozó los US$35.000 millones y llegó a representar más de la mitad del dinero que circula en la economía.

La cobertura cambiaria bajó desde unos US$17.000 millones hasta US$8500 millones y la dolarización de los portafolios privados, que había promediado alrededor de US$4000 millones mensuales en los dos meses previos a los comicios, descendió luego a unos US$600 millones por mes.

La interpretación oficial es que buena parte del stock de pesos susceptible de dolarizarse ya lo hizo y que actualmente las personas dolarizan principalmente “nuevos flujos de ingresos”. Cuando aumenta la incertidumbre, parte de esa demanda se adelanta y luego disminuye. Esa es la lógica detrás de los US$5240 millones adicionales que Economía proyecta para 2027.

Para un escenario de mayor estrés, el Gobierno contabiliza US$72.000 millones en diferentes herramientas: US$20.000 millones correspondientes al swap con China, US$20.000 millones de la línea con Estados Unidos, US$17.000 millones de acumulación de reservas y alrededor de US$15.000 millones de capacidad potencial de intervención en futuros.

Sin embargo, Salvador Vitelli, head of research de Romano Group, señaló a LA NACION que, según la normativa vigente, el límite para la posición abierta de la autoridad monetaria quedó consolidado en US$9000 millones tras la unificación de los mercados. “Hasta el momento no ha cambiado”, explicó.

Es precisamente aquí donde aparecen algunas de las dudas de los inversores, que suelen ser trasladadas a sus interlocutores del equipo económico. Los US$72.000 millones no son dólares líquidos disponibles en una cuenta y cada componente tiene condiciones diferentes. Entre las preguntas aparecen cuánto del swap chino podría utilizarse efectivamente, si la línea por US$20.000 millones acordada con Estados Unidos continuará disponible durante 2027 dependiendo de las elecciones legislativas de este año y cuál es el poder de fuego real que tendría el BCRA en futuros.

Caputo suele responder en sus conversaciones con inversores que la línea estadounidense continúa disponible. En el caso de China, sin embargo, los propios números muestran una diferencia. El esquema contabiliza los US$20.000 millones nominales del swap, pero el ministro habla ante inversores de US$8000 millones que podrían utilizarse con flexibilidad para distintos propósitos, según confirmó este medio. Hasta ahora se habían mencionado oficialmente alrededor de US$5000 millones como tramo de libre disponibilidad.

Entre esos usos aparecen operaciones comerciales, el pago de capital de deuda e incluso una eventual recompra de bonos soberanos. La utilización del acuerdo de monedas con fines financieros es algo que ambos países vienen trabajando desde el año pasado, según confirmó LA NACION con fuentes que conocen de primera mano las negociaciones. La mención de una recompra no significa que exista actualmente una operación de ese tipo en preparación, sino que aparece entre los destinos posibles de esos recursos.

Dolarización en las elecciones de 2025, según el BCRA

En un escenario extremo, además, el swap podría convertirse en una herramienta para cubrir necesidades financieras del Tesoro. Los números que Caputo presenta a los inversores contemplan que, si hubiera dificultades para renovar deuda en el mercado local, el Gobierno podría recurrir al swap con China o a la línea con Estados Unidos.

El resto del “escudo” también requiere matices. Los US$17.000 millones corresponden a una meta de acumulación de reservas y no a dólares ya disponibles bajo ese concepto. El Gobierno calcula que ya compró US$14.400 millones este año y maneja incluso un escenario en el que las adquisiciones podrían superar los US$20.000 millones. En futuros, en tanto, estima una capacidad de intervención superior a US$15.000 millones, a partir de la baja posición vendida actual.

El frente cambiario se complementa con el programa financiero. Los cálculos oficiales muestran que 2026 ya estaría financiado, con fuentes que excederían las necesidades del Tesoro en unos US$3700 millones. De los US$4200 millones previstos mediante préstamos respaldados por organismos internacionales, ya se concretaron US$3200 millones y Economía espera otros US$1000 millones hacia diciembre, mediante operaciones estructuradas con garantías de CAF y Fonplata.

También restan US$800 millones de financiamiento local de un objetivo anual de US$6000 millones. Economía decidió esperar ante el nivel actual de las tasas. Incluso sin esa colocación, calcula que podría comenzar 2027 con un excedente de fuentes cercano a US$2900 millones.

La estrategia para el próximo año, por ahora, no contempla emitir nueva deuda soberana en los mercados internacionales. La apuesta es financiarse localmente y dejar mayor espacio externo para empresas y provincias. Un eventual regreso a Wall Street quedaría para más adelante, si el riesgo país baja significativamente y Caputo considera que así será si Javier Milei es reelegido.