Una familia sin subsidios del AMBA ya destina casi el 15% del salario a pagar los servicios públicos

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Con la llegada de la primavera, las estufas empiezan a apagarse y las facturas de luz y gas dan un respiro. En septiembre, el gasto de los hogares del área metropolitana en servicios públicos bajó 7,3% respecto de agosto. La factura de gas cayó 19,9% y la de luz, 18,8%, por el menor consumo. Pero el alivio es estacional. Cuando se compara con el mismo mes del año pasado, y se deja de lado el efecto del frío, la cuenta sigue subiendo muy por encima de la inflación.

Una familia tipo del AMBA que no recibe subsidios gasta hoy $268.405 por mes para pagar la electricidad, el gas, el agua y el transporte público, según el último informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet). Es 55% más que en septiembre de 2025, en un período en el que la inflación se estima en 33%, lo que implica un aumento real de 16,5 puntos.

La brecha se amplía en un plazo más largo. Desde diciembre de 2023, esa canasta aumentó 867%, contra un alza de 254% del nivel general de precios, lo que significa una suba de 173% en términos reales.

Esa cuenta equivale al 14,6% de un salario promedio registrado, estimado en poco más de $2 millones, cuando al final del gobierno de Alberto Fernández, los servicios pesaban solo el 5% de los ingresos por los altos subsidios que destinaba el Estado.

Un hogar sin subsidios gasta $268.405 mensuales en electricidad, gas, agua y transporte, según el IIEP (UBA-Conicet); el boleto de colectivo subió 70% interanual por la fórmula de actualización que aplican la Ciudad y la provincia

El rubro que más empuja es el transporte, que ya explica casi la mitad del gasto (47%), con $126.689 por mes. En el último año subió 70%, más del doble que la inflación.

Detrás de esa suba está la decisión de la Ciudad y de la provincia de Buenos Aires de actualizar cada mes el boleto de colectivo según la inflación más dos puntos porcentuales. La provincia, además, aplicó aumentos por encima de esa fórmula para reducir subsidios. Por eso, el boleto mínimo de una línea que circula solo dentro de la ciudad cuesta $888, mientras que en una que recorre únicamente el conurbano asciende a $1164.

Las líneas que cruzan la General Paz, en cambio, dependen de la Nación, que define los aumentos de manera discrecional, sin una fórmula automática. Su boleto mínimo es el más barato, de $743, pero aun así implica un alza real descontada la inflación de 296% desde diciembre de 2023.

Aun con esas subas, el pasaje sigue lejos de su costo. El IIEP calcula que el costo técnico por pasajero, es decir, lo que valdría el boleto sin subsidios, es de $2096, un 136% más que el boleto porteño.

En los servicios de la casa, los aumentos fueron menores, aunque también superaron la inflación. En los últimos 12 meses, la factura de electricidad de un hogar sin subsidios subió 48%, la de gas 42% y la de agua 40%. Hoy se ubican en $49.770, $49.370 y $42.576 mensuales, respectivamente.

El Gobierno busca seguir recortando subsidios y trasladar a las tarifas el mayor costo de la energía, que este año se encareció por la suba del gas natural licuado (GNL) importado para el invierno, a raíz del conflicto en Medio Oriente. Desde diciembre de 2023, descontada la inflación, la factura de gas acumula un alza real de 391%; la de agua, de 80%, y la de electricidad, de 38%.

El transporte explica casi la mitad del gasto y es el rubro que más creció en el último año; los subsidios a la energía y al transporte representan el 0,64% del PBI y el Presupuesto 2027 prevé bajarlos al 0,53%(Fuente: ARCHIVO LN / Amarelle Gustavo )

Aun así, las tarifas todavía no alcanzan a cubrir el costo de los servicios. En promedio, los hogares del AMBA pagan el 54% de lo que cuesta prestarlos, y el 46% restante lo aporta el Estado nacional, una proporción que se mantiene estable en torno al 55% desde febrero. La situación varía según el servicio. En el agua, la cobertura es total; en electricidad y gas es del 58% y el 57%, y en el transporte, de apenas el 35%.

El peso de los subsidios

Los subsidios a la energía y al transporte representan este año el 0,64% del PBI (0,44% y 0,19%, respectivamente), según el presupuesto vigente, un nivel bajo en perspectiva histórica. En 2016 llegaron al 3,3% del producto (2,6% en energía y 0,8% en transporte) y en 2021, al 2,9%, con la energía por encima del 2% en ambos casos.

Este año, sin embargo, las transferencias a la energía crecieron 16% en términos reales hasta septiembre. Las impulsaron los giros a Cammesa, la empresa que administra el mercado eléctrico mayorista, que subieron 43% real por el mayor costo de la energía durante el invierno. En cambio, los subsidios al transporte cayeron 27% real.

El proyecto de Presupuesto 2027 prevé profundizar esa baja, hasta el 0,53% del PBI (0,37% y 0,16%), lo que sería el sexto año consecutivo de caída. En dólares, el gasto pasaría de US$5200 millones a US$4400 millones. La mayor parte del recorte proviene justamente de Cammesa. El objetivo oficial es que las tarifas cubran más del 88% del costo de abastecimiento en 2027 y que esa proporción se estabilice en torno al 91% en los años siguientes.