CARACAS/WASHINGTON.– Las fuerzas de seguridad venezolanas han detenido a varios estadounidenses en los meses transcurridos desde que el gobierno de Donald Trump inició una campaña de presión militar y económica contra el gobierno de esta nación sudamericana, según un funcionario estadounidense familiarizado con el asunto.
Algunos de los detenidos enfrentan cargos penales legítimos, pero el gobierno estadounidense está considerando designar a otros dos como detenidos ilegalmente, señaló el funcionario.
Entre los detenidos hay tres venezolano-estadounidenses con doble pasaporte, así como dos ciudadanos estadounidenses sin vínculos conocidos con el país, dijo el funcionario, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar públicamente.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, desde hace tiempo utiliza a los estadounidenses detenidos, sean culpables de delitos graves o inocentes, como moneda de cambio en las negociaciones con Washington, su mayor adversario.
Trump ha hecho de la liberación de estadounidenses detenidos en el extranjero una prioridad en sus dos presidencias, y mandó a su enviado, Richard Grenell, a Venezuela para negociar un acuerdo sobre prisioneros días después del inicio de su segundo mandato.
El periodo posterior de conversaciones entre funcionarios estadounidenses y venezolanos dio lugar a la liberación de 17 ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes detenidos en Venezuela.
Sin embargo, la decisión del gobierno de Trump de suspender esas conversaciones y comenzar una campaña de presión militar y económica contra Maduro puso fin a la liberación de prisioneros. La cantidad de estadounidenses detenidos en Venezuela comenzó a aumentar de nuevo en el otoño boreal, según el funcionario estadounidense.
Ese incremento coincidió con el despliegue de una Armada naval estadounidense en el Caribe y el inicio de ataques aéreos contra embarcaciones que, según Washington, transportan drogas por orden de Maduro.
Estados Unidos intensificó aún más su campaña de presión este mes, dirigiéndose contra los buques que transportan petróleo venezolano y paralizando la mayor fuente de exportaciones del país.
La embajada estadounidense en Colombia, que se ocupa de los asuntos venezolanos, declinó hacer comentarios sobre los detenidos estadounidenses en Venezuela, y remitió las preguntas al Departamento de Estado estadounidense, que no respondió a las solicitudes de comentarios.
El Ministerio de Comunicación de Venezuela, que se ocupa de las solicitudes de prensa del gobierno, no respondió a una solicitud de comentarios.
Se desconoce la identidad de la mayoría de los estadounidenses detenidos en Venezuela en los últimos meses.
La familia de un viajero llamado James Luckey-Lange, de Staten Island, en Nueva York, denunció su desaparición poco después de que cruzara la inestable frontera sur de Venezuela a principios de diciembre.
El funcionario estadounidense dijo que Luckey-Lange, de 28 años, se encuentra entre los detenidos recientemente, y es uno de los dos estadounidenses que podrían ser designados como presos detenidos injustamente.
Luckey-Lange es hijo de la música Diane Luckey, quien se presentaba como Q Lazzarus y es conocida por su sencillo de 1988 “Goodbye Horses”. Aficionado a los viajes y luchador amateur de artes marciales, Luckey-Lange trabajó en la pesca comercial en Alaska tras licenciarse en la universidad, dicen amigos y familiares.
Tras la muerte de su madre, emprendió un largo viaje por América latina en 2022. Su padre murió este año.
“Ha estado viajando de un lado a otro, pensando qué hacer con su vida”, dijo Eva Aridjis Fuentes, una cineasta que trabajó con Luckey-Lange en un documental sobre Q Lazzarus. “Ha sufrido muchas pérdidas”.
Luckey-Lange escribió en su blog a principios de diciembre que estaba realizando una investigación sobre la extracción de oro en la región amazónica de Guyana, que colinda con Venezuela. El 7 de diciembre, escribió a un amigo que se encontraba en un lugar no especificado de Venezuela, y al día siguiente habló por última vez con su familia. Dijo que se dirigía a Caracas, donde tenía previsto tomar un vuelo el 12 de diciembre para volver a su casa, a Nueva York.
No está claro si Luckey-Lange tenía visado para entrar en Venezuela, como exige la legislación del país a los ciudadanos estadounidenses.
Su tía y pariente más cercana, Abbie Luckey, dijo en una entrevista telefónica que las autoridades estadounidenses no se han puesto en contacto con ella y que está buscando cualquier información sobre su paradero.
Algunos ciudadanos estadounidenses liberados de prisión en Venezuela este año describieron condiciones abusivas y una falta de garantías procesales. A muchos no se los acusó de ningún delito y pocos fueron condenados.
Un peruano-estadounidense llamado Renzo Huamanchumo Castillo dijo que fue detenido el año pasado tras viajar a Venezuela para reunirse con la familia de su esposa. Fue acusado de terrorismo y de conspirar para matar a Maduro, explicó.
Dijo que los cargos no tenían sentido. “Después nos dimos cuenta de que yo no era más que una pieza de negociación”, añadió.
Huamanchumo, de 48 años, dijo que el tiempo que estuvo detenido en una conocida prisión venezolana llamada Rodeo I -donde habría conocido al gendarme argentino Nahuel Gallo– lo golpeaban con frecuencia, y que recibía un litro de agua turbia al día. “Era lo peor que te puedas imaginar”, dijo.
En julio fue liberado en un canje de prisioneros.
Al menos otras dos personas vinculadas a Estados Unidos siguen encarceladas en Venezuela, según sus familias: Aidel Suarez, residente permanente estadounidense nacido en Cuba, y Jonathan Torres Duque, venezolano-estadounidense.
La madre de Torres, Rhoda Torres, dijo que su hijo, que ahora tiene 26 años, había regresado a Venezuela después de que la familia llevara aproximadamente una década viviendo en Estados Unidos. Ella cree que lo detuvieron debido a su complexión atlética y su acento estadounidense, afirmó.
Por Anatoly Kurmanaev, Annie Correal y Edward Wong