En las últimas semanas, la guerra de Israel contra Hamas en la Franja de Gaza ha tomado nuevas dimensiones. Por un lado, la comunidad internacional denuncia hambruna y genocidio mientras que potencias como Francia y el Reino Unido prometen reconocer un Estado palestino a menos que se alcance un alto el fuego. Por el otro, el gobierno de Tel Aviv desmiente las acusaciones y avanza con un plan para tomar más territorio en la Franja, incluido uno de sus mayores centros urbanos, la Ciudad de Gaza.
En este contexto, LA NACION entrevistó al periodista israelí-portugués Henrique Cymerman, un experto en Medio Oriente destacado no sólo por ser un puente entre la comunidad judía y el mundo árabe, sino también por haber sido el referente del papa Francisco en la región por casi 12 años.
El apodado por Bergoglio “Ángel de la paz” visitó la Argentina y conversó sobre la situación actual en Gaza y cómo esta afecta la imagen de Israel en el plano internacional.
-¿Cómo describiría hoy la situación en Gaza y el humor social en Israel?
-En cuanto a lo que ocurre en Gaza y en Israel, yo creo que estamos viviendo un momento histórico, en el que se está delineando el nuevo Medio Oriente. Lo que ocurrió el 7 de octubre es un antes y después, pero lo que vemos en Gaza no es un conflicto entre Israel y Hamas, sino parte de una segunda guerra fría que el mundo está empezando a vivir. Un conflicto entre varias coaliciones, entre ellas una encabezada por Estados Unidos y una encabezada por China, que incluye a Irán, a Rusia y a Corea del Norte. Como periodista creo que no estamos haciendo bien nuestro trabajo, porque estamos centrándonos en lo más sensacionalista, en las imágenes espantosas que llegan de Gaza y que nos conmocionan de tal manera que nos ciegan. Por ejemplo, la gente cree que Hamas quiere un estado palestino. Yo, como alguien que entrevistó a todos los líderes de Hamas menos uno, sé que ellos no quieren un Estado palestino. En cambio, la prensa internacional presenta a Hamas como si fuera la resistencia francesa luchando contra los nazis. Nada más equivocado. Ellos quieren un Estado islámico en toda la región que elimine a Israel y que incluya a los territorios palestinos.
-En las últimas semanas, las denuncias de hambruna y genocidio en la Franja se han multiplicado en la comunidad internacional. ¿Qué opina al respecto?
-El que alguien repita una mentira mil veces no la convierte en verdad. Yo tengo la impresión de que hay un alto grado de superficilidad y una fuerte campaña de desprestigio dirigida por Irán, que empezó mucho antes de que Israel invadiera Gaza. El 10 de octubre del 2023 ya hubo 2500 manifestaciones en todo el mundo, bien coordinadas y con los mismos lemas. Hay que tener cuidad porque existe una guerra de narrativas que convierte a parte de los periodistas en activistas. Los hechos en sí son que hay una gran tragedia en Gaza y que la población civil, casi 2 millones de personas, son rehenes de Hamas desde su golpe de Estado en 2007. Recuerda que Israel abandonó Gaza en el 2005, y en vez de que Hamas o la Autoridad Palestina construyesen un Estado, invirtieron miles de millones de dólares en la industria de la guerra. Yo he estado cientos de veces en Gaza. Es impresionante ver como la población está en la superficie y Hamas en los túneles. Es una guerra a dos niveles, a dos pisos. Todo esto es dramático. Pero no es un genocidio. Un genocidio según las Naciones Unidas es la intención de exterminar un pueblo, una religión o un grupo étnico. Si Israel quisiera exterminar a los palestinos de Gaza habría un millón de muertos, con el potencial militar que tiene. La mitad del total de 60.000 víctimas que presenta Hamas, son combatientes. Son gente que va vestida de civil para ser contabilizados como tal en caso de morir. La prensa internacional no habla de eso. Habla continuamente de 60.000 muertos, sin explicar que esto incluye gente que murió de muerte natural, y miles de palestinos que murieron por misiles de los propios grupos islamistas con fallos técnicos. Lo que ocurre en Gaza es una tragedia, pero bajo ningún concepto es un genocidio.
-En este sentido, ¿cómo cree que afecta la guerra la imagen de Israel en el resto del mundo?
-Israel ganó una guerra en siete frentes, algo que nunca se hizo en la historia de la humanidad, y perdió la guerra mediática. Hace años que los israelíes tenemos la guerra de las narrativas como una prioridad menor, lo que es un problema. Ahora empezamos a entender que hay que dedicarle esfuerzos [a la comunicación] porque hay que explicar el porqué de las cosas. Todo lo que está ocurriendo en los últimos 22 meses tiene una razón, tiene un fundamento.
-Desde el inicio de la guerra, distintos organismos han denunciado un aumento global del antisemitismo. En su experiencia, ¿en qué tipos de acciones se ve este incremento y cómo ve la situación en la Argentina?
-Pues debo decir que es una de las cosas que más me preocupa en este momento porque veo además que me equivoqué profundamente. Yo que soy bisnieto y nieto de gente que sufrió el holocausto, que perdí 80 personas de mi familia en un solo día en 1942 en Polonia, pensé que el antisemitismo estaba mucho más superado en la mayoría del mundo libre, del mundo democrático. Sin embargo, hoy en día tenemos esta explosión en países como Brasil o Francia, donde hay un aumento del 1000% de atentados antisemitas. Cuando llegas a una situación así, yo creo que no es solo un problema judío, es un problema de las distintas sociedades. Creo que en lo que concierne la Argentina, por lo que logro ver, la situación es menos grave, pero hay que estar muy atentos.
-A raíz de la perspectiva de escalada en Gaza, surgieron varias voces de protesta en Israel contra el gobierno de Netanyahu. ¿Cómo ve las perspectivas del gobierno de mantenerse en el poder?
-Yo soy un gran crítico, y no lo escondo, de los dos partidos de extrema derecha que están en la coalición del gobierno israelí. El partido del ministro [de Seguridad Nacional, Itamar] Ben-Gvir y del ministro [de Finanzas, Bezalel] Smotrich. Pero hay que tener en cuenta que, en primer lugar, todos aquellos que están en la coalición fueron elegidos democráticamente, incluido Netanyahu. Por otra parte, yo espero que personajes como Ben-Gvir y Smotrich no entren en el próximo parlamento, pero veamos las cosas en proporción. Ellos hacen mucho ruido, tienen importancia porque de ellos depende la supervivencia del gobierno, pero te debo decir una cosa, yo sé que ellos no están en la toma de decisiones reales. No están en el gabinete reducido, donde realmente se decide lo que va a pasar.
-Por último, el gabinete de Netanyahu ya aprobó un plan para la toma de la Ciudad de Gaza, pero el primer ministro insiste en que no pretende gobernar la Franja. ¿Qué acciones podemos esperar en el futuro próximo?
-Todos tienen claro en el mundo árabe, los 22 países de la Liga Árabe, incluso Qatar, que es la sede de los Hermanos Musulmanes, pero también en la Unión Europea (UE) y desde luego en Estados Unidos, que Hamas debe ser desarmado. Yo no creo que Hamas pueda ser desarmado pidiéndoles que lo hagan. Alguien tiene que hacer que eso ocurra. Si la UE, los países árabes y la Autoridad Palestina no son capaces de hacerlo, tendrá que ser Israel que lo haga. Yo espero que no. Ahora, yo me pregunto si la declaraciones de Netanyahu sobre la ocupación de la Ciudad de Gaza son reales o si son tácticas de disuasión. Porque cuando Israel quiso atacar Irán, no anunció que lo haría en dos o tres meses. A mí me parece que es más una guerra psicológica. Eso no quiere decir que al final Netanyahu no decida hacerlo, si es que Hamas no cede ante la presión. Porque en este momento, aunque está muy debilitado, Hamas siente que tiene el control, porque el mundo condena a Israel por provocar hambre en Gaza, que además no es verdad. Unas 470.000 toneladas de comida entraron en Gaza desde enero. 1,2 kilogramos por persona. Lo que pasa es que que no llegan a la población, porque Hamas lo secuestró y lo revende en el mercado negro. Pero bueno, eso es otra historia. En resumen, yo creo que estamos en un momento importante. Pero al mismo tiempo Netanyahu sabe que el 82% de los israelíes quieren el fin de la guerra y la vuelta de los rehenes. Esa es la gran prioridad.
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