ATENAS.- En Israel eran las 4.36 de la madrugada y el teléfono de Orit Gutman sonó con el tipo de mensaje de texto que ninguna madre quiere recibir.
“Contestá. Es urgente. Nos están persiguiendo”, escribió su hijo Shahar, de 17 años, en el grupo familiar de WhatsApp desde la isla griega de Rodas, el mes pasado. Y un minuto después llegó una actualización: “Estoy escondido. No sé dónde están los demás. Tuve que saltar un paredón”.
Shahar estaba de vacaciones con otros cinco adolescentes y se vio envuelto en uno de los numerosos encontronazos hostiles que se dieron este verano boreal entre simpatizantes palestinos e israelíes que viajaban por Europa, en el contexto de la guerra entre Israel y Hamas.
La solidaridad con Israel fue intensa y generalizada tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, donde murieron unas 1200 personas y otras 250 fueron tomadas como rehenes, según el gobierno israelí.
Pero esa buena predisposición se disipó cuando el mundo vio que se acercaba al segundo aniversario de la guerra y que Israel seguía con su feroz contraofensiva en la Franja de Gaza, con más de 60.000 palestinos muertos, según las autoridades de Gaza, cuyo recuento no distingue entre combatientes y civiles. Así que en ese ambiente cargado de imágenes de devastación y hambruna en Gaza y en medio de los reclamos diplomáticos de algunos de los más cercanos aliados europeos a Israel, para los israelíes viajar al extranjero se ha vuelto bastante complicado.
En Viena, capital de Austria, tres destacados músicos clásicos fueron expulsados de una pizzería por hablar hebreo. Al famoso DJ israelí Skazi se le prohibió actuar en Tomorrowland, un importante festival de música electrónica en Bélgica, después de que dos asistentes israelíes fueran señalados por un grupo activista propalestino como posibles criminales de guerra y fueran interrogados por la policía belga. Este mes, un controlador aéreo del Aeropuerto Charles de Gaulle, París, le comunicó por radio la frase “¡Palestina Libre!” a la cabina de un avión de pasajeros de El Al, la aerolínea de bandera israelí, que acababa de despegar. Y en Atenas, Grecia, el entrenador del seleccionado de fútbol de Israel fue empujado recientemente por un transeúnte al grito de “¡Palestina Libre!”.
El hostigamiento en un país vecino como Grecia ha sido una dura sorpresa para los israelíes, que acuden masivamente a sus playas cada año y muchos hasta consideran como una especie de segundo hogar.
El 10 de agosto, grupos de activistas propalestinos organizaron una jornada de acción en Atenas donde miles de personas que manifestaron pacíficamente, protestas que se replicaron a menor escala en otras ciudades y en las islas. Las pancartas de los manifestantes decían: “No en nombre nuestro” y “Detengan el genocidio”.
Los sindicatos locales ya habían organizado protestas propalestinas en los muelles de islas más visitadas para disuadir a los pasajeros de cruceros israelíes de desembarcar. De hecho, el crucero israelí Crown Iris, con cientos de pasajeros a bordo, tuvo que volverse sin poder atracar en la isla de Siros a causa de una de esas protestas. Y cuando el Crown Iris llegó a Creta, los manifestantes que lo esperaban en el muelle se enfrentaron con la policía antidisturbios y debieron ser dispersados con gases lacrimógenos.
El embajador de Israel en Grecia, Noam Katz, se enfrentó públicamente con el alcalde de Atenas, acusándolo de no articular medidas para que los israelíes se sintieran seguros y de no limpiar los grafitis antiisraelíes que cubren las paredes de la ciudad. Katz dijo que leyendas como “Matar sionistas es salvar vidas” eran antisemitas y una “incitación a la violencia”.
El alcalde ateniense Haris Doukas le respondió con una dura publicación en las redes sociales: le espetó que el gobierno municipal “no acepta lecciones de democracia de quienes matan a civiles y niños” en Gaza y que “respeta plenamente a sus visitantes y defiende el derecho a la libre expresión de sus ciudadanos”. También dijo que la ciudad sí elimina esos grafitis.
Para Shahar Gutman y sus amigos, unas vacaciones que venían siendo divertidas terminaron en un susto durante su última noche en Rodas, cuando fueron a una discoteca muy popular entre los turistas israelíes, según relató en una entrevista su madre, Orit Gutman.
Al parecer, otro grupo de israelíes que estaba en el lugar se había trenzado en una discusión con una decena de hombres. Según informó la policía griega, el altercado se desató cuando los israelíes corearon consignas pro-Israel y el otro grupo respondió con cánticos pro-Palestina.
Gutman insistió en que su hijo y sus amigos no participaron de la trifulca, pero cuando salieron del club, dijo Gutman, los propalestinos, que parecían hablar un idioma que no era griego, los persiguieron y golpearon a algunos de ellos.
Según Gutman, más tarde la policía griega fue al departamento donde se alojaba su hijo y sus amigos y los interrogó. La vocera de la policía, Constantina Dimoglidou, aseguró que la investigación policial reveló solo cruces verbales y que no hubo heridos. La funcionaria agregó que no se conocía la nacionalidad de los propalestinos. Al día siguiente, Shahar Gutman y sus amigos abordaron su vuelo de regreso a Israel.
El gobierno de Israel les recomienda a los israelíes que viajen al extranjero, y especialmente a los soldados, que eviten portar signos israelíes visibles y que en sus redes sociales no publiquen su ubicación en tiempo real. Los pasajeros del Crown Iris relataron en la televisión israelí que se habían dado la vuelta las camisetas para ocultar los logotipos israelíes y que cuando les preguntaban de dónde eran se identificaban como españoles o italianos.
Pero desafiantes y nacionalistas, algunos turistas israelíes llegan envueltos en la bandera de Israel. Los asistentes al festival del Bélgica que fueron interrogados habían sido identificados porque portaban la bandera de su unidad militar, según el relato de asistentes e imágenes posteadas en las redes sociales.
Pero el simple hecho de hablar en hebreo puede ser suficiente para provocar una reacción agresiva. Shlomo Barzel, vocero de la selección nacional de fútbol de Israel, dijo que este mes, mientras el entrenador Ran Ben Shimon y su asistente, Gal Cohen, conversaban en hebreo en el centro de Atenas, un transeúnte comenzó a gritarles y a continuación le dio un empujón a Ben Shimon.
“Hablaban en hebreo, no tenían nada que los identificara como israelíes”, dijo Barzel.
Traducción de Jaime Arrambide
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