Juan Roberto Vargas: “La televisión dejó de ser una señal: hoy es una experiencia que acompaña”

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La televisión abierta atraviesa uno de los procesos de transformación más profundos de su historia. Ya no se trata únicamente de transmitir una señal en una pantalla: hoy los noticieros se ven en celulares, redes sociales y plataformas, obligando a los medios tradicionales a adaptarse a un ecosistema donde las audiencias son fragmentadas, veloces y exigentes.

Para Juan Roberto Vargas, director de Noticias Caracol, este cambio no representa una amenaza, sino una oportunidad. La digitalización, lejos de matar el periodismo, lo ha retado a ser “más ágil, más cercano y mejor”. En ese escenario, la confianza y la honestidad se vuelven activos centrales en un entorno marcado por la polarización y la desinformación.

El directivo colombiano destaca la importancia de la experimentación, de los nuevos formatos y de la incorporación de la inteligencia artificial, siempre con una condición: que esté “al servicio de la inteligencia humana, no al revés”. La innovación, sostiene, no se mide por la herramienta en sí misma, sino por cómo ayuda a conectar mejor con las personas.

De cara al futuro y en diálogo con LA NACION, Vargas imagina un periodismo aún más fragmentado y multiplataforma, pero también con una búsqueda renovada de profundidad y contexto. Un desafío que, a su juicio, definirá qué medios trascienden y cuáles se diluyen en un mundo donde la inmediatez y la credibilidad conviven en permanente tensión.

– Cómo definiría la transformación que han vivido los canales de televisión tradicionales en la última década frente al avance de lo digital?

– Ha sido un proceso apasionante. No creo en nostalgias, creo en evolución. La televisión dejó de ser una señal que se ve en una pantalla y se convirtió en una experiencia que acompaña a las personas donde estén: en el celular, en una red social, en una plataforma. Lo más bonito es que esa transformación no ha matado el periodismo, lo ha retado a ser mejor, más ágil y cercano.

– Desde su experiencia en Colombia, ¿qué desafíos enfrentan hoy los noticieros televisivos para seguir siendo relevantes ante audiencias cada vez más fragmentadas?

– El gran reto no es solo estar en todas partes, sino lograr que la gente nos quiera escuchar. Las audiencias hoy son diversas, veloces, exigentes. Hay que entender sus códigos, sus tiempos y sus formas de consumir información. Y, sobre todo, hay que hablarles con honestidad, sin subestimar su inteligencia. El periodismo serio tiene mucho que ofrecer en medio del ruido, pero tiene que saber contarse de otras maneras.

«Ser un presentador de noticias hoy es, más que nunca, ser una voz en la que se puede confiar. Ya no basta con leer bien una noticia. Hay que tener criterio, empatía, capacidad de explicar lo que pasa sin complicarlo», dice Vargas

– ¿Qué estrategias ha implementado Noticias Caracol para adaptarse a las nuevas formas de consumo informativo, especialmente en redes sociales y plataformas móviles?

– Nos preguntamos cómo ser útiles en cada lugar donde nos buscan. Para eso, armamos equipos creativos que piensan en contenido con lógica de red social, que no es lo mismo que resumir una nota. Probamos nuevos lenguajes, apostamos por videos cortos, por nuevos formatos, y por usar tecnología para mejorar lo que hacemos, sin perder lo más importante: la verdad bien contada. También nos hemos abierto a experimentar sin miedo, sabiendo que ahí es donde está el futuro.

– ¿Cuál cree que es hoy el rol del presentador de noticias en un ecosistema donde las audiencias buscan información en múltiples fuentes y formatos?

– Ser un presentador hoy es, más que nunca, ser una voz en la que se puede confiar. Ya no basta con leer bien una noticia. Hay que tener criterio, empatía, capacidad de explicar lo que pasa sin complicarlo y, a veces, hasta acompañar emocionalmente a la gente. No somos celebridades, pero tampoco podemos ser figuras frías. Tenemos que conectar.

– ¿Qué lugar ocupan la inmediatez y la verificación de datos en los noticieros actuales, cuando la presión por informar rápido puede atentar contra la calidad?

– Esa tensión existe y hay que manejarla con responsabilidad. No podemos sacrificar la verdad por la velocidad. La tecnología ayuda mucho, pero el juicio y la ética siguen siendo humanos. Tenemos protocolos para verificar antes de publicar, y cuando nos equivocamos, también sabemos corregir. Eso también es parte de construir confianza.

– ¿Y cómo influye el análisis de audiencias en tiempo real en las decisiones editoriales y en el diseño del contenido televisivo?

– Hoy tenemos herramientas que nos permiten saber, casi al instante, qué temas están conectando más con la gente. Eso ayuda, claro. Pero no lo es todo. El olfato periodístico sigue siendo clave. A veces una historia no es la más viral, pero es la que toca contar. La clave está en combinar datos con intuición, sin perder el norte editorial.

Juan Roberto Vargas: «No nos dejamos arrastrar por los extremos. Apostamos por el contexto, por las voces diversas, por los datos. La confianza se construye día a día, siendo coherentes»

¿Qué oportunidades y riesgos ve en la incorporación de inteligencia artificial en las señales de noticias televisivas, tanto en la producción como en la presentación de contenidos?

– La IA es una herramienta maravillosa si se usa con propósito. Nos ayuda a ser más ágiles, a producir contenidos más dinámicos, a traducir y adaptar más rápido. Pero nunca debe reemplazar el pensamiento crítico. El gran riesgo es pensar que puede hacer todo. Para mí, la inteligencia artificial debe estar al servicio de la inteligencia humana, no al revés.

¿Considera que los noticieros han logrado generar espacios para la interacción y participación del público, o siguen siendo formatos unidireccionales?

– Hemos avanzado. Las redes sociales, por ejemplo, ya no son solo canales para distribuir contenido, sino espacios donde la gente opina, pregunta, debate. Escuchar a la audiencia, abrir espacios para que participe, incluso para que nos cuestione, es parte del nuevo periodismo. No tenemos la verdad absoluta y debemos estar abiertos a construirla en diálogo.

En tiempos de polarización, ¿cómo se construye credibilidad y confianza desde un canal abierto de noticias?

– Con firmeza y serenidad. No nos dejamos arrastrar por los extremos. Apostamos por el contexto, por las voces diversas, por los datos. La confianza se construye día a día, siendo coherentes, admitiendo errores cuando los hay y nunca jugando con la verdad. La gente puede estar en desacuerdo con una historia, pero si sabe que fue contada con honestidad, vuelve.

¿Qué innovaciones tecnológicas cree que marcarán el futuro cercano de los noticieros televisivos en América Latina?

– Vamos a ver mucha más personalización, interacción y presencia en entornos donde antes no imaginábamos ver noticias: videojuegos, asistentes de voz, gafas inteligentes. Pero lo que realmente va a marcar la diferencia no es la tecnología, sino cómo la usamos para conectar mejor con las personas. Eso es lo que va a separar a los medios que trascienden de los que se diluyen.

LUMO

A nivel personal, ¿cómo ha cambiado su rutina y su mirada del periodismo con esta evolución hacia lo digital, la multiplataforma y la IA?

– Me ha cambiado profundamente. Uno no puede quedarse en lo que ya sabe: hay que aprender, desaprender y volver a aprender todos los días. Hoy el periodismo se hace en múltiples lenguajes, en múltiples pantallas y con herramientas que hace unos años parecían ciencia ficción. Me he dejado acompañar por equipos jóvenes, inquietos, que entienden cómo se mueve el mundo digital y me han enseñado muchísimo. Y también ha sido clave que, desde Caracol, contemos con un espacio como LUMO Media Lab, que ha funcionado como un laboratorio para explorar nuevas narrativas, probar tecnologías y entender cómo conectar con nuevas audiencias. Ese respaldo nos ha permitido experimentar con criterio y dar pasos firmes hacia un periodismo que se transforma, pero que no pierde el fondo. Hoy sigo haciendo lo que amo, con más herramientas y con la convicción de que la inteligencia artificial sirve para trabajar mejor, no menos.

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LUMO es un laboratorio concebido para explorar cómo se transforman las audiencias, las tecnologías y los modelos de negocio

LUMO Media Lab es una iniciativa creada y auspiciada por Caracol Televisión. Allí promueven un ambiente de aprendizaje y experimentación a través de la disrupción, estructurando oportunidades de negocios sostenibles para la industria de medios. Es un laboratorio concebido para explorar cómo se transforman las audiencias, las tecnologías y los modelos de negocio, con la intención de anticipar escenarios y generar innovación en un sector en permanente cambio.

El trabajo lo organizan a través de una metodología estructurada compuesta por tres líneas de acción. Radar, que descubre, estudia y despierta interés en audiencias, tecnologías y negocios que delinean el futuro de la industria. Box, que inspira, experimenta y acelera iniciativas que actúan como atajos para descubrir ese futuro. Y Ventures, que identifica, atrae y desarrolla compañías y líderes mediante la conexión con startups, apuntando a nutrir el ecosistema con nuevas ideas y proyectos.

El enfoque combina estudios de futuro, design thinking y data science. Se diseñan kits de herramientas para guiar a los directivos empresariales en procesos de descubrimiento, prototipado y visualización de nuevas oportunidades, siempre en colaboración con aliados expertos y visionarios. Como parte de su manifiesto, conectan talento, conocimiento e innovación global vinculada con las industrias culturales, de medios y entretenimiento en un espacio pensado para comprender y experimentar.

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¿Cómo se imagina la televisión –y en particular los noticieros– dentro de diez años, en términos de formatos, plataformas y relación con las audiencias?

– Más fragmentada, más móvil e integrada a la vida diaria. Vamos a contar noticias en formatos que todavía no existen. Pero también creo que va a haber una búsqueda de profundidad, de análisis, de periodismo que explique y no solo informe. El reto será lograr ese equilibrio entre inmediatez y contexto. Si lo hacemos bien, seguiremos siendo necesarios.

¿Cuáles son hoy sus principales métodos o protocolos de chequeo de información, en un contexto donde una mala decisión editorial puede viralizarse en segundos y dañar su credibilidad y la del medio?

– Hemos estructurado un sistema de triple validación que combina fuentes humanas, inteligencia artificial y supervisión editorial. Además, entrenamos constantemente al equipo en técnicas de verificación, manejo de desinformación y nuevos desafíos como los deepfakes. Ser rigurosos no es una opción: es la base de todo.

¿Quién es Juan Roberto Vargas?