El relato triunfalista de Trump choca con un frente cada vez más incierto

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WASHINGTON.- Arropado por cientos de seguidores en la pequeña localidad de Hebron, en el norte de Kentucky, Donald Trump enfervorizó al público al hablar del éxito de la operación militar norteamericana en Irán. “Nunca es bueno decir demasiado pronto que has ganado. Nosotros ganamos“, afirmó el presidente en un mitin con tono electoral. “En la primera hora, todo había terminado”, ahondó.

¿Acaso el mandatario abandonó Washington este sábado para ir a Kentucky? No. Aquella presentación fue el 11 de marzo pasado, apenas 12 días después del inicio de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní que causó un tembladeral en el tablero geopolítico y económico global. En la Casa Blanca, ante periodistas y en sus redes sociales, Trump recurrió luego a más frases triunfalistas sobre la Operación Furia Épica. “¿No es un gran nombre? Bueno, lo es si ganas”, reconoció.

El presidente Donald Trump, en la Casa Blanca, el miércoles 1 de abril de 2026. Alex Brandon – AP Pool

Mientras la Casa Blanca parece empantanada en busca de una salida del conflicto bélico, que este sábado entra en su sexta semana, Trump intenta sostener -cada vez con más dificultad- su narrativa triunfal, mientras busca algún tipo de acuerdo con Teherán en medio del fuego cruzado y el derribo de dos aviones militares, tensa el vínculo con sus aliados de la OTAN, enfrenta crecientes resistencias internas y hasta deshoja la margarita sobre una posible incursión terrestre tras movilizar a miles de efectivos a la región.

Este es el problema de afirmar que se está ganando. Desde el punto de vista operativo, con la ejecución de ataques de muy alta intensidad, Estados Unidos avanza día a día. El potencial militar iraní se está reduciendo, de eso no cabe duda. Pero no es así como se describieron los objetivos de esta guerra. Fueron en términos mucho más amplios y, en ese sentido, todavía no ha cambiado gran cosa», explicó a LA NACION Ian Lesser, experto del think tank German Marshall Fund de Estados Unidos.

El ataque norteamericano a un puente unos 35 kilómetros al sur de Teherán. ATTA KENARE – AFP

Mientras mantiene la presión militar y redobla sus amenazas al régimen, Trump parece cada vez más alejado de la posibilidad de negociar una salida con el régimen de los ayatollahs. Y a la luz de los últimos hechos -con los derribos de dos aviones de combate norteamericanos, la disparada del precio del petróleo como reacción a su discurso a la nación y el renovado desafío de Teherán- queda en evidencia la desconfianza generalizada de que el conflicto vaya a tener una rápida resolución.

“La guerra parece estar derivando hacia un costoso estancamiento, y no hacia un desenlace decisivo”, opinó John Calabrese, experto sobre la región de la American University y del Instituto Medio Oriente, en Washington.

“La salida del conflicto más plausible para Estados Unidos reside en un alto el fuego negociado que intercambie concesiones limitadas por una desescalada, ofreciendo una vía de escape realista tras más de un mes de combates. Irónicamente, Trump podría terminar obteniendo un acuerdo no mucho mejor —y posiblemente peor— que el que se estaba negociando antes de que él iniciara la guerra», señaló el especialista a LA NACION.

El presidente Donald Trump, antes de su discurso a la nación sobre la guerra en Irán.ALEX BRANDON – POOL

Al frente de una guerra cada vez más impopular en Estados Unidos –dos tercios de los norteamericanos quieren un final rápido, aún cuando no se hayan alcanzado los objetivos previstos-, con amplias repercusiones económicas mientras enfrenta los índices de aprobación más bajos de su segundo mandato, Trump recurrió esta semana a un mensaje al país en horario estelar en el que, sin novedades significativas, afirmó que los objetivos militares en Irán estaban muy cerca” de completarse.

El verbo “ganar” no podía estar ausente del léxico de su mensaje. “Nuestros enemigos están perdiendo. Y Estados Unidos, como lo ha hecho durante los cinco años de mi presidencia, está ganando”, dijo. Fue una de las frases de Trump que la Casa Blanca eligió destacar en sus redes sociales.

Sin embargo, su promesa de poner fin rápidamente a la ofensiva no pareció modificar la percepción de muchos estadounidenses sobre la guerra ni sobre sus secuelas económicas. Los precios del petróleo se dispararon –el barril de Brent escaló a 109 dólares– y los mercados bursátiles sufrieron nuevas turbulencias ante la amenaza de Trump de devolver a Irán “a la Edad de Piedra” con ataques de “extrema dureza” y ante la ausencia de un plan para reabrir el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de un quinto del suministro global del petróleo y el gas natural licuado.

“Cuando los presidentes aparecen en televisión en tiempos de guerra, no se limitan a describir los acontecimientos: intentan dotarlos de un significado“, escribió Ali Vaez, director del proyecto sobre Irán del International Crisis Group, en una columna en The New York Times titulada “Trump perdió el control de los acontecimientos en Irán”.

“El miércoles, Trump presentó la guerra como una empresa severa, pero necesaria, que se aproxima a un desenlace favorable. Los hilos de esta narrativa de victoria han ido tejiéndose desde que Estados Unidos lanzó la Operación Furia Épica […]. Sin embargo, la cuestión central de esta guerra nunca fue si se podía infligir daño a Irán, sino si ese dolor se traduciría en sumisión. Hasta la fecha, no ha sido así“, analizó.

Un avión de combate F-15E Strike Eagle de las fuerzas norteamericanas, como el que fue derribado este viernes en Irán.HANDOUT – US AIR FORCE

Los derribos de un F-15E y de un A-10 estadounidenses por parte de Irán el viernes, en tanto, demostraron que Teherán aún cuenta con capacidades de defensa aérea, a pesar de más de un mes de bombardeos por parte de Estados Unidos e Israel destinados a degradar su capacidad militar.

A la par hay una intensa búsqueda tanto de Irán como de Estados Unidos de uno de sus tripulantes del F-15E, y en la Casa Blanca crece la preocupación de que una eventual captura lo convierta en un valioso activo que el régimen podría utilizar como una carta de oro de negociación.

¿Quién está ganando la guerra?“, se preguntó Daniel Byman, director del Programa de Guerra, Amenazas Irregulares y Terrorismo del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés).

El especialista señaló que resulta difícil determinar qué bando lleva la ventaja, dado que los objetivos y las estrategias de victoria de Estados Unidos e Israel son sumamente dispares.

Banderas nacionales y retratos del líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, durante una marcha en apoyo a las fuerzas armadas iraníes en el centro de Teherán, el 25 de marzo.– – AFP

“El liderazgo de Irán quedó diezmado y tanto su programa de misiles como su base defensiva sufrieron considerables retrocesos. No obstante, el desenlace de las guerras no se decide únicamente mediante métricas del campo de batalla. La estrategia de Irán ha consistido en resistir, infligir costos al adversario y desplazar el centro de gravedad del conflicto hacia el exterior; una estrategia con la que está cosechando éxitos significativos“, explicó Byman.

Según Calabrese, el nivel de resistencia mostrado por Irán es “algo sorprendente, sobre todo dadas las expectativas iniciales, tal vez poco realistas, de que la pérdida de liderazgo y los ataques sostenidos podrían provocar una fragmentación interna”.

En cambio, sostuvo, el régimen demostró un notable grado de cohesión y resiliencia operativa tras la muerte del ayatollah Ali Khamenei el 28 de febrero, “lo que sugiere que sus estructuras institucionales permanecen intactas a pesar de la creciente presión” militar de Estados Unidos e Israel.

El presidente Donald Trump habla sobre la guerra con Irán desde la Casa Blanca el 1 de abril, en Washington.Alex Brandon – AP Pool

En sus mensajes, Trump ha ofrecido a los norteamericanos una serie de afirmaciones que muchas veces resultaron contradictorias -el presidente francés, Emmanuel Macron, machacó sobre ese asunto- y se enfrenta a la posibilidad de que al final del plazo “de dos a tres semanas” que anunció finalmente no haya grandes cambios en el conflicto.

“Irán optó claramente por una estrategia que podría calificarse de ‘paciencia estratégica’. Para lograr la ‘victoria’, entre comillas, simplemente tienen que sobrevivir. La administración republicana, por el contrario, necesita demostrar éxitos tangibles en relación con los objetivos bélicos declarados, que son difíciles de definir con exactitud porque cambiaron con el paso del tiempo“, explicó Lesser.

Lo que resulta, sin duda, mucho más difícil de lograr —y respecto a lo cual “sería aún más arduo proclamar la victoria”— es la cuestión de un real cambio de régimen, amplió el especialista. “Eso es, verdaderamente, un desafío mayúsculo”, resaltó.