El Ministerio de Gobierno, a través del Archivo General de la Provincia dependiente de la Secretaría de Relaciones Institucionales, preserva y difunde documentación histórica que permite reconstruir el protagonismo del Cabildo sanjuanino durante los acontecimientos que dieron origen a la Nación argentina.
Cuando las noticias de la Revolución de Mayo llegaron a San Juan, el 17 de junio de 1810, la vida política de la ciudad giraba en torno a una institución clave: el Cabildo, lugar donde se tomaban las principales decisiones que afectaban a la comunidad. Más de dos siglos después, las actas, oficios y documentos conservados por el Archivo General de la Provincia, anteriores a 1810, permiten reconstruir cómo vivió San Juan aquellos días decisivos para la historia nacional.
Entre los fondos documentales más valiosos se encuentran las Actas Capitulares, registros oficiales que reflejan las deliberaciones y resoluciones, evidenciando que, aunque las noticias de la revolución llegaron semanas después debido a las distancias y dificultades de comunicación de la época, San Juan no permaneció ajena a los cambios que se gestaban en Buenos Aires.
En aquel entonces, la provincia dependía de la Gobernación Intendencia de Córdoba del Tucumán y el gobierno local estaba integrado por vecinos destacados que conformaban el Cabildo.
El Cabildo, corazón de la vida sanjuanina
Se presume que el cabildo estaba ubicado frente a la antigua Plaza Mayor, actual Plaza 25 de Mayo, y constituía el núcleo político, administrativo y judicial de la ciudad. A diferencia de otros cabildos coloniales, el de San Juan presentaba una arquitectura sobria y funcional, acorde a una ciudad de frontera y de recursos limitados.
El edificio contaba con dos plantas, galerías de arcos, muros de adobe y mampostería, techos de teja colonial y dependencias destinadas a la Sala Capitular, la Sala de Armas, oficinas administrativas y la cárcel. Desde allí se administraba la vida cotidiana de una población que a comienzos del siglo XIX rondaba los 12 mil habitantes.
Estas características se presumen en base a investigaciones históricas realizadas por la licenciada en Antropología y doctora en Ciencias Naturales, Ana Teresa Igareta, en el marco de sus estudios sobre arqueología histórica de San Juan.
La Plaza Mayor, por su parte, era el escenario de mercados, reuniones vecinales, ceremonias religiosas y anuncios públicos, convirtiéndose en el principal espacio de encuentro de la comunidad.
Cuando las noticias de Mayo llegaron a San Juan
La distancia con Buenos Aires hizo que las primeras noticias sobre la Revolución llegaran a San Juan recién el 17 de junio de 1810. Las comunicaciones enviadas por la Primera Junta solicitaban el reconocimiento de la nueva autoridad y la elección de representantes para un futuro Congreso General.
La información fue recibida por el alcalde de Primer Voto, Plácido Fernández Maradona, en un contexto de fuerte incertidumbre política. Mientras algunas familias tradicionales respaldaban las ideas revolucionarias, otros sectores mantenían su fidelidad a la Corona española.
Las discusiones derivaron en reuniones y debates que culminaron con un Cabildo Abierto celebrado el 7 de julio de 1810. Allí se resolvió obedecer a la Junta establecida en Buenos Aires, marcando el acompañamiento sanjuanino al proceso que comenzaba a transformar el destino de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Entre los integrantes del Cabildo de aquel período se encontraban Plácido Fernández Maradona, Justo Vázquez del Carril, José Ignacio Fernández Maradona, Francisco Flores Hurtado, Francisco Borja de la Roza, Clemente Videla, Norberto Antonio Cano y José Tadeo Cano de Carbajal, vecinos que tuvieron un rol central en las decisiones políticas de la época.
Memoria para construir futuro
A 216 años de la Revolución de Mayo, estos documentos continúan siendo una fuente fundamental para comprender cómo San Juan acompañó el nacimiento de la Patria y cómo los valores de participación, representación y compromiso con el bien común siguen formando parte de la identidad provincial.


