El sur de Italia se encuentra en un estado de máxima vulnerabilidad tras el paso del ciclón Harry, un fenómeno de ciclogénesis explosiva que desató una de las tormentas más violentas de las últimas décadas.
Las autoridades meteorológicas decidieron mantener el alerta roja en toda la región meridional, debido a la persistencia de condiciones climáticas extremas que incluyeron vientos huracanados de más de 150km/h y un oleaje que superó los diez metros de altura.
A través de las imágenes transmitidas por LN+, se pudo dimensionar el impacto del temporal, que fue devastador en las zonas costeras. En esa área, la combinación de factores meteorológicos y oceanográficos generó marejadas de gran magnitud.
Los videos dejaron en evidencia la ferocidad del evento: en un restaurante ubicado frente al mar, la fuerza del agua logró reventar los ventanales, inundando por completo el salón principal mientras las olas continuaban ingresando con violencia sobre el mobiliario.
La situación más crítica se dio en los centros urbanos de Sicilia. Las cámaras de seguridad registraron el momento exacto en que una ola gigante, tras superar las defensas costeras, se adentró en las calles de Catania, envolviendo automóviles y arrasando con todo a su paso.
La potencia del agua transformó instantáneamente las calles en ríos caudalosos, arrastrando escombros, vehículos y partes de viviendas. El transporte y la actividad comercial se vio largamente interrumpida.
En el corto plazo el panorama pinta desalentador. Mientras el sur de Italia intenta evaluar los daños materiales, que se prevén millonarios, los meteorólogos advierten sobre la formación de un nuevo sistema de baja presión.
Este nuevo frente traería más marejadas, vientos intensos y lluvias torrenciales.