El Gobierno logró una adhesión cercana al 60% en el canje de una letra ajustada por el dólar oficial con vencimiento a fines de enero. Con la operación buscó extender plazos, reducir riesgos operativos y darle mayor previsibilidad al mercado de cobertura cambiaria.
Según informó la Secretaría de Finanzas, en la licitación con suscripción en especie adjudicó un total de US$2456 millones, sobre ofertas recibidas por US$3046 millones, lo que implica una aceptación del 59,5% del valor nominal en circulación de la letra dólar linked D30E6, con vencimiento el 30 de enero de 2026.
Del total rescatado, US$2266 millones se volcaron al bono dólar linked con vencimiento el 27 de febrero de 2026 (D27F6), US$179 millones al título con vencimiento el 30 de abril de 2026 (D30A6) y US$22 millones al instrumento que vence el 30 de junio de 2026 (TZV26). Todos ajustan su capital según la evolución del tipo de cambio oficial, por lo que mantienen la cobertura frente a una eventual corrección del dólar.
La operación se inscribe en la estrategia del equipo económico para ordenar el perfil de vencimientos de la deuda en pesos, evitando concentraciones de corto plazo y reduciendo las distorsiones asociadas a los vencimientos de instrumentos dólar linked cercanos a las licitaciones regulares del Tesoro.
En el Ministerio de Economía señalan que uno de los objetivos centrales de estos canjes es minimizar los riesgos vinculados al “fixing” del tipo de cambio oficial (A3500). Cuando estos títulos vencen en fechas próximas a una licitación, los inversores quedan expuestos a un valor puntual del dólar para definir su reinversión, lo que puede generar arbitrajes, volatilidad y conductas defensivas. El canje anticipado permite evitar ese efecto y facilita una transición más ordenada entre instrumentos.
La conversión de esta semana le dio continuidad a la realizada a comienzos de enero, cuando el Gobierno había logrado una adhesión superior al 60% en un canje similar. En ambos casos, la señal buscada fue ofrecer una alternativa de roll over sin obligar a los tenedores a desarmar posiciones de cobertura cambiaria.
Los bonos dólar linked cumplen así un doble rol dentro del programa financiero: protegen a los inversores frente a movimientos del tipo de cambio y, al mismo tiempo, ayudan a descomprimir la presión sobre el dólar contado, al canalizar la demanda de cobertura hacia instrumentos financieros en lugar del mercado spot.
Con este resultado, el Tesoro avanzó en la extensión de plazos y reforzó la estrategia de administración de pasivos, en un contexto en el que la estabilidad cambiaria sigue siendo uno de los principales anclajes del programa económico.