El proyecto con el que la Argentina volverá a exportar gas natural licuado (GNL), esta vez a gran escala y de manera sostenida, entró en la etapa final de estructuración de un financiamiento por cerca de US$900 millones. Los fondos serán destinados a construir el gasoducto que conectará Vaca Muerta con los dos buques de licuefacción que operará Southern Energy frente a la costa de Río Negro.
La inversión total para el ducto será de US$1300 millones y la diferencia será cubierta con aportes de los socios.
Según confirmaron a LA NACION fuentes con conocimiento directo de las negociaciones, Citi, JP Morgan, Itaú y Santander integran el consorcio encargado de estructurar la operación. Además, entre seis y ocho entidades financieras participan del armado del sindicato que otorgará el préstamo bajo un esquema de project finance. En este tipo de financiamiento, el repago se apoya principalmente en los ingresos futuros del propio proyecto, en lugar de depender exclusivamente del balance de sus accionistas.
Las conversaciones se encuentran avanzadas y el acuerdo podría anunciarse en los próximos días, aunque sus condiciones y monto todavía están sujetas al cierre definitivo.
La operación financiará el gasoducto dedicado que llevará el gas desde los yacimientos neuquinos hasta la costa atlántica. Esa conexión será necesaria para que Southern Energy pueda abastecer a plena capacidad sus dos unidades flotantes de licuefacción y exportar en conjunto alrededor de seis millones de toneladas de GNL por año.
Southern Energy está integrada por Pan American Energy (PAE), YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. PAE, controlada en partes iguales por BP y Bridas, encabeza el consorcio con una participación del 30%, mientras que YPF posee otro 25%. Las restantes participaciones se distribuyen entre los otros tres socios.
El desarrollo completo contempla una inversión estimada de US$21.000 millones a lo largo de su vida útil. Además de la infraestructura de transporte y licuefacción, incluye las inversiones necesarias para desarrollar la producción de gas que alimentará los barcos y sostener las exportaciones durante las próximas dos décadas.
El gasoducto dedicado no será indispensable para la puesta en marcha inicial. En una primera etapa, Southern Energy se abastecerá mediante el Gasoducto General San Martín, a partir de ampliaciones y adecuaciones de la infraestructura existente. Esa capacidad, sin embargo, no alcanzará para sostener la operación plena de los dos buques. Para llegar a una producción de seis millones de toneladas anuales de GNL, el proyecto necesitará la conexión exclusiva con Vaca Muerta que financiará el préstamo en negociación.
El primero de los buques, el Hilli Episeyo, llegará al país el año próximo y tiene previsto comenzar a producir hacia fines de 2027. La segunda unidad flotante, denominada MK II, se incorporará en 2028. Con ambos barcos operativos, Southern Energy alcanzará una capacidad equivalente a cerca del 60% del consumo industrial de gas de la Argentina, según explicó semanas atrás Juan Martín Bulgheroni, jefe de Gabinete de PAE, durante el summit de Energía organizado por LA NACION.
El proyecto marcará un cambio para el sector energético argentino. Hasta ahora, el país alternó períodos de excedentes y déficits de gas, con importaciones de GNL para cubrir la mayor demanda durante el invierno. La producción creciente de Vaca Muerta permitirá avanzar hacia exportaciones a gran escala y durante todo el año.
Para Bulgheroni, la ubicación geográfica del país también comenzó a transformarse en una ventaja en un mercado internacional atravesado por la búsqueda de proveedores seguros. “Desde la Argentina podemos salir al Pacífico y al Atlántico sin pasar por canales conflictivos. Estamos lejos, pero eso nos da seguridad, un costo competitivo y una posibilidad de llegar a los mercados”, sostuvo.
El financiamiento de Southern Energy será, además, un nuevo test para el regreso del crédito internacional a los proyectos privados de infraestructura del país. El antecedente más cercano es el préstamo sindicado por US$2000 millones obtenido para construir Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el oleoducto y la terminal exportadora de petróleo que se desarrollan también en Río Negro.
Aquella operación fue considerada el mayor financiamiento privado para infraestructura obtenido hasta entonces en la Argentina. Ahora, Southern Energy busca replicar parte de ese modelo para el gasoducto que abastecerá a los barcos licuefactores.