El Banco Central (BCRA) anunció que espera “una rápida disminución de la inflación en los próximos meses”, debido a “la reversión de los factores estacionales y de los shocks transitorios que la presionaron en marzo”. Por ese motivo, anticipó que, en adelante, “buscará que la oferta de dinero acompañe de cerca la recuperación de la demanda real de dinero”.
La comunicación la hizo en su Informe de Política Monetaria (IPOM), un documento de frecuencia trimestral en el que la entidad presidida por Santiago Bausili repasa los últimos datos de la economía y brinda sus expectativas de cara al futuro.
La afirmación sobre el demorado plan de remonetización a partir de la compra de reservas —anunciado a fines del año pasado— llega, no casualmente, en un contexto en el que todos los indicadores muestran que, en lo que va del año, se profundizó el apretón monetario, aun cuando el organismo adquirió unos US$7800 millones.
De hecho, los últimos datos oficiales, al pasado viernes 8, muestran que en lo que va del año se redujo un 5,2% la base monetaria, un 6,3% la circulación monetaria y un 5,3% el monto total de billetes y monedas en poder del público, una realidad que limita la capacidad de recuperación de muchos sectores de la economía.
Es que el dinero en circulación se mantiene en mínimos históricos, pese a que el Gobierno incluso intentó impulsar una monetización alentando a los argentinos a desatesorar los dólares que mantienen guardados (con el denominado “plan colchón”).
El BCRA justificó esta situación al sostener que detectó que “la demanda de dinero transaccional evidenció un menor dinamismo que el previsto en la estimación del IPOM de diciembre”.
“En términos del producto, los medios de pago tradicionales, medidos a través del M2 privado transaccional, se ubicaron cerca del segundo desvío por debajo del escenario base proyectado. A precios constantes y ajustada por estacionalidad, presentó una contracción promedio mensual de 1,6% en el primer cuatrimestre del año”, explicó.
Hacia adelante, para el BCRA, “la ausencia de presiones inflacionarias inerciales en los mercados de trabajo y cambiario, junto con la reversión de factores estacionales, anticipa una desaceleración de la inflación”, proceso que habría comenzado ya en abril. El dato de ese mes se conocerá mañana.
El organismo sostiene que durante el mes pasado habría disminuido de forma significativa, en la medición de la inflación, “la incidencia de los agrupados carnes y derivados y educación”, mientras que persistirían “la incidencia directa de las naftas (por el arrastre de los aumentos verificados en marzo) y la estacionalidad desfavorable de prendas de vestir”.
Para el presente mes, además, prevé “una nueva desaceleración de las carnes, que coincidiría con una estacionalidad favorable en prendas de vestir”.
Adicionalmente, espera que la política monetaria restrictiva, junto con “la evolución del tipo de cambio y las expectativas de reducción de la inflación”, incidan favorablemente en un descenso de la inflación subyacente, aunque admite que esa previsión podría verse afectada por “la incertidumbre global, que puede traducirse en una mayor presión inflacionaria internacional, particularmente en el precio de los combustibles”.
De allí en más, considera que “la disciplina en el manejo de la política fiscal y monetaria permite anticipar que el shock internacional no tendrá impactos persistentes, es decir, de segunda ronda, en la trayectoria inflacionaria”, que mantendría así una tendencia declinante.
Si ese escenario se comprueba, el BCRA entiende que “están dadas las condiciones para priorizar el abastecimiento de la demanda de dinero a través de la compra de divisas, facilitando el objetivo de acumulación de reservas internacionales”.
En ese sentido, considera como una señal positiva la reciente baja registrada en el nivel de las tasas de interés, así como la disminución en la venta neta de dólares por parte del sector privado.
“El menor dinamismo de corto plazo podrá dar lugar, con rezago, a la expansión esperada de la demanda de dinero”, algo que, según el organismo, habría obedecido a que la reducción esperada de las tasas de interés de mercado “demoró más tiempo en materializarse”.