La Argentina regresó al grupo de los 10 territorios más complejos para operar a nivel mundial. Y si bien la inestabilidad normativa y los controles cambiarios persisten como las principales barreras para hacer negocios en el país, se vislumbra un punto de inflexión por las reformas estructurales.
Así lo exhibe la 13° edición del Global Business Complexity Index (GBCI), elaborada por TMF Group -multinacional proveedora de servicios de administración empresarial-. El informe, que analiza 292 indicadores en 81 jurisdicciones que representan el 90% del PBI global, ubica a la Argentina en el 9° puesto, dos escalones más arriba de la posición que ocupó el año pasado.
Este ascenso en el ranking de complejidad refleja un entorno marcado por “cambios regulatorios frecuentes, cargas administrativas elevadas y una creciente exigencia en materia fiscal”. que dificultan las operaciones de las empresas internacionales. El reporte destaca que, si bien la digitalización avanza globalmente, en la Argentina muchas veces se superpone a requisitos antiguos como certificaciones manuales o presencia física, creando una “capa adicional” de burocracia
La Argentina no es el único país que se inscribe en esta tendencia. El informe revela que América Latina es la región más compleja para los negocios: seis de los 10 países con mayores barreras operativas son latinoamericanos: México (2!), Brasil (31), Colombia (6º), Bolivia (7º), Argentina (9º) y Perú (10º).
En contraste, las jurisdicciones más simples para operar este año son las Islas Caimán, Dinamarca y los Países Bajos.
A pesar de la posición negativa en el ranking, el informe identifica señales de cambio que podrían revertir la tendencia en el mediano plazo.
“El posicionamiento de la Argentina en este ranking coincide con un momento de transformación profunda. Las reformas impulsadas por el gobierno, en materia de desregulación, apertura cambiaria y simplificación administrativa, están sentando las bases para un entorno de negocios mucho más predecible y competitivo”, señaló Jorge Sodano, country head de la Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay de TMF Group.
Según el experto, para las empresas internacionales, este momento representa una “oportunidad de entrada privilegiada” antes de que las mejoras regulatorias se reflejen plenamente en las estadísticas internacionales.
De acuerdo con el reporte, tras las elecciones legislativas de 2025, se percibe una voluntad política para flexibilizar ciertos requisitos regulatorios. Este cambio de postura -indica-, de materializarse junto con la caída de la inflación observada en 2024/25, podría reposicionar a la Argentina como un destino atractivo para nuevos capitales.
“La Argentina está viviendo un punto de inflexión. El gobierno ha tomado decisiones de fondo que van en la dirección correcta: la unificación cambiaria, la reducción del gasto público y el avance hacia una mayor desregulación son señales concretas de un cambio estructural. Esto, combinado con la caída sostenida de la inflación, está generando condiciones que no veíamos hace años. Las empresas que ingresen o amplíen su presencia ahora estarán posicionadas para capturar el upside de una economía que está retomando el camino del crecimiento con reglas de juego más claras y estables”, sostuvo Sodano.
A nivel macro, el CEO global de TMF Group, Mark Weil, advierte que la fragmentación política y la incertidumbre regulatoria están llevando a las empresas a diversificar sus cadenas de suministro, lo que a su vez incrementa la complejidad de gobernanza.
En respuesta a estas barreras, el informe indica que las compañías están adoptando una serie de medidas de ajuste a nivel global, como la subcontratación (69%), la reducción de personal (59%), el cierre de oficinas o sucursales (55%) y la congelación de contrataciones (51%).