La tregua en Medio Oriente trajo alivio en todo el mundo, y la Argentina no fue la excepción. Aunque el país se beneficia de los mayores valores de exportación del petróleo, la suba sostenida de los precios en los surtidores —justo cuando el campo demanda más gasoil por la cosecha— y el alza del gas natural licuado (GNL) —en un momento en que el país debe importar 24 buques para abastecer el invierno— generaban inquietud en los despachos oficiales.
El lunes, la Secretaría de Energía dio el primer paso para que los privados se hagan cargo de importar el GNL, una tarea que históricamente realizó el Estado a través de la empresa pública Energía Argentina (Enarsa), y que incluso derivó en condenas a prisión de varios exfuncionarios kirchneristas, entre ellos Julio de Vido y Roberto Baratta.
La trader Trafigura —dueña también de las estaciones de servicio Puma Energy— y la francesa Naturgy —a cargo de la distribución de gas en la zona norte del conurbano bonaerense— presentaron ofertas técnicas para convertirse en el agente comercializador del GNL. La semana próxima se abrirán los sobres comerciales para conocer quién asumirá la responsabilidad comercial y operativa del proceso.
Eso implica afrontar los US$98 millones que cuesta mantener la terminal de regasificación de Escobar, que permite convertir el GNL de estado líquido a gaseoso para abastecer la demanda residencial, la industria y la generación eléctrica. El agente también deberá vender ese gas, que es más caro que la producción local: en invierno, el gas nacional cuesta alrededor de US$5 el millón de BTU (medida inglesa que se utiliza en el sector), contra un gas importado que el año pasado osciló en torno a US$12 y que este invierno podría superar los US$20, al menos que haya una caída prolongada de los precios luego de la tregua en Medio Oriente. La Secretaría de Energía avisó que habilitará en las tarifas el precio real del insumo, sin subsidios.
La Argentina está hoy en una posición más sólida que durante la crisis energética de 2022, cuando la invasión rusa a Ucrania disparó los precios del GNL y obligó a pagar US$2769 millones por 38 buques —US$72 millones por barco, frente a los US$22 millones que costaban antes del conflicto—. Aun así, el país sigue dependiendo de importaciones de GNL durante el invierno, ya que construir la infraestructura de gasoductos necesaria para cubrir los picos de consumo de apenas tres meses resulta económicamente inviable: en ese período, los usuarios residenciales quintuplican su demanda respecto al resto del año.
La mayor producción de Vaca Muerta permitió reducir significativamente esa dependencia. En 2013, el año del pico histórico de importaciones, se compraron 103 buques y se instalaron dos terminales flotantes de regasificación en Escobar y Bahía Blanca para operar todo el año. En 2025, en cambio, alcanzaron 24 buques y una sola planta, en Escobar (se espera para este año una compra similar). De esos 24, unos 14 se destinaron a abastecer la generación térmica de electricidad y el resto cubrió la demanda de las distribuidoras de gas para usuarios residenciales e industria.
La ventana de importación de GNL dura entre 15 y 18 semanas, pero tenderá a acortarse con la ampliación del gasoducto Perito Moreno —antes llamado Néstor Kirchner— que lleva adelante TGS, lo que reducirá aún más la exposición a lo importado. Cuando la Argentina comience a exportar GNL, esa dependencia invernal podría incluso desaparecer por completo.
Habitualmente, para esta época del año, Enarsa ya tenía contratado entre el 70% y el 80% de las necesidades de GNL para el invierno. Sin embargo, dada la guerra en Medio Oriente, no hay ninguna compra cerrada todavía, aunque el proceso ya está en marcha.
En cuanto a los combustibles, los precios en los surtidores están reflejando un barril de petróleo a US$90, cuando el precio internacional de referencia cotiza actualmente en US$86, tras la abrupta caída de más del 15% desde que se inició la tregua en Medio Oriente. En el corto plazo no se espera una baja en los surtidores, al menos hasta que las empresas productoras de crudo recuperen la rentabilidad perdida por venderlo en el mercado interno por debajo del valor de exportación.
En el último mes, la nafta y el gasoil acumularon subas del 22%. El litro de nafta súper se ubica en torno a los $2000 en la Ciudad de Buenos Aires, lo que significa que llenar un tanque de 50 litros cuesta más de $100.000.