Líneas rojas, versiones cruzadas y presión militar: qué tan cerca están Irán y EE.UU. de un acuerdo

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WASHINGTON.– A casi un mes del inicio de la guerra, Estados Unidos e Irán parecen encontrarse este jueves en un punto muerto. Mientras ambas partes endurecen sus posiciones frente a una eventual negociación, también se preparan para una nueva escalada del conflicto: miles de soldados estadounidenses se despliegan hacia la región y Teherán busca afianzar su control sobre el estratégico estrecho de Ormuz.

En ese contexto, Washington hizo circular el miércoles un plan de paz de 15 puntos que exige, en la práctica, la eliminación total del programa nuclear iraní y severas limitaciones a su arsenal de misiles. El documento guarda una fuerte semejanza con las propuestas presentadas en febrero, antes del colapso de las negociaciones que derivó en los ataques de Estados Unidos e Israel contra el régimen islámico.

La respuesta de Teherán fue tajante. En un comunicado difundido por la televisión estatal, el gobierno iraní afirmó que no pondrá fin al conflicto sin reparaciones de guerra y sin el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz, lo que implicaría mantener la capacidad de decidir qué buques pueden atravesarlo. “La respuesta de Irán fue transmitida ayer por la noche a través de intermediarios y esperamos una reacción de la otra parte”, señaló una fuente a la agencia Tasnim.

Trump habla durante una reunión de gabinete en la Sala del GabineteJIM WATSON – AFP

Los intercambios se canalizan a través de Pakistán, que intenta organizar conversaciones en Islamabad incluso este fin de semana. Sin embargo, ninguno de los dos países confirmó contactos formales, en un juego de equilibrios donde ambos evitan mostrarse como la parte más urgida.

Mientras tanto, Estados Unidos acelera su preparación militar. El Pentágono evalúa activar unos 2000 paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada, capaces de desplegarse rápidamente en la región. Entre las opciones en estudio figuran la toma del puerto petrolero de la isla de Kharg o garantizar la apertura del estrecho si las gestiones diplomáticas fracasan. A esto se suma el avance de buques como el USS Tripoli, con unos 2500 marines a bordo.

En paralelo, el presidente Donald Trump intensificó el tono. Tras afirmar que Irán busca un acuerdo, advirtió en redes sociales que Teherán debe “ponerse serio pronto” antes de que sea “demasiado tarde”.

Nos están rogando que hagamos un acuerdo (…) y sin embargo públicamente dicen que solo están evaluando nuestra propuesta. ¡FALSO!”, escribió en Truth Social. “Será mejor que se pongan serios pronto (…) porque no habrá vuelta atrás”.

Captura de pantalla de la publicación de Trump. Fuente: Truth Social

En la misma línea, el enviado especial Steve Witkoff sostuvo que existen “fuertes indicios” de que Irán podría ser convencido de negociar. Trump, por su parte, afirmó que el régimen tiene la oportunidad de abandonar sus ambiciones nucleares, pero advirtió que, de no hacerlo, Estados Unidos será “su peor pesadilla”.

Pese a esa retórica, desde Teherán descartan que exista un proceso negociador. El canciller Abbas Araghchi subrayó que el intercambio de mensajes a través de terceros “no es negociación ni diálogo” y reiteró que la prioridad es “continuar la resistencia”. No obstante, en privado, algunos funcionarios iraníes admitieron que evalúan una eventual reunión con representantes estadounidenses en Pakistán, aunque rechazan un alto el fuego temporal por temor a que sea utilizado para reforzar posiciones militares.

El refuerzo de tropas y la acumulación de activos militares amplían el margen de acción de Washington, pero también elevan el riesgo de una nueva escalada. La tregua parcial de cinco días decretada por Trump sobre la infraestructura energética iraní vence el sábado, y su final podría abrir la puerta a una intensificación de los ataques, especialmente si el estrecho de Ormuz sigue cerrado.

Según Axios, el Pentágono ya elabora escenarios para un “golpe final” que incluiría una campaña masiva de bombardeos y, eventualmente, operaciones terrestres. Algunos funcionarios consideran que una demostración de fuerza podría inclinar la balanza en una eventual negociación o permitir a Trump declarar una victoria.

En el terreno diplomático, Pakistán, junto con Turquía y Egipto, intenta sostener canales de comunicación indirectos. Diplomáticos en la región señalan que Irán oscila entre una retórica desafiante y señales limitadas de apertura.

En ese marco, algunos interlocutores iraníes verían con mejores ojos un diálogo con el vicepresidente JD Vance, a quien consideran más cercano a posiciones aislacionistas dentro del movimiento de Trump. Sin embargo, cualquier encuentro requeriría garantías de seguridad, en un contexto marcado por ataques selectivos de Israel contra dirigentes iraníes.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi, asiste a una conferencia de prensa semanal, en Teherán, Irán, el 16 de marzo de 2026Sha Dati – XinHua

El núcleo del plan estadounidense se mantiene inalterado: fin del enriquecimiento de uranio, salida del material nuclear existente —incluido un lote cercano al grado armamentístico— y libre tránsito por el estrecho de Ormuz. Pero la propuesta no contempla cambios de régimen ni garantías políticas internas en Irán.

Del otro lado, Teherán exige condiciones difíciles de aceptar para Washington y sus aliados: reparaciones de guerra, levantamiento de sanciones, reconocimiento de su control sobre el estrecho y un alto el fuego regional que incluya a Hezbollah.

Con posiciones tan alejadas, una salida diplomática aparece, por ahora, remota. Tanto Estados Unidos como Irán se mantienen firmes en sus líneas rojas, en especial sobre el programa nuclear y el control del estrecho, mientras el conflicto se encamina a una definición aún incierta.

Agencias AP, AFP y Reuters y diario The New York Times