En el decimoctavo día de guerra, el analista internacional Ilan Buzny analizó en LN+ la escalada del conflicto en Medio Oriente y afirmó que Estados Unidos no necesita de Europa, “pero si le ayudaría algún gesto para calmar la situación”.
Durante la entrevista, el especialista advirtió que, aunque la escalada bélica suma episodios de tensión —como los recientes lanzamientos contra Turquía, miembro de la OTAN—, la alianza atlántica mantiene una postura cauta. Según explicó, su potencial militar es determinante, pero su intervención directa implicaría un cambio de escala en el conflicto.
Buzny señaló que, en caso de organizarse, el ejército de la OTAN representa “uno de los más grandes del mundo”, lo que explica por qué, hasta ahora, evita involucrarse de manera directa. “Por eso no se mete”, sintetizó.
En paralelo, destacó que Francia decidió avanzar con una participación defensiva junto a sus aliados del Golfo, en un intento por contener la situación sin escalar el enfrentamiento. Este movimiento se enmarca en una estrategia más amplia de resguardo regional, especialmente en zonas clave para el suministro energético global.
El analista también puso el foco en la postura de Donald Trump, quien —según indicó— busca que los aliados se alineen con su estrategia. “Cuando Trump habla no habla a un destino: le habla a todos. Les pide que se suban al bando ganador”, afirmó.
En ese sentido, explicó que el exmandatario impulsa una mayor presencia internacional en el estrecho de Ormuz, con el objetivo de “tranquilizar la situación” y garantizar la circulación del petróleo. A su vez, recordó que desde la Casa Blanca se advirtió sobre el alcance del arsenal iraní: “Los misiles que tiene Irán también pueden llegar a Europa”.
Si bien consideró que Estados Unidos no necesita necesariamente del apoyo europeo, remarcó que “algún gesto” por parte de sus aliados podría contribuir a descomprimir el escenario.
Buzny vinculó el contexto actual con antecedentes recientes de la política estadounidense. Mencionó, por un lado, la reacción tras los atentados a las Torres Gemelas durante la administración de George W. Bush y, por otro, las manifestaciones públicas contra la guerra, como las expresadas en ceremonias de los premios Oscar.
En esa línea, advirtió sobre la existencia de “un movimiento muy grande contra Trump”, lo que introduce un componente interno en el desarrollo del conflicto.
De cara al escenario político en Estados Unidos, el especialista planteó que una eventual resolución diplomática con Irán podría tener impacto directo en las elecciones. “Si Trump da vuelta la situación en Irán y finalmente encuentra el camino para dialogar con el régimen, esto puede cambiar el rumbo de las próximas elecciones”, sostuvo.
No obstante, subrayó un dato institucional clave: la guerra aún no pasó por el Congreso, lo que implica que no cuenta con aprobación formal. Esta situación, explicó, condiciona tanto el uso de recursos militares como la capacidad de gobernabilidad de Trump en lo que resta de su mandato.