DUBÁI.– El grupo financiero estadounidense Citi y otras empresas occidentales como la consultora Deloitte pidieron este miércoles a sus empleados que evacuen sus oficinas en Dubai, después de que Irán amenazara con atacar bancos vinculados a Estados Unidos e Israel en Medio Oriente.
El Ejército iraní amenazó con atacar objetivos económicos de Estados Unidos e Israel en la región, incluidos bancos, después de que una serie de ataques alcanzaron un edificio del Bank Sepah, uno de los bancos públicos más grandes de Irán y vinculado al Ejército.
Las oficinas de Citi están en el Centro Financiero Internacional de Dubai (DIFC), que alberga otras muchas empresas.
Según una fuente que pidió el anonimato, las oficinas de Citi en el DIFC y otras en el barrio de Oud Metha serán evacuadas. Un vocero del banco dijo que se seguían tomando medidas para garantizar la seguridad del personal y que se habían puesto en marcha planes de contingencia para asegurar la continuidad del negocio.
Tanto el Citi como el banco británico Standard Chartered, con gran presencia en Emiratos Árabes Unidos, pidieron a sus empleados que trabajen desde sus casas.
Empleados de otras tres empresas del DIFC, incluyendo la consultora británica Deloitte, dijeron que sus oficinas habían sido evacuadas por precaución.
Otra consultora británica, PwC, anunció el cierre de sus oficinas en varios países del Golfo Pérsico como “precaución”, según informó una fuente. Las oficinas del grupo consultor británico permanecerán cerradas en Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.
Por su parte, el banco HSBC cerró todas sus sucursales en Qatar hasta nuevo aviso, según un comunicado a sus clientes, señalando que la medida quiere garantizar la seguridad del personal y los clientes.
Dubai es un importante centro financiero para las principales entidades crediticias internacionales, como JPMorgan y HSBC, así como para bufetes de abogados y gestores de activos. Tanto Dubai como otras ciudades del Golfo Pérsico han sido objeto de ataques de drones desde que Israel y Estados Unidos lanzaron la ofensiva contra Irán, el 28 de febrero, desatando una guerra en la región.
En una región asolada por conflictos, Dubai parecía blindada a los terremotos armados de Medio Oriente, actuando en cambio como un imán para personas adineradas y negocios como las finanzas y la tecnología. Ni siquiera el ataque de Hamas contra Israel en 2023, la guerra de Gaza o el enfrentamiento de 12 días del año pasado entre Irán e Israel lograron socavar la confianza.
Ahora, las represalias de Irán contra los ataques estadounidenses e israelíes han dado en el clavo y han quebrantado el halo de seguridad de Dubai.
Estos ataques sin precedentes han sacudido a países que en las últimas décadas pasaron de ser naciones desérticas y escasamente pobladas a centros de negocios y turismo de renombre mundial, poniendo en duda su reputación como paraísos de riqueza y estabilidad y obligándolos a tomar partido en una guerra a la que se opusieron públicamente.
Ningún lugar representa mejor el éxito del golfo que Dubai, una metrópolis futurista que es la ciudad más poblada de los Emiratos Árabes Unidos y donde más del 90% de sus cuatro millones de habitantes son extranjeros.
Dubai “es un refugio seguro, una marca y un modelo a seguir”, afirmó Abdulkhaleq Abdulla, profesor de ciencias políticas de los Emiratos Árabes Unidos. “Se ha forjado la imagen a la que la gente aspira. El daño a esa imagen ya está ahí. La pregunta es cuán permanente será ese daño“.
La transformación de países del Golfo Pérsico como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Qatar fue posible en parte gracias a la evasiva diplomática de sus líderes, quienes mantuvieron una relación amistosa con Irán incluso al tiempo que establecían alianzas con Occidente, incluyendo la autorización para la construcción de bases militares estadounidenses en su territorio.
Emiratos Árabes Unidos, por ejemplo, firmó los Acuerdos de Abraham del presidente Donald Trump, que normalizaron sus relaciones con Israel, pero también ha sido un centro clave para los negocios iraníes.
Este equilibrio parece haber llegado a su límite. En los últimos días las estadísticas muestran que Irán ha atacado a Emiratos Árabes Unidos con aproximadamente el doble de drones y misiles que a Israel. El aeropuerto de Dubai y algunos de sus lugares más emblemáticos han sido alcanzados, y continúan cayendo proyectiles.
Al otro lado del Golfo Pérsico, Irán sigue disparando drones y misiles contra Bahrein, Kuwait, Qatar y Arabia Saudita. En los Emiratos Árabes Unidos, las autoridades respondieron el martes a un incendio tras un ataque contra el Complejo Industrial de Ruwais, un enorme centro energético donde se refinan productos petroquímicos.
“Sorpresa es una palabra demasiado bonita; nos quedamos impactados”, declaró Abdulla. “Irán, durante generaciones, fue nuestro vecino. Durante 47 años bajo el régimen islamista, fue una amenaza. Ahora, es nuestro enemigo».
Públicamente, los líderes del Golfo Pérsico han mostrado confianza en sus capacidades de defensa, señalando que alrededor del 94% de los ataques han sido interceptados.
Durante los últimos diez años, Emiratos Árabes Unidos ha utilizado el sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (Thaad), desarrollado por Lockheed Martin, y durante aún más tiempo ha utilizado el sistema de defensa antimisiles Patriot para objetivos a menor altitud.
La región permanece en vilo, sin un final a la vista para la guerra y con unas vulnerabilidades agudas en el Golfo Pérsico, como su dependencia de alimentos importados y agua desalinizada. Los residentes que decidieron permanecer en Dubái afirman tener confianza en su gobierno, pero también incertidumbre sobre el resultado.
Agencias AFP, Reuters y diario The Washington Post