La guerra de Irán agrava la fractura interna en la UE tras las palabras de Von der Leyen sobre el orden mundial

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BRUSELAS.– No fue tanto el discurso como el derrotismo y la falta de propuestas. Y el traspié jerárquico. Las palabras de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, que daban por acabado el orden mundial basado en reglas, a la vez que justificaban la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel sobre Irán, han causado turbulencias en la Unión Europea.

Su intervención ha agravado las críticas que la conservadora alemana ha acumulado en los últimos meses por su postura, considerada por muchos como demasiado cercana a Washington y Tel Aviv, y su escasa censura a los desmanes del estadounidense Donald Trump.

De nuevo, gobiernos, europarlamentarios y analistas acusan a la jefa del Ejecutivo comunitario de extralimitar sus competencias en política exterior y de querer ser la voz de Europa. A su manera. O, como mínimo, a la manera de Alemania.

Ursula von der Leyen en la apertura del debate sobre Medio Oriente en el Parlamento EuropeoPascal Bastien – AP

“Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que se ha ido y no volverá”, lanzó Von der Leyen en un discurso en el que aseguró que pese a que la UE siempre defenderá el sistema basado en reglas ya no puede confiar en él y ya no sirve para defender sus intereses y dar protección.

El presidente del Consejo, el socialista António Costa, y también la alta representante para Política Exterior y Seguridad, la liberal Kaja Kallas, han discrepado.

“Los europeos debemos defender el orden internacional basado en normas. Debemos defender los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas”, dijo el portugués ante decenas de embajadores europeos en un discurso en el que, a diferencia de Von der Leyen, identificó y culpó a Estados Unidos (y a Rusia) como esos creadores del nuevo desorden internacional.

“Este mundo multipolar requiere soluciones multilaterales. No esferas de influencia donde la política de poder reemplaza al derecho internacional”, ha remarcado Costa. “No se deben aceptar las violaciones del derecho internacional, ni en Ucrania, Groenlandia, América Latina, África, Gaza ni en Medio Oriente. No se deben tolerar las violaciones de los derechos humanos, ni en Irán, Sudán ni Afganistán”, ha zanjado el presidente del Consejo.

El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, contradijo a Von der Leyen Omar Havana – AP

También la vicepresidenta comunitaria Teresa Ribera, el gran contrapeso socialista en una Comisión Europea muy derechizada, disintió del argumento de la alemana. “Es fundamental que hoy Europa defienda con entereza el valor del derecho internacional”, dijo la también comisaria para una Transición Limpia, Justa y Competitiva y encargada de Competencia, que, en una entrevista con Onda Cero, comentó que la jefa del Ejecutivo comunitario había estado desafortunada en sus palabras.

Las palabras de Von der Leyen –que también afirmó que “no se debe llorar por el régimen iraní que ha infligido muerte e impuesto represión a su propio pueblo”– han escamado en varias capitales, entre algunos de los comisarios y en ciertos grupos del Parlamento Europeo, que el lunes reclamaron aclaraciones al Ejecutivo comunitario e, incluso, llegaron a sondear la posibilidad (los socialistas) de imponerle una moción de censura.

Ante el aluvión de críticas, y apenas dos días después desatada la polémica, la alemana se ha visto obligada a reafirmar ante el Parlamento Europeo que el compromiso con el derecho internacional es “inquebrantable”.

“Permítanme señalar un punto importante: ver el mundo tal como es no disminuye en modo alguno nuestra determinación de luchar por el mundo que queremos”, ha intentado puntualizar al abrir este miércoles durante un debate en el Parlamento Europeo sobre la situación en Medio Oriente.

Ursula von der Leyen junto al premier israelí, Benjamin Netanyahu (Archivo) – – GPO

“La Unión Europea se fundó como un proyecto de paz. Nuestro compromiso inquebrantable con la búsqueda de la paz, con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y con el derecho internacional es tan fundamental hoy como lo era en el momento de nuestra creación. Y siempre defenderemos estos principios”, ha aseverado la jefa del Ejecutivo europeo.

Las aclaraciones y matizaciones de Von der Leyen y su entorno no han logrado, sin embargo, rebajar el profundo malestar en una buena parte de Bruselas y de las capitales europeas por la actitud, una vez más, proatlantista y proisraelí de la alemana.

Bajo esta nueva polémica subyace otra que se gesta desde hace tiempo: la voracidad de Von der Leyen, que con distintas acciones está absorbiendo competencias en política exterior. Una polémica que nació en la anterior legislatura, cuando ya recibió críticas de sus comisarios, el de Mercado Interior, el francés Thierry Breton, y el alto representante para Política Exterior y Seguridad, Josep Borrell.

Breton ha criticado de nuevo el martes las acciones de la jefa del Ejecutivo comunitario. “Cuando la Comisión se comporta como un actor diplomático autónomo, duplicando o contradiciendo el mensaje de los jefes de Estado y de gobierno, diluye la voz europea”, ha dicho en un largo artículo publicado en las redes sociales.

Ursula von der Leyen se da la mano con Donald Trump (Archivo)Jacquelyn Martin – AP

El gobierno francés le ha lanzado directamente una advertencia, por boca del ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, que ha apelado a los tratados europeos. “La alta representante dirige la política exterior y de seguridad común de la Unión. Contribuye al desarrollo de esta política mediante sus propuestas y la implementa como agente del Consejo”, ha dicho.

La molestia con Von der Leyen se acumula en países como Francia y en España, entre otros. “El problema es que no habla para defender una postura común sino su postura. No expresa el sentir general”, señala una alta fuente comunitaria.

Hace un par de semanas, la alemana ya desató la furia de un buen número de países por enviar a la comisaria europea para el Mediterráneo, Duvravka Suica, a la ceremonia de inauguración del controvertido Consejo de la Paz de Donald Trump, un órgano que asegura que busca la paz para Gaza, pero en el que no están representados los gazatíes y sí están invitados regímenes, como el bielorruso o el saudí, con historiales como mínimo complicados hacia los derechos humanos. Von der Leyen no pidió permiso ni consensuó con las capitales el gesto y la Comisión se escudó en que Suica participaba como “observadora”.

También en esto ha diferido Costa de Von der Leyen. El presidente del Consejo Europeo, la figura encargada de dirigir a los jefes de Estado y de Gobierno para establecer las prioridades de la UE y de la representación de la Unión en el exterior, ha remarcado ante los enviados diplomáticos europeos que cuando alguien trata de reemplazar a la ONU con otra institución, la Unión no puede participar en sus reuniones. “Ni siquiera como observadora”, ha incidido.

Como ya ocurrió con la guerra de Israel sobre Gaza, tras los atentados del 7 de octubre de 2023, cuando Von der Leyen recibió fuertes críticas por viajar a Tel Aviv y dar su respaldo al gobierno de Benjamin Netanyahu el día que el Ejército israelí comenzaba el asedio sobre Gaza; el ataque lanzado el 28 de febrero por Trump y Netanyahu sobre Irán ha dejado ver las costuras de una Unión Europea que necesita reformas y fuerza para lidiar con el desorden global avivado por Trump.