Durante años, entre el lanzamiento internacional de un teléfono celular y su llegada al país podían transcurrir hasta tres meses. Aunque en el último tiempo fabricantes e importadores lograron reducir esa brecha, una modificación normativa apunta ahora a agilizar aún más el proceso.
A través de la resolución 57/26, que se publicó hoy en el Boletín Oficial, el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) simplificó y actualizó el sistema de homologación, es decir, el trámite obligatorio para autorizar la comercialización de equipos de telecomunicaciones en la Argentina.
Según informó el organismo, el nuevo procedimiento reemplaza regulaciones vigentes desde hace más de 30 años y busca permitir que dispositivos de última generación puedan lanzarse en el país en simultáneo con los principales mercados internacionales. El objetivo, señalaron, es reducir tiempos, simplificar la tramitación y mejorar los mecanismos de verificación técnica.
Consultadas por LA NACION, fuentes de Motorola afirmaron que los cambios podrían contribuir a acortar los plazos de lanzamiento, aunque destacaron que la compañía ya venía logrando sincronizar presentaciones mundiales. “Hace dos semanas lanzamos globalmente dos productos desde la Argentina como primer mercado”, señalaron.
Desde Samsung, relativizaron el impacto en los tiempos actuales. “Ayer se lanzó el S26 y a partir del 11 de marzo ya se va a poder comprar en la Argentina en hasta 24 cuotas y con el plan canje disponible”, indicaron.
El permiso de comercialización —conocido como homologación— es otorgado por el Estado, a través del Enacom, luego de verificar que los equipos cumplan requisitos técnicos, reglamentarios y de seguridad, que varían según el tipo de producto. El universo de dispositivos alcanzados es amplio: teléfonos celulares, auriculares inalámbricos, relojes inteligentes, parlantes, teclados, mouses, videocámaras, dispositivos de Internet de las Cosas (IoT), handies, routers, puntos de acceso Wi-Fi, radiobases de telefonía móvil y centrales telefónicas, entre otros equipos que utilizan el espectro radioeléctrico.
La homologación busca garantizar la seguridad de los usuarios, evitar interferencias en redes autorizadas, asegurar la interoperabilidad de los equipos y prevenir la competencia desleal, además de facilitar la circulación de productos en el mercado.
De acuerdo con el Enacom, la demanda de registros creció en los últimos años por la expansión de nuevas tecnologías y la incorporación de interfaces de telecomunicaciones en productos de consumo masivo. Sin embargo, el esquema vigente hasta ahora databa de los 80 y requería múltiples tareas administrativas por parte del organismo, que debía analizar solicitudes, responder consultas, acreditar laboratorios y realizar controles.
“El nuevo proceso incrementa la oportunidad de nuevas inversiones y puestos de trabajo en el sector, fomentando la participación de profesionales de la industria, incorporando nuevos laboratorios y acreditando certificadores y auditores”, señalaron desde el ente. También destacaron que una mayor previsibilidad en los tiempos permitiría a las empresas planificar con mayor precisión el lanzamiento de sus productos.
El sistema pasa ahora a un modelo basado en la conformidad y contempla la aprobación de tres reglamentos: el nuevo Reglamento del Registro de Actividades y Materiales de Telecomunicaciones (Ramatel), el Reglamento del Registro de Agencias de Certificación de Materiales de Telecomunicaciones y el Reglamento del Registro de Laboratorios de Ensayos de Materiales de Telecomunicaciones. Además, se creó el Registro de Agencias de Certificación de Materiales de Telecomunicaciones.
Entre los principales cambios, la normativa elimina la obligación de renovar las inscripciones cada tres años; reduce la cantidad de trámites mediante la figura de “familia de productos” para equipos similares; habilita que agencias de certificación reconocidas realicen análisis técnicos y administrativos; incorpora nuevas herramientas de verificación y establece esquemas de vigilancia de mercado. También prevé la colaboración con el Organismo Argentino de Acreditación (OAA).
“Durante décadas, el Estado convirtió la homologación en un laberinto. Un trámite que debía garantizar seguridad terminó siendo una máquina de frenar importaciones, encarecer productos y aislar a la Argentina del mundo. Con la nueva resolución de Enacom cortamos ese circuito. La homologación sigue. La burocracia, no”, afirmó en su cuenta de X Darío Genua, secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación.