La policía británica allanó la antigua residencia de Andrés Mountbatten–Windsor tras su detención por presunta conducta indebida en el ejercicio de un cargo público. Horas después, el hombre recuperó la libertad el jueves por la noche y abandonó la comisaría del Valle del Támesis con destino a un predio rural alejado de la capital, una medida que responde a una orden directa del rey Carlos III ante la investigación por la filtración de documentos confidenciales a Jeffrey Epstein entre 2001 y 2011.
El investigado volvió el jueves a la finca de Sandringham para iniciar su estancia bajo supervisión de la corona, un predio que pertenece al retiro privado del rey Carlos III y se ubica a unos 185 kilómetros al norte de Londres. El traslado a esta nueva residencia ocurrió por una instrucción de su hermano mayor en medio del escándalo público. El hombre llegó al lugar tras pasar casi 11 horas detenido en una dependencia policial cercana a la capital.
La prensa británica capturó imágenes del expríncipe en el asiento trasero de su vehículo con un aspecto demacrado y la mirada perdida. Su situación legal actual no incluye restricciones de movimiento ni obligaciones de cumplimiento de toques de queda. Según la BBC, el hombre tampoco enfrenta prohibiciones para realizar viajes al exterior del país. Por lo tanto, su estancia en este refugio rural busca alejarlo del foco mediático mientras la justicia avanza con las diligencias pertinentes.
Los efectivos de seguridad registraron este viernes la anterior vivienda del implicado para recolectar evidencia física y digital. El inmueble, conocido como Royal Lodge, cuenta con 30 habitaciones y se sitúa en los terrenos del Castillo de Windsor. La policía del Valle del Támesis lidera estas acciones tras el arresto que ocurrió a las ocho de la mañana del jueves. Los agentes ya finalizaron las tareas de inspección en la finca de Sandringham pero mantienen la actividad en esta propiedad histórica del oeste de Londres.
El allanamiento forma parte de una investigación que busca esclarecer el intercambio de información con el delincuente sexual Jeffrey Epstein. Los investigadores analizan documentos y dispositivos electrónicos en el domicilio donde el hombre habitó durante las últimas décadas. La fuerza policial no presentó cargos formales todavía ni dictó una exoneración definitiva para el antiguo príncipe. El proceso de registro en Windsor continuará durante las próximas horas bajo estrictas medidas de seguridad.
La justicia británica analiza la presunta entrega de información comercial confidencial a Epstein durante el desempeño del hombre como enviado comercial de Reino Unido. Los hechos bajo sospecha ocurrieron entre 2001 y 2011. Una condena por este delito conlleva una pena máxima de cadena perpetua en el sistema penal británico. El Departamento de Justicia de Estados Unidos difundió correos electrónicos que muestran reportes de visitas oficiales a Hong Kong, Vietnam y Singapur enviados desde la cuenta del implicado.
Un mensaje de noviembre de 2010 salió de su casilla apenas cinco minutos después de recibir la información original. Otro texto evidenció el envío de un informe confidencial sobre oportunidades de inversión en la provincia afgana de Helmand. Sean Caulfield, abogado penalista de Hodge Jones & Allen, explicó: “En primer lugar, debe determinarse si Andrés Mountbatten–Windsor ocupaba un puesto dentro del gobierno que encaje con la condición de funcionario público”. No existe una definición estándar para este cargo dentro de la normativa vigente.
La Fiscalía de la Corona posee la decisión final sobre la imputación del investigado. Andrew Gilmore, socio del despacho Grosvenor Law, indicó que la fiscalía seguirá un procedimiento de dos fases. Gilmore señaló: “Esa prueba consiste en determinar si, basándose en las pruebas, hay más posibilidades reales de obtener una condena que de no obtenerla, y si el asunto es de interés público”. El abogado añadió: “Si se cumplen estas dos condiciones, se presentarán cargos y el caso pasará a los tribunales“.
Este suceso marca un hito en la historia moderna de la familia real británica al tratarse del primer arresto de un integrante de la corona en casi cuatro siglos. El último precedente similar fue el rey Carlos I, cuya detención derivó en una guerra civil y la abolición temporal de la monarquía. La crisis actual representa uno de los momentos más graves para la institución desde su creación hace más de 100 años.
El rey Carlos III fijó su postura mediante un comunicado oficial emitido por la casa real. El monarca indicó que “la ley debe seguir su curso” y manifestó que ”mientras este proceso continúe, no sería correcto por mi parte hacer más comentarios al respecto». En octubre, el soberano ya retiró los títulos y honores a su hermano menor como consecuencia de las acusaciones previas. La agenda oficial de la familia real continúa sin cambios aparentes a pesar de la gravedad de la situación judicial.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.