WASHINGTON.– El gobierno norteamericano anunció el viernes la revocación de los visados de tres funcionarios chilenos no identificados por autorizar o financiar “actividades que comprometieron la infraestructura crítica de telecomunicaciones y socavaron la seguridad regional”, una acusación que Chile negó “categóricamente”.
El Departamento de Estado de Washington no ofreció más detalles sobre los involucrados, pero criticó en su comunicado al gobierno saliente del presidente chileno, Gabriel Boric.
“El legado del gobierno de Boric quedará aún más empañado por acciones que socavan la seguridad regional en detrimento último del pueblo chileno», advierte el texto firmado por el secretario de Estado, Marco Rubio.
El comunicado añade que Estados Unidos espera avanzar en las prioridades compartidas, incluidas aquellas que fortalecen la seguridad en nuestro hemisferio, con el próximo gobierno de José Antonio Kast, quien asume su mandato en Chile el 11 de marzo.
La victoria electoral del conservador en las elecciones presidenciales del año pasado fue recibida con satisfacción con Washington, que teje alianzas con gobiernos afines en la región para afianzar su agenda diplomática y económica.
“Seguimos promoviendo la rendición de cuentas de los ciudadanos chilenos que deliberadamente trabajan para desestabilizar nuestro hemisferio» advierte el texto norteamericano.
Aunque la Casa Blanca no brindó mayores precisiones, el comunicado se difundió en un contexto sensible: el avance del proyecto de un cable submarino entre Chile y China, una iniciativa rechazada de plano por la administración de Donald Trump y objeto de reiteradas advertencias. Una de ellas tuvo lugar en Washington. Según el medio Ex-Ante, el embajador chileno en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, mantuvo un encuentro con altos funcionarios del Departamento de Estado, quienes volvieron a expresar su fuerte malestar por el proyecto de interconexión entre Chile y China.
En un comunicado de la Cancillería, el gobierno chileno rechazó las acusaciones y condenó “la imposición de cualquier medida unilateral que vulnere la independencia de nuestro país, o que intente debilitar el legítimo derecho a ejercer nuestra soberanía nacional“.
“Nuestro gobierno jamás ha realizado ningún tipo de actividad que socave la seguridad ni de Chile ni de ningún otro país», dijo por su parte Boric, en declaraciones a la prensa durante su gira en la Isla de Pascua, un territorio insular chileno ubicado en medio del Pacífico.
El mandatario chileno dijo además que “esta medida arbitraria, unilateral y sorpresiva, desde nuestro punto de vista, no tiene ninguna justificación».
El canciller chileno Alberto van Klaveren citó al embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, para conocer los detalles de la acusación y los nombres de los afectados.
El gobierno chileno criticó no haber sido notificado oficialmente de la sanción.
Este comportamiento, agrega el comunicado, “no se condice con la densidad y diversidad de ámbitos en los que dialogamos y cooperamos con Estados Unidos, un aliado histórico y estratégico de nuestro país“.
“Chile es un país orgulloso de su soberanía y profundamente respetuoso de la legislación nacional e internacional. No aceptamos que nadie nos dicte lo que podemos o no podemos hacer más allá del derecho y la ley», agregó Boric en su cuenta en X.
Según informó el propio mandatario chileno, tiene previsto volver al continente en las próximas horas, al tiempo que se prevé que el canciller van Klaveren se refiera públicamente a la cuestión en detalle.
Boric ha sido uno de los críticos internacionales de la gestión del presidente norteamericano, Donald Trump. En una visita a la India el año pasado, por ejemplo, el presidente chileno acusó al estadounidense de “pretender ser un nuevo emperador” con sus políticas arancelarias.
Recientemente, Chile envió un millón de dólares a Cuba a través de la ONU, sumida en una profunda crisis económica agravada por las presiones de Washington.
Agencias AFP y Reuters y diario Emol