El periplo legislativo del proyecto de modernización laboral, también nombrado como reforma laboral, todavía no llegó a su fin, pero su avance entusiasma las expresiones empresarias. Tan sólo unas horas después de su paso por Diputados, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), y la Coordinadora de Industrial de Productos Alimenticios (Copal) manifestaron su deseo de que el Senado lo convierta en ley.
En ese sentido, el titular de la CAC, Mario Grinman, señaló que “aboga porque, tras las modificaciones introducidas, el Senado pueda dar un pronto tratamiento a la iniciativa a fin de convertirla en ley”, según el comunicado que distribuyó la central empresaria.
En paralelo, la Copal valoró el tratamiento legislativo de la Ley de Modernización Laboral y destacó “la importancia de avanzar en su sanción”. La entidad que nuclea a 33 cámaras de la industria de alimentos y bebidas sostuvo que comparte “el espíritu de modernizar hacia un marco normativo que promueva el empleo formal, reduzca la litigiosidad y contribuya a mejorar la competitividad”.
En tanto, los empresarios de comercio resaltaron algunos puntos que consideraron importantes del proyecto aprobado en Diputados. “Cabe destacar la baja de las contribuciones patronales para las nuevas incorporaciones, lo que, al reducir los costos de contratación, representa un estímulo para la generación de puestos de trabajo formales”, afirmaron.
También mencionaron al esquema de Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los puntos que mayor tensión acaparó en la discusión legislativa. “Al establecer un mecanismo para cubrir el costo de eventuales desvinculaciones, genera un aliciente para que las empresas incorporen nuevos empleados a sus plantillas sin el riesgo y la imprevisibilidad que actualmente implica ello”, consideraron.
A su vez, la CAC valoró los cambios que podrían introducirse en materia de indemnizaciones. “Para los casos de extinción del vínculo laboral, ahora se conocerán de antemano cuáles serán los costos que finalmente cada empleador deberá afrontar como así también las tasas a aplicarse sobre los eventuales créditos, eliminando la alta y perniciosa discrecionalidad que hasta el momento existía”, dijeron.
Más allá de los puntos positivos, Grinman, quien ha elogiado la gestión económica de Javier Milei, aclaró: “Sabemos que no existe magia y que una norma por sí sola no bastará para resolver males que los argentinos arrastramos desde hace décadas. Pero sin dudas es un paso muy importante en la dirección correcta”.
En ese sentido, desde la Copal sostuvieron que la reforma laboral debería integrarse a una agenda más amplia de cambios estructurales. Según planteó en su comunicado, el proceso de modernización requiere también mejoras en materia tributaria, logística y reducción de costos estructurales, con el objetivo de fortalecer la capacidad exportadora y garantizar la sostenibilidad de las empresas.
Tras la aprobación en Diputados, el proyecto conocido como reforma laboral tendrá que regresar al Senado, debido a la eliminación del artículo 44, referido al pago de licencias por enfermedad. La intención del Gobierno es llegar al 1° de marzo con la ley sancionada. La Cámara Alta podría tratarla la semana próxima.
Estas manifestaciones se suman otras hechas antes de que el proyecto entrara a Diputados. El Grupo de los 6 expresó la necesidad de avanzar en una reforma laboral “moderna” y que promueva la creación formal, “brinde previsibilidad” y mejore la competitividad del sector productivo. Este núcleo, conformado por la Unión Industrial Argentina (UIA), la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), la Sociedad Rural Argentina (SRA) y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), alentó en su momento que el debate en el Congreso se dé con “responsabilidad” y “priorizando el crecimiento económico y la generación de trabajo”.
Cuando obtuvo media sanción en el Senado el jueves pasado la Asociación Empresaria Argentina (AEA) también se había manifestado. “La actividad de las empresas privadas en la Argentina ha estado limitada durante largo tiempo por una serie de factores, entre ellos, la necesidad de actualizar las normas laborales. Brindar previsibilidad y reducir la litigiosidad en este ámbito, no hay duda, es necesario para incrementar el empleo formal en nuestro país“, dijeron a LA NACION desde la entidad.