El asesinato de un activista de derecha en Francia desata un inesperado cruce entre Macron y Meloni

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ROMA.– No hay “vibra” entre Giorgia Meloni y Emmanuel Macron, algo que volvió a reflejarse en las últimas horas, cuando volvieron a estallar chispas entre los dos, que tensaron por enésima vez una relación bilateral complicada.

Si en el pasado fue patente la divergencia de puntos de vista sobre puertos y migrantes, europeísmo y aborto, Ucrania y el grupo de “voluntarios”, aranceles y la relación con Donald Trump, esta vez el choque tuvo que ver con la muerte en Francia de Quentin Deranque, activista de derecha de 23 años, asesinado por militantes de extrema izquierda.

Francesco Di Nitto, embajador de Italia ante la Santa Sede, recibe a Meloni, el 17 de febrero de 2026ANDREAS SOLARO – AFP

Siempre activa en redes, Meloni no tuvo mejor idea que comentar este hecho que causó gran conmoción en el país galo, algo que enfureció a Macron.

“El asesinato del joven Quentin Deranque en Francia es un hecho que impacta y duele profundamente. La muerte de un joven de veintipico de años, atacado por grupos vinculados al extremismo de izquierda y arrastrado por un clima de odio ideológico que se extiende por varias naciones, es una herida para toda Europa”, escribió la premier italiana en su cuenta de X. “Ninguna idea política, ninguna oposición ideológica puede justificar la violencia ni convertir la confrontación en agresión física. Cuando el odio y la violencia sustituyen al diálogo, la democracia siempre pierde”, sumó.

El posteo de Meloni recibió el “merci” de Marion Maréchal, nieta del fundador del Frente Nacional, Jean–Marie Le Pen y sobrina de la líder del mismo partido Marine Le Pen y aliada en Europa.

Y la réplica de Macron, que estaba de gira en la India, no tardó en llegar. “Me sorprende ver cómo los nacionalistas que no quieren ser molestados en su casa, siempre son los primeros que comentan lo que pasa en la casa de otros”, comentó el presidente francés desde Nueva Delhi. Además, evocó un clásico refrán rural: “Que cada uno se quede en su casa y las ovejas serán bien cuidadas”. Cuando fue consultado por los periodistas si se estaba refiriendo a la líder de Hermanos de Italia, Macron confirmó: “Han entendido bien”, dijo.

Al enterarse de semejante dardo, fuentes de Palazzo Chigi, sede del gobierno italiano, expresaron “estupor”. Destacaron que Meloni había tan solo expresado “su profundo pésame y su consternación por la dramática muerte de Deranque”. Y que había “condenado el clima de odio ideológico que está atravesando diversas naciones europeas”, en declaraciones cuyo objetivo había sido manifestar “cercanía” al pueblo francés, impactada por el tema, sin querer interferir de modo alguno en los asuntos internos del país vecino.

Pero en una entrevista que concedió horas más tarde al canal de noticias SkyTg24, ante una pregunta sobre el nuevo cortocircuito ítalo–francés, en vez de aplacar las aguas, Meloni echó leña al fuego.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, habla con los medios tras asistir a la Cumbre sobre el Impacto de la Inteligencia Artificial en Nueva Delhi el 19 de febrero de 2026LUDOVIC MARIN – AFP

Lamento que Macron considere esto una injerencia. Creo que la injerencia es algo completamente distinto. Creo que una injerencia es, por ejemplo, cuando un líder es elegido jefe de gobierno por sus propios ciudadanos y escucha a un estado extranjero decir ‘vigilaremos la aplicación del Estado de derecho’… Eso es injerencia”, dijo la primera ministra, aludiendo a las declaraciones de la entonces ministra de Asuntos Europeos francesa, Laurence Boone, en octubre de 2022, cuando ella asumió como la primera jefa de gobierno en Italia. “Intervenir, entre otras cosas, expresando solidaridad con el pueblo francés en un asunto que claramente nos concierne a todos, no es injerencia. Así que lamento que Macron no lo haya entendido”, sumó.

Y fue más allá. Justo después de las alarmas que hubo en el país por sabotajes a las vías de tren en ocasión de las Olimpíadas invernales de Milán–Cortina –Macron fue el gran ausente en la ceremonia de inauguración– y tras manifestaciones que en Turín y Milán que degeneraron en violentos choques con la policía, agitó el fantasma de una vuelta a los tiempos violentos del terrorismo extremista de izquierda de las Brigadas Rojas, grupo ante el que Francia tuvo una actitud benévola ya que París le dio asilo a algunos exintegrantes, según recordó.

El primer ministro de la India, Narendra Modi, conversa con Macron durante la Cumbre sobre Inteligencia Artificial en Nueva Delhi, India, el 19 de febrero de 2026Indian Prime Minister’s Office

Yo veo un clima que no me gusta. Lo veo en Italia, lo veo en Francia, lo veo en Estados Unidos. Comenté también el homicidio de Charlie Kirk y no porque tenga la voluntad de injerencia en temas de los demás, sino porque creo que se trata de una reflexión que las clases dirigentes deben hacer sobre cómo se combate un clima que puede llevarnos atrás algunas décadas”, comentó. “Una historia que Francia conoce bien habiéndole dado asilo a la flor y nata de los ‘brigatisti’ rojos durante algunas décadas”, disparó, refiriéndose a la llamada “doctrina Mitterrand” (por el presidente socialista francés, François Mitterrand) que permitía darle asilo a exterroristas italianos siempre y cuando hubieran renunciado a la lucha política y no tuvieran las manos manchadas de sangre.

Lo cierto es que se trató del enésimo cortocircuito entre dos personas entre las que, más allá de la divergencias políticas, nunca hubo sintonía, que se da, además, mientras Italia intenta “vender” la existencia en Europa de un nuevo “eje” junto a Alemania, vistas las coincidencias entre Meloni y el canciller Friedrich Merz. Y a semanas de una cumbre entre Italia y Francia en Toulouse que se considera decisiva para recomponer la complicada relación bilateral y en la que se esperan importantes anuncios en temas de defensa, industria y aeroespacio.