TEHERÁN.- Irán anunció este jueves que un manifestante identificado como Erfan Soltani, cuya suerte preocupa a Washington y a los defensores de derechos humanos no será condenado a muerte tras su reciente detención en el país, donde el presidente estadounidense Donald Trump ha amenazado con una operación militar.
Tanto Estados Unidos como organizaciones de defensa de los derechos humanos expresaron su preocupación por el destino de Erfan Soltani, un manifestante de 26 años arrestado la semana pasada y que, según ellos, afrontaba una ejecución inminente.
Teherán desmintió este jueves que el manifestante hubiera sido condenado a muerte y pudiera ser ejecutado.
Soltani está acusado de propaganda contra el régimen islámico iraní y de actuar contra la seguridad nacional, indicó el órgano judicial iraní.
El joven “no ha sido condenado a muerte” y, en caso de condena, “el castigo, de acuerdo con la ley, será una pena de cárcel, porque la pena de muerte no se aplica a tales cargos”, asegura un comunicado del poder judicial.
“¡Estas son buenas noticias! ¡Ojalá continúen!”, escribió el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su red social Truth, al celebrar el primer pronunciamiento oficial del régimen sobre el joven detenido, horas después de advertir a Irán para que no ejecute a los manifestantes.
La organización kurda de derechos humanos Hengaw, con sede en Noruega, señaló a principios de esta semana que la familia de Soltani había sido informada que su ejecución –la primera conocida de un detenido por la ola de protestas actual- estaba prevista para este miércoles. Sin embargo, al llegar ese día, la ONG dijo que la ejecución de Soltani había sido “pospuesta”, pero advirtió que persistían “serias y persistentes preocupaciones” sobre su vida.
Según la ONG, a Soltani, dueño de un local de ropa, se le negó el acceso a un abogado. Su familia desconocía cuáles eran los cargos en su contra.
La cadena BBC reportó que Soltani fue arrestado en su domicilio el jueves pasado en relación con las protestas en la ciudad norteña de Fardis, al oeste de Teherán, según la ONG y su familia del detenido. Sin embargo, el poder judicial iraní afirmó que fue arrestado durante los “disturbios” del sábado y que se encontraba recluido en una prisión en la vecina ciudad de Karaj.
La República Islámica vive una intensa ola de protestas que empezaron el 28 de diciembre por el aumento del costo de la vida y se convirtieron rápidamente en un movimiento contra el régimen teocrático en el poder desde la revolución de 1979.
Grupos de derechos humanos han denunciado que las autoridades iraníes están llevando a cabo la represión más severa en años en este país de 86 millones de habitantes, aprovechando el corte de internet instaurado el 8 de enero.
Según la ONG Iran Human Rights (IHR), radicada en Noruega, las fuerzas de seguridad iraníes ya han matado a al menos 3428 manifestantes durante las recientes protestas. También detuvieron a más de 10.000 personas, aunque el balance real probablemente sea mucho mayor, indicó.
Las autoridades no han proporcionado un balance oficial por el momento, ya que aún se está llevando a cabo la identificación de las víctimas, según un alto cargo.
Ante las informaciones que se difundieron sobre la represión, el mandatario norteamericano amenazó repetidamente con una intervención militar en el país.
El miércoles sin embargo, afirmó que le habían comunicado “de buena fuente” que “la matanza en Irán está cesando, ha cesado”. “Y no hay planes de ejecuciones” de detenidos, añadió. Cuando un periodista le preguntó si se había descartado una intervención militar, Trump respondió: “Lo observaremos y veremos qué pasa después”.
Esas declaraciones supusieron un cambio de tono desde el día anterior, cuando Trump había amenazado con represalias. “Si quieren tener protestas, eso es una cosa; matar a miles de personas y ahora hablar de ejecuciones, veremos cómo les resulta eso. No les va a salir bien”, dijo el martes en una entrevista con CBS. “Tomaremos medidas muy fuertes”, aseguró.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbass Araqchi, afirmó el miércoles que no habría ejecuciones “ni hoy ni mañana”, en una entrevista con la cadena estadounidense Fox News, antes de que el régimen se pronunciara por primera vez sobre Soltani, cuya imagen se convirtió en un símbolo de la represión.
Ese mismo día, las autoridades anunciaron que implementarían juicios “rápidos” para los detenidos en las movilizaciones.
“Cualquier persona que se encuentre en las calles desde el 8 de enero es, sin duda alguna, considerada un delincuente”, declaró también el ministro de Justicia, Amin Hossein Rahimi.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene previsto reunirse el jueves, a petición de Estados Unidos, para “una sesión informativa sobre la situación en Irán”, según su presidencia.
Tras el pico de concentraciones registrado a finales de la semana pasada, las autoridades intentaron el miércoles retomar el control de las calles con una “marcha de resistencia nacional” y los funerales de más de 100 miembros de las fuerzas de seguridad y otros “mártires” muertos en las protestas.
“¡Muerte a Estados Unidos!”, rezaban las pancartas de algunos de los asistentes, mientras que otros portaban fotos del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, y banderas de la República Islámica.
Según el jefe de la diplomacia iraní, “ahora hay calma” en el país, y las autoridades tienen “el control total” de la situación.
Araqchi dijo también que su país se defenderá “de cualquier amenaza extranjera”, en una conversación telefónica este jueves con su homólogo saudita, Faisal bin Farhan.
Agencia AFP