El derrumbe de una pasarela de madera en una playa de la ciudad española de Santander provocó la muerte de cinco personas. El colapso ocurrió cuando un grupo de siete jóvenes cruzaba la estructura que unía dos pequeños acantilados cerca del mar. Uno de ellos todavía no fue localizado tras el accidente y otro sobrevivió pero se encuentra hospitalizado con síntomas de hipotermia.
La alcaldesa de Santander, Gema Igual Ortiz, confirmó el hecho a través de un mensaje publicado en la red social X. Allí lamentó la muerte de “cinco jóvenes” y señaló que ”los equipos de búsqueda siguen trabajando para encontrar a la persona que está desaparecida».
Según explicó la jefa comunal, el grupo caminaba por la pasarela de madera que conectaba los dos sectores del acantilado cuando la estructura cedió de forma repentina.
El medio español El País indicó que el accidente tuvo lugar cerca de las 16.30. También se detalló que en el momento en el que cedió la pasarela los peatones cayeron al vacío, hacia una zona en la que hay agua y piedras. Además, informó que al operativo se incorporó un helicóptero del Servicio de Emergencias 112 Cantabria.

Otro de los temas relevantes de este accidente es determinar el estado previo del puente. En ese sentido, el medio español indicó que las autoridades ya se encuentran realizando las primeras inspecciones en ese sentido y para determinar cuales pueden haber sido las razones del colapso. También, desde el ayuntamiento de Santander ya se encuentran recopilando información sobre el mantenimiento y el historial de revisiones de la pasarela.
En el operativo de rescate participan unidades marítimas y aéreas, además de efectivos de la policía y de los bomberos. Las tareas continúan en la zona para intentar localizar al joven que permanece desaparecido.
La alcaldesa señaló además que no existen registros previos que indicaran un deterioro en la estructura. Sostuvo también que el grupo se encontraba en el lugar para disfrutar del entorno natural de la zona costera.
Los temporales marinos de cada invierno en España suelen dañar paseos marítimos, escaleras y pasarelas en unas playas que se ven muy acortadas por el empuje del mar, un fenómeno particularmente acentuado este año, en que las borrascas se han sucedido a un gran ritmo.