El presidente venezolano, Nicolás Maduro, fue localizado y capturado en la madrugada de este sábado 3 de enero de 2026 en su residencia, ubicada dentro de la instalación militar Fuerte Tiuna, al sur de Caracas. El operativo, ejecutado por fuerzas especiales de Estados Unidos, puso fin a meses de tensiones.
La operación comenzó aproximadamente a la 1:00 a. m. (hora local) en medio de una serie de ataques aéreos coordinados en distintos puntos de la capital y el país. Miembros de la Fuerza Delta (Delta Force) del Ejército de Estados Unidos realizaron la incursión terrestre, apoyados por una masiva operación aérea que incluyó más de 150 aeronaves bajo el nombre de “Operación Determinación Absoluta”.
El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó la captura a través de Truth Social, y posteriormente en una conferencia de prensa desde Mar-A-Lago. En sus declaraciones, detalló que los comandos de Estados Unidos irrumpieron en una residencia fortificada en Caracas con medidas de seguridad extremas. A pesar de los intentos de Maduro y su esposa, Cilia Flores, de refugiarse en un búnker interno, las fuerzas especiales lograron interceptarlos y capturarlos “en cuestión de segundos”, según lo describió el propio mandatario, quien comparó la maniobra con “un show de televisión”.
Tras la detención, Maduro y Flores fueron extraídos de Venezuela. Fuentes de la Casa Blanca detallaron que fueron llevados inicialmente en helicóptero al buque de asalto anfibio USS Iwo Jima, que se encontraba posicionado en aguas internacionales del Caribe. Desde allí, según lo confirmado por el gobierno estadounidense, fueron trasladados a la ciudad de Nueva York, donde enfrentarán cargos por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas de guerra. La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, reafirmó que ambos serán imputados en el Distrito Sur de Nueva York, lo que marca un nuevo capítulo en el conflicto entre ambos países.
La captura de Maduro no fue un hecho aislado, sino parte de una ofensiva militar más amplia en Venezuela. La primera explosión en Caracas se produjo alrededor de la 1:50 a. m., lo que provocó cortes de electricidad. Más tarde, cerca de las 2:38 a. m., se registró otro ataque en la capital. Medios venezolanos como Efecto Cocuyo y Tal Cual Digital reportaron explosiones en el estado de La Guaira y en Higuerote, sobre la costa de Miranda. La base aérea La Carlota también fue uno de los objetivos clave del operativo, lo que confirma la amplitud y coordinación de la acción estadounidense.
La inteligencia crucial para rastrear a Maduro provino de una fuente de la CIA infiltrada en el régimen venezolano. La agencia estadounidense monitoreó su posición y movimientos con una flota de drones furtivos y la información de sus fuentes venezolanas. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, confirmó la participación de la CIA en la conferencia de prensa de Trump. Exfuncionarios afirmaron que la recompensa de U$S50 millones ofrecida por Estados Unidos por información que condujera a la captura de Maduro fue clave para obtener esta inteligencia.
La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, exigió una “prueba de vida” inmediata tras la noticia y denunció una “agresión militar extranjera”. También aseguró que desconocían el paradero del presidente y la primera dama. Mientras tanto, en Caracas, se reportaron cortes de energía y fuertes explosiones en zonas estratégicas, mientras que sectores de la oposición y la diáspora venezolana comenzaron a reaccionar con alegría ante la noticia.