Los fenómenos de viento, frecuentes durante agosto, pero presentes a lo largo del año, demandan un trabajo constante y coordinado de las dotaciones. Ante cada alerta meteorológica se activan protocolos de prevención y respuesta, con guardias reforzadas, móviles preparados y patrullajes en zonas de riesgo.
La Policía Ecológica cumple un rol clave al desarrollar campañas de concientización y monitorear áreas sensibles como cordones forestales y barrios periféricos. Estas tareas se complementan con el despliegue de brigadas capacitadas en control de incendios forestales y rescate urbano, ante posibles caídas de árboles, voladuras de techos o interrupciones en el suministro eléctrico.
Además de las emergencias materiales, los equipos de bomberos y servicios de asistencia responden a llamados por crisis respiratorias y situaciones de vulnerabilidad social que suelen agravarse durante la ocurrencia de vientos intensos. La coordinación con Protección Civil, Salud y Municipios garantiza una cobertura integral en cada intervención.
La prevención ciudadana resulta fundamental: evitar encender fuego en terrenos abiertos o descampados reduce significativamente el riesgo de incendios forestales. De esta manera, el compromiso conjunto entre organismos de seguridad y la comunidad permite mitigar los efectos de un fenómeno natural característico de la provincia.