El candidato de Trump arrasa en Texas, pero los demócratas ven una oportunidad

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WASHINGTON.- Mientras la desaprobación a la gestión de Donald Trump continúa en niveles récord, con un alarmante ascenso para el gobierno de cara a las cruciales elecciones de medio término, el presidente norteamericano se anotó un éxito en su búsqueda por reforzar el control sobre el Partido Republicano, luego de que el candidato al que respaldó en el estado de Texas, el controvertido fiscal general Ken Paxton, obtuviera la nominación al Senado con un contundente triunfo.

Impulsado por el apoyo del mandatario, Paxton derrotó anoche con amplitud al experimentado senador John Cornyn —buscaba su quinto mandato— en la segunda vuelta por la nominación republicana al Senado, con más del 62% de los votos. Trump, que había calificado a su aliado como “un verdadero guerrero MAGA”, celebró por la “tremenda victoria”.

El presidente Donald Trump, al bajar del Air Force One.Luis M. Alvarez – FR596 AP

“Cuando todos en Washington le dijeron [al presidente] que me abandonara a mí y abandonara al pueblo de Texas, él no hizo caso. Trump es el líder de nuestro partido, y su respaldo es la fuerza más poderosa de la política“, señaló Paxton, de 63 años, en su discurso de victoria, en la localidad de Plano.

Paxton -que enfrentó un juicio político en la Cámara de Representantes local por delitos de soborno y corrupción y está en proceso de divorcio de su esposa por “motivos bíblicos” y acusaciones de infidelidad– se enfrentará al representante estatal demócrata James Talarico -estrella en ascenso del partido- en una contienda de gran repercusión nacional que podría ser clave para definir el control del Senado.

Los republicanos mantienen una mayoría de 53 a 47 escaños en el Senado norteamericano, y la oposición necesita ganar cuatro escaños netos en noviembre para capturar el control de esa cámara. Debido a las controversias que rodean a Paxton, los demócratas ven en su éxito una chance de disputar un asiento en Texas, un estado tradicionalmente republicano.

“Sin lugar a dudas, seré el objetivo número uno de los demócratas en noviembre”, adelantó Paxton anoche. “Texas será la prioridad número uno de la izquierda radical, pero no vamos a permitir que se lo arrebaten”, agregó el fiscal general, que tendrá como misión recomponer su relación con los republicanos del Senado que habían respaldado a Cornyn en la campaña para las primarias.

“Organizaré unos mítines magníficos, multitudinarios y espectaculares para Ken [Paxton]. ¡Texas, esto será divertido!“, escribió Trump en su red Truth Social, en un mensaje en el que además aprovechó para atacar con fiereza a Talarico.

“Un firme defensor de las fronteras abiertas, es débil ante la delincuencia, cree que existen seis géneros, es ofensivo con Jesucristo, nunca apoyará a las Fuerzas Armadas, fue un gran partidario del uso de mascarillas hasta hace poco y es un vegano a quien no le gusta la carne. No es precisamente la mejor manera de ser si se quiere ganar una elección en Texas”, fustigó el presidente, que eligió un tono conciliador con Cornyn.

“John seguirá siendo mi amigo durante mucho tiempo, mientras ambos observamos cómo Ken se convierte en un senador fantástico y con sentido común, alguien respetado por todos”, señaló.

Con la derrota consumada, Cornyn, de 74 años, se convirtió en el segundo senador republicano en perder la posibilidad de renovar su escaño en menos de dos semanas, luego de la derrota de Bill Cassidy en las primarias del estado de Luisiana, un legislador que fue muy criticado por Trump.

El senador republicano John Cornyn, de Texas, en Lubbock.Annie Rice – FR171627 AP

Los resultados -según los analistas políticos norteamericanos- demuestran que Trump mantiene un alto nivel de influencia entre los votantes se su partido en el marco de las primarias, aunque persisten dudas sobre las posibilidades de éxito del oficialismo en los comicios de mitad de mandato del 3 de noviembre próximo, en los que estará en juego el control del Capitolio.

“La victoria de Paxton transformó a Texas, un estado tradicionalmente republicano, en el nuevo campo de batalla político del país, al anticipar las líneas de ataque de ambos partidos y servir como prueba de la influencia de Trump en las elecciones generales”, analizó The New York Times.

El control que ejerce Trump sobre el partido podría ser un arma de doble filo para los republicanos, en momentos en que el presidente enfrenta los índices más altos de desaprobación por la gestión de la economía, el repunte de la inflación y al fuerte aumento en los precios de los combustibles como consecuencia de la guerra que Estados Unidos emprendió contra Irán el 28 de febrero pasado.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla en el Cementerio Nacional de ArlingtonAlex Brandon – AP

En la Casa Blanca, desde hace tiempo que asesores del presidente recomiendan que, a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato, el magnate debería enfocarse más en la economía interna y el bolsillo de los consumidores norteamericanos por sobre la política exterior para volver a cautivar a una parte del electorado republicano, cada vez más disconforme con el rumbo de la Casa Blanca.

Según el promedio de encuestas de RealClearPolitics, la desaprobación a la gestión de Trump alcanzó el 58,3%, frente a un 39,8% de aprobación (un ratio de -18,5 puntos).