El ministro de Economía, Luis Caputo, adelantó hoy que la inflación de marzo -que difundirá el Indec mañana a las 16- estará “seguramente” por encima del 3%, por lo que sería la mayor suba en lo que va del año.
Además, en la presentación del libro del consultor Salvador Di Stefano en Rosario justificó ese avance de la inflación por el shock del petróleo debido a la guerra en Medio Oriente y a la estacionalidad característica del mes.
“Seguramente [será] arriba de 3%“, dijo Caputo sobre el dato que publicará el organismo desde las 16. ”Tuvo impacto obvio todo lo relacionado con el petróleo, desde pasajes de avión de cabotaje hasta transporte, la educación y la estacionalidad», esgrimió el ministro de Economía, que en otras entrevistas había delineado también que la dolarización del año pasado sumada a las subas de las tarifas por arriba de los precios desde 2026 habían impactado.
“Desde abril se viene dando un proceso de desinflación y de crecimiento”, prometió Caputo. Agregó: “No hay trade-off; vamos a ver desinflación y crecimiento; se vienen los mejores meses”.
El ministro adelantó que cree que la guerra en Medio Oriente será un shock de corto plazo. Tanto YPF como el Gobierno tomaron medidas para absorber el impacto sobre el precio de la nafta y el gasoil en los surtidores.
Caputo ya había reconocido en una entrevista con el periodista Luis Majul en LN+ que la inflación de marzo podía ”dar un poco más alta”. En febrero, el IPC había arrojado 2,9% y había acumulado nueve meses sin desacelerar.
“Inexorablemente la tasa de inflación minorista va a colapsar, inexorablemente va a colapsar. Ahora, ¿qué es lo que pasa? Hay un dicho en ajedrez que dice ‘las negras también juegan’. Desde que ganamos la elección en mayo en la Capital Federal, ese triunfo maravilloso que tuvo el maravilloso Jefe de Gabinete que tengo, que es Manuel Adorni, a partir de ahí el sistema empezó a atacar de manera violenta. Eso generó una profunda caída en la demanda de los activos domésticos. Una de las caras es que se disparó el riesgo país. La otra cara es que la caída en la demanda de dinero, una de las cosas que hizo, es que se acelerara la tasa de inflación», dijo el presidente Javier Milei en otra entrevista una la TV Pública.
“En el medio también tuviste más de recomposición de tarifas, más una cuestión adicional por el efecto en el petróleo, tenés cuestiones de estacionalidad. Entonces, todo ese conjunto de cosas hizo que este primer trimestre en materia de inflación haya sido difícil”, agregó Milei.
“Ahora, la realidad es que los fundamentals siguen estando sólidos, con lo cual más tarde o más temprano la tasa de inflación va a ceder. O sea, nosotros en eso no tenemos ninguna duda. Entonces, ha sido un trimestre en materia inflacionaria complicado, por decirlo de alguna manera, dadas las preferencias que tenemos nosotros, pero no tenemos duda que de acá para adelante va a seguir [bajando]”, cerró el Presidente.
La semana pasada se conoció que la inflación en marzo en la ciudad -un dato que suele anticipar, por lo menos, la tendencia a nivel nacional- volvió a acelerarse y alcanzó el 3% en el mes. Se explicó fundamentalmente por aumentos en rubros sensibles como los combustibles, las tarifas de servicios públicos (electricidad y agua), el boleto del colectivo y la educación.
El IPC porteño de marzo marcó una aceleración de 0,4 puntos porcentuales con respecto a febrero (2,6%) y llevó a la inflación acumulada en el primer trimestre de 2026 al 8,9%. En la variación interanual (12 meses), el alza en el costo de vida en la ciudad de Buenos Aires llegó al 32,1%.
El dato nacional del Indec se conocerá mañana y, según las principales estimaciones privadas, se ubicaría en un rango de entre 2,7% y 3,3%.
Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la encuesta local más abarcativa sobre proyecciones económicas que realiza el Banco Central (BCRA), la inflación podría terminar siendo este año igual o mayor a la de 2025.
El top 10 de esta encuesta -que promedia las respuestas de los consultados que se mostraron más certeros en sus pronósticos- estimó que llegaría al 31,8%, es decir, tres décimas por encima del 31,5% con que cerró el año pasado. Todo esto se explica porque la aceleración en el ritmo de ajuste promedio de los precios, que viene registrándose desde hace meses, habría tocado un “pico” en marzo, al ubicarse entre el 3% y 3,1% -dato que será oficial desde mañana-, según el consenso de los analistas. Y aunque comenzaría a descender en los próximos meses, no caería por debajo del 2% hasta agosto o septiembre, en el mejor de los casos.
Según el REM, que captó entre el 27 y el 31 de marzo proyecciones de 46 participantes (34 consultoras y centros de investigación locales e internacionales y 12 entidades financieras), la inflación del mes en curso cerraría entre 2,6% y 2,7%, desaceleraría en mayo a entre 2,3% y 2,5%, y desde allí seguiría bajando lentamente para ubicarse entre 2,3% y 1,8% desde junio y hasta septiembre (último mes con proyecciones, ya que se realizan a seis meses vista desde la publicación de la muestra).
La nueva hoja de ruta del mercado surge de recálculos tras haber quedado “cortas” las estimaciones previas y considerando el efecto arrastre de la suba del 25% en los combustibles sobre toda la economía. A eso se sumaron los mayores ajustes tarifarios, lo que prevaleció en las nuevas proyecciones.