En medio de una tranquilidad cambiaria, expresada en la tendencia bajista del dólar oficial y en la capacidad de compra de reservas del Banco Central (BCRA) —aun con una tasa de interés en retroceso—, hay un dato que empieza a llamar la atención de los analistas financieros: la lenta, pero persistente ampliación de la brecha con sus pares, los dólares financieros y la del canje entre ellos.
La cotización del dólar mayorista oficial cayó otros $16, mientras que el dólar MEP bajó solo $8 y el contado con liquidación (CCL), apenas $5,17. Con estos movimientos, la diferencia de precios entre el tipo de cambio oficial y sus distintas variantes financieras y legales, que en meses anteriores venía en descenso e incluso llegó a ser negativa en algunos casos, no deja de crecer: ya va del 3,73% a poco más del 8%.
De este modo, ya hay más de $113 de diferencia entre el dólar mayorista oficial y el precio promedio del dólar CCL, que cerró el día en $1467,09 (la brecha se reduce a $82,09 si se lo compara con el cierre de $1385 del minorista). Pero, sobre todo, se abrió una brecha superior al 5% en el canje entre los financieros (CCL/MEP), que se ubica en 4,75% para las versiones locales, la distancia más amplia desde el 15 de mayo de 2024.
Traducido, “eso marca cada vez más que un dólar en New York no vale lo mismo que un dólar acá”, explicó Nau Bernues, asesor financieros de CFA quien se pregunta por qué “la Argentina se embrolla cada vez más en el cepo”.
En el mercado consideran que esta tendencia, que ya se insinuaba semanas atrás, terminó de consolidarse luego de que el BCRA extendiera desde el último viernes la denominada restricción cruzada para operar dólares billete contra dólares financieros del ámbito local a operaciones con cuentas del exterior (Comunicación “A” 8417). La medida apunta a evitar las ganancias en pesos que algunos operadores sofisticados lograban arbitrando entre ambos tipos de cambio.
La nueva restricción, que deja 90 días fuera de juego a quienes hayan realizado esa operatoria, “al limitar el arbitraje en el mercado podría profundizar aún más el canje entre CCL/MEP”, habían anticipado desde Portfolio Personal Inversiones (PPI).
“En enero y febrero, las transferencias al exterior de personas humanas fueron de US$768 millones y US$421 millones, respectivamente. En el extremo, esta sería la oferta que perdería el canje [no se tienen datos de marzo]. La medida estaría fundamentada en la pérdida de reservas brutas y líquidas, por la porción encajada de los depósitos en dólares que generaba la transferencia al exterior”, explicaron.
Pero su efecto no deseado es esta creciente distorsión, que al ampliar la brecha podría inducir nuevos comportamientos especulativos que, a la larga, generen ruido sobre la calma cambiaria vigente.
“Esta brecha venía en alza durante el verano, básicamente —creemos— como efecto colateral del boom de colocaciones de obligaciones negociables (ON) de empresas en el exterior. Esa tendencia se fortaleció, evidentemente, tras la nueva restricción en las últimas ruedas”, explicaron desde IEB+, aunque no consideran que, por el momento, sea más que una diferencia anecdótica.
“La distorsión ya se venía dando al abaratarse tanto la tasa de cauciones, lo que llevó a muchos a aprovecharla para apalancarse. Cuando había que pagar dólar cable en el exterior por suscripción de ON, el mercado ya se tensionaba. Ahora esto amplió esa dinámica”, describieron desde Cohen Aliados Financieros ante la consulta de LA NACION.
Los analistas creen que hasta que el mercado digiera la nueva traba estos diferenciales tienen algún recorrido mayor al alza. Coinciden en estimar que habrá que ver si se tienden a estabilizar o directamente comprimen, más adelante, pero a la vez advierten que, de sostenerse al alza, “no debiera descartarse que algún ruido e implicancia sobre el resto del mercado cambiario esto tendrá”.