El gobierno de Cuba anunció la liberación de más de 2000 personas privadas de libertad en una medida que fue presentada por las autoridades de ese país como un gesto humanitario.
Según informó el diario oficial Granma, la medida se enmarca en las facultades previstas por la Constitución cubana y responde a un proceso de evaluación detallado de cada caso.
El indulto fue aprobado como parte de los beneficios penitenciarios contemplados por la ley, y se fundamentó en una serie de variables que incluyeron la conducta de los reclusos, el tiempo cumplido de sus condenas y su estado de salud.
Desde el gobierno cubano se describió la decisión como un “gesto humanitario y soberano”, al resaltar que la excarcelación de personas privadas de libertad forma parte de una práctica habitual dentro del sistema de justicia penal del país caribeño.
En ese sentido, se subrayó que este tipo de medidas también responde a la tradición humanitaria de la Revolución, especialmente en fechas de relevancia religiosa como la Semana Santa, contexto en el que se produjo este anuncio.
Este indulto representa, además, la quinta medida de este tipo desde 2011, período en el cual más de 11.000 personas fueron beneficiadas con decisiones similares.
El universo de personas alcanzadas por el indulto es amplio y diverso, aunque responde a criterios específicos definidos por las autoridades. De acuerdo con la información oficial difundida por Granma, los beneficiarios incluyen distintos perfiles sociales y demográficos:
La selección de estos grupos responde a una lógica que prioriza factores humanitarios y de reinserción social, según explicó el propio gobierno.
No todos los presos fueron considerados elegibles para esta medida. Las autoridades cubanas establecieron una serie de exclusiones.
Entre los delitos que quedaron expresamente excluidos se encuentran:

De acuerdo con un análisis publicado por The Washington Post, la liberación de los 2010 presos se produce en un momento de fuerte presión internacional sobre Cuba, particularmente por parte de Estados Unidos. La administración estadounidense intensificó medidas para aislar económicamente a la isla, entre las cuales se incluyen restricciones que afectaron el suministro de combustible.
Esta situación derivó en una crisis energética significativa, con apagones generalizados y dificultades estructurales que agravan el escenario económico.
En ese marco, para The Washington Post, el indulto también es un movimiento político en medio de negociaciones incipientes entre Washington y La Habana, aunque no está claro hasta qué punto ambas cuestiones están directamente relacionadas. El medio citado enfatiza que esta liberación es una de las más grandes en los últimos años y que ocurre en paralelo a conversaciones entre ambos países.