WASHINGTON.- Con una justificación que generó un terremoto en Washington en momentos en que crecen los cuestionamientos por la guerra en Medio Oriente, el director del Centro Nacional de Contraterrorismo, Joe Kent, renunció este martes al afirmar que “Irán no representaba ninguna amenaza inminente” para Estados Unidos, y se convirtió en el más alto funcionario de la administración de Donald Trump en dimitir a causa del conflicto bélico.
“Tras mucha reflexión, decidí renunciar a mi cargo con efecto a partir de hoy. No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra en Irán. Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”, explicó Kent, en una explosiva carta dirigida a Trump y publicada en su cuenta de la red social X.
Como director del Centro Nacional de Contraterrorismo, Kent estaba a cargo de la agencia encargada de analizar y detectar amenazas terroristas.
En la carta, Kent describió una “campaña de desinformación” por parte de altos funcionarios israelíes y de los medios de comunicación, la cual, según afirmó, había socavado la plataforma de “Estados Unidos primero” de Trump y sembrado sentimientos belicistas para fomentar una guerra con Irán.
Veterano de la guerra de Irak, Kent señaló que los argumentos a favor de atacar a Irán -así como las promesas de una victoria rápida- recordaban al debate previo a la guerra contra Irak en 2003. La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel -en una ofensiva que mató al líder supremo, ayatollah Ali Khamenei– transita su tercera semana.
“Esta cámara de eco fue utilizada para engañarlo y hacerle creer que Irán representaba una amenaza inminente para Estados Unidos, y que si golpeaba ahora, había un camino claro hacia una victoria rápida”, explicó. “Esto fue una mentira, y es la misma táctica que utilizaron los israelíes para arrastrarnos a la desastrosa guerra de Irak, que le costó a nuestra nación las vidas de miles de nuestros mejores hombres y mujeres. No podemos volver a cometer este error“, advirtió.
Tras la ola inicial de ataques contra Irán, el 28 de febrero pasado, Trump aludió a una “amenaza inminente” para Estados Unidos, y sus funcionarios afirmaron que el gobierno actuó en respuesta a posibles ataques preventivos por parte de Irán contra las fuerzas norteamericanas desplegadas en Medio Oriente.
Este mediodía, en la Casa Blanca, Trump hizo referencia a la carta de renuncia de Kent e intentó restar importancia a la idea de que Israel hubiera influido en su decisión de atacar a Irán. Calificó al gobierno de Benjamin Netanyahu como un “socio” y afirmó: “Yo estaba en contra de Irán mucho antes siquiera de pensar que Israel estuviera en contra de Irán”.
“Siempre pensé que era débil en materia de seguridad”, dijo Trump al referirse a Kent. “Han sido una amenaza desde hace mucho tiempo”, declaró respecto a Irán. En ese sentido, afirmó que el régimen podría haber tenido un arma nuclear “en el plazo de un mes” desde el momento en que Estados Unidos bombardeó tres instalaciones nucleares iraníes en junio pasado.
Kent era un asesor clave de la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, y ha sido una voz que, desde el interior de la administración, abogó por una política exterior norteamericana más moderada.
En su carta de renuncia, Kent señaló que apoyaba “los valores y las políticas exteriores” con las que Trump hizo campaña en 2016, 2020 y 2024, “las cuales promulgó en su primer mandato”.
“Hasta junio de 2025, usted comprendió que las guerras en Medio Oriente eran una trampa que robaba a Estados Unidos las preciosas vidas de nuestros patriotas y agotaba la riqueza y prosperidad de nuestra nación”, indicó Kent, que argumentó que en su primer gobierno Trump “comprendió mejor que cualquier presidente moderno cómo aplicar el poder militar de manera decisiva sin dejarnos arrastrar a guerras interminables”.
“Usted demostró esto al abatir a [el antiguo jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní] Qassem Soleimani y al derrotar a Estado Islámico”, amplió Kent, cuya explosiva renuncia deja al descubierto las profundas divisiones entre los partidarios republicanos de Trump con respecto a la guerra en Medio Oriente.
“No puedo apoyar el envío de la próxima generación a luchar y morir en una guerra que no reporta beneficio alguno al pueblo estadounidense ni justifica el costo de vidas estadounidenses. Ruego que reflexione sobre lo que estamos haciendo en Irán y por quién lo estamos haciendo. Llegó el momento de actuar con audacia. Puede cambiar el rumbo y trazar una nueva senda para nuestra nación, o puede permitir que nos deslicemos aún más hacia la decadencia y el caos. Usted tiene las cartas en su mano“, escribió Kent, en una carta que generó una inmediata repercusión en Estados Unidos.
La primera respuesta de la Casa Blanca llegó a través de su secretaria de Prensa, Karoline Leavitt. “Esta carta contiene muchas afirmaciones falsas, pero permítanme abordar una en particular: que ‘Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación’. Esta es la misma afirmación falsa que los demócratas y algunos medios han estado repitiendo una y otra vez. Como el presidente declaró clara y explícitamente, tenía pruebas sólidas e irrefutables de que Irán iba a atacar primero a Estados Unidos”, escribió en X.
Antes de incorporarse a la administración Trump, Kent había participado -sin éxito- de dos campañas para el Congreso en el estado de Washington. También sirvió en el Ejército, y participó en 11 despliegues como Boina Verde, tras lo cual trabajó en la CIA. Fue confirmado en su puesto en julio pasado por una votación de 52-44 en el Senado.
En aquel momento, los demócratas se opusieron a su confirmación al recordar viejos vínculos de Kent con figuras de extrema derecha y con teorías conspirativas. Durante su campaña para el Congreso en 2022, le había pagado a Graham Jorgensen, miembro del grupo paramilitar de extrema derecha Proud Boys, por servicios de consultoría, y obtuvo el apoyo de diversas figuras ultraconservadoras.
En tanto, en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente, Israel anunció este martes la muerte de una de las figuras más influyentes del régimen iraní, Ali Larijani, un alto funcionario de seguridad a quien Ali Khamenei le había encomendado las negociaciones con Estados Unidos antes del inicio de la Operación Furia Épica, el 28 de febrero.
“El hombre responsable de la muerte de 32.000 personas” fue abatido el lunes, declaró más tarde Trump en el Salón Oval, en una aparente referencia a la muerte de Larijani.