La fractura con Estados Unidos empuja a Europa a debatir la “europeización” de la OTAN

0


PARÍS.– La 62ª Conferencia de Seguridad de Munich (MSC, por sus siglas en inglés) cerró este domingo sus puertas tras tres días de difíciles debates entre líderes mundiales, especialistas y funcionarios de seguridad, en la que la solidez de la alianza transatlántica, el eventual fortalecimiento del pilar europeo dentro de la OTAN y las conversaciones de paz en Ucrania dominaron las discusiones.

Una conferencia marcada por la intervención del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, quien, con mejores modales que el vicepresidente JD Vance el año pasado, volvió a decirles a los europeos: “Nuestra relación bilateral será como decimos nosotros o no será”.

Estados Unidos está preparado para “reconstruir” el mundo, pero solo de acuerdo con sus valores, dijo Rubio este año, mientras evocaba incansablemente los vínculos históricos de Estados Unidos con Europa. Esos valores incluyen abrazar el cristianismo, cerrar las fronteras, decirle adiós a las regulaciones y abandonar las políticas sobre la crisis climática. Estados Unidos necesita ver una Europa “reformada”. No solo se trata de detalles de los presupuestos de defensa, sino de un cambio radical en el sistema de valores del continente.

Y si bien –por buena educación– quienes asistieron el sábado a su discurso aplaudieron de pie, a nadie escapó que la fractura transatlántica está consumada, al menos mientras dure la administración Trump.

A esa dura crítica, empapelada esta vez en buenos modales, respondió poco antes del cierre oficial de la conferencia la jefa de la Política Exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, rechazando la moda actual del “euro-bashing” en Estados Unidos.

“Cuando viajo por el mundo, veo países que nos admiran porque representamos valores que aún son muy apreciados. Contrariamente a lo que algunos puedan decir, la Europa ‘woke’ y decadente no enfrenta un ocaso civilizacional. De hecho, la gente todavía quiere unirse a nuestro club, y no solo los europeos. En un reciente viaje a Canadá, me dijeron que más del 40% de los canadienses tienen interés en unirse a la Unión Europea”, dijo.

Kallas desafió la crítica estadounidense sobre la libertad de expresión en Europa, señalando que su propio país, Estonia, ocupa el segundo lugar en el índice mundial de libertad de expresión y Estados Unidos el 58º.

“Dado el historial de la Unión Europea (UE) en derechos humanos, me resulta muy difícil aceptar algunas críticas”, agregó.

En todo caso, la profunda crisis entre Estados Unidos y Europa ha puesto más que nunca sobre el tapete la posibilidad de una “europeización de la OTAN” como única condición de su supervivencia. En los círculos de defensa, el debate está lanzado. Y ha tomado un giro muy concreto con la amenaza del presidente Donald Trump de anexar Groenlandia.

Se puede decir que Europa finalmente despierta. Infatigable, Mario Draghi, el exprimer ministro italiano aboga por un “federalismo pragmático”. La urgencia es apostar fuerte por la competitividad y la innovación para no ser tragados por China y Estados Unidos, advierte Emmanuel Macron.

La otra urgencia es hacer que Europa sea capaz de defenderse si Estados Unidos la abandona. Esa cuestión es aún más sensible, porque toca el colapso de la piedra angular de la seguridad europea y divide profundamente a los europeos.

La fractura con Estados Unidos impulsa el debate sobre una OTAN más europeaEvan Vucci – AP

“Ya que Estados Unidos no quiere ser más el líder de Occidente, Europa necesita una nueva arquitectura de seguridad, anclada en la OTAN”, sugiere un exministro británico para Europa, lamentando un debate “demasiado lento y demasiado prudente”. El exembajador de Estados Unidos en la OTAN y hoy investigador en Harvard, Ivo Daalder, va más lejos: recomienda la “desamericanización” y la “europeización” de la OTAN. Algunos diplomáticos ven incluso en esta europeización la condición de supervivencia de la OTAN y desean el establecimiento de una hoja de ruta para organizar el proceso.

Pero, a juicio de Daalder, ese giro implica dos condiciones: primero que los europeos renuncien a proyectos externos a la OTAN, como un ejército europeo. Luego que Estados Unidos acepte ceder responsabilidades a los europeos, “algo que nunca han querido hacer”. Cree que la administración Trump está lista para ello: ahora es posible, opina, que el puesto de SACEUR, el comandante supremo, que siempre ha sido ocupado por un estadounidense, sea asignado a un europeo.

Una revolución así, más allá de las divisiones políticas, también requeriría profundos cambios de mentalidad, incluso de doctrina, y de capacidades: pasar de una visión estadounidense de la estrategia de seguridad en Europa a una visión europea. Hasta ahora, señala un alto oficial francés, “solo hemos contemplado hacer la guerra con la comodidad de tener a los estadounidenses detrás de nosotros”.

“Las capacidades, sobre el papel, las tenemos”, afirma un alto responsable militar. “Lo que nos falta es capacidad para mostrar nuestra determinación. Esa es nuestra principal debilidad, y Putin juega con eso”. A ese respecto, Mark Rutte es juzgado severamente por haber afirmado ante el Parlamento Europeo que Europa era incapaz de defenderse sola.

Europa busca un nuevo equilibrio en la OTAN frente al giro de Estados UnidosNICOLAS TUCAT – AFP

La sagrada cuestión de la disuasión nuclear sin el paraguas estadounidense no podía escapar a estos cambios. Alemania, Suecia, Polonia dicen hoy estudiar diferentes opciones. Es sin precedentes. Un grupo de trabajo de la Conferencia de Múnich se ha ocupado de la cuestión: “Este debate largamente considerado intocable es ahora urgente e inevitable”, concluye su informe.

“He iniciado discusiones confidenciales con el presidente francés sobre la disuasión nuclear europea”, declaró el viernes en la conferencia de Múnich el canciller alemán Friedrich Merz. París y Londres ya han iniciado un “refuerzo de su cooperación nuclear”, recordó por su parte ante la MSC el primer ministro británico Keir Starmer. La opción del aumento de poder de estos dos países es prudentemente elogiada y no se considera fuera del marco de la OTAN.

Según los expertos, los europeos tienen cinco opciones: seguir apostando por la disuasión estadounidense, reforzar el papel de las armas nucleares británicas y francesas en una disuasión europea, desarrollar en común una disuasión europea, multiplicar las disuasiones nacionales europeas y desarrollar una disuasión europea estrictamente convencional. La vía del statu quo es fuerte en un continente que se ha refugiado complacientemente durante décadas bajo el ala protectora de su aliado estadounidense, y donde solo dos países, Francia y Reino Unido, disponen de un arsenal atómico, sin comparación con el de Washington.

Pero las diferencias de capacidad entre Estados Unidos y el arsenal franco-británico son tales que nadie contempla que los europeos puedan asumir a corto plazo su disuasión. “Creo que todas las discusiones en Europa para reforzar colectivamente la disuasión nuclear son algo bueno, pero nadie en Europa propone hacerlo para reemplazar el paraguas nuclear estadounidense”, declaró en Múnich el secretario general de la OTAN Mark Rutte.

En cualquier caso, “este debate está saliendo del círculo de expertos para entrar en la esfera política”, explica la investigadora francesa Héloïse Fayet, del IFRI, que participó en la redacción del informe de la MSC. “Es muy positivo, pero ahora hacen falta actos”. Es en este panorama que Emmanuel Macron debe pronunciar a finales de febrero un importante discurso sobre la doctrina francesa. En Múnich, explicó que contempla “articular” la “doctrina nacional, que está garantizada y controlada por la Constitución, con cooperaciones especiales, ejercicios conjuntos e intereses de seguridad comunes con ciertos países clave”. Ese discurso ha generado enormes expectativas en Europa.