Vuelos cancelados, heridos y alerta máxima: Barcelona vive una jornada de vientos extremos

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BARCELONA.– Cataluña vivió este jueves una jornada de parálisis inédita por la irrupción de la borrasca Nils, un temporal de viento que dejó a Barcelona y su área metropolitana prácticamente detenidas.

El Servicio Meteorológico de Cataluña activó el nivel máximo de alerta –seis sobre seis– y tiñó de rojo y naranja todo el mapa del territorio. Según su directora, Sarai Sarroca, se trató de un episodio “excepcional”, comparable solo con los vendavales de 2009 y 2014 que provocaron víctimas mortales en Sant Boi y Terrassa.

Ráfagas superiores a los 100 kilómetros por hora azotaron CataluñaMANAURE QUINTERO – AFP

El impacto humano fue significativo. Los servicios sanitarios atendieron a 86 personas y 34 debieron ser trasladadas a hospitales. Nueve permanecían internadas con pronósticos diversos.

En el Hospital Vall d’Hebron, un hombre de 68 años sufrió fracturas de pelvis y fémur tras el impacto de un farol. En el Trueta de Girona, otro hombre, de 56 años, fue asistido por una lesión en la pierna tras el derrumbe de un muro. En Bellvitge, dos jóvenes de 22 y 23 años permanecían en estado crítico.

También ingresaron dos hombres en Olot por la caída de un árbol. En Sant Boi, dos voluntarios de Protección Civil resultaron con heridas leves.

Peatones caminan por la costa de Barcelona enfrentando las ráfagas de viento durante la alerta por la borrasca NilsMANAURE QUINTERO – AFP

Barcelona fue uno de los epicentros del temporal. En el puerto se registraron rachas de 105 kilómetros por hora y en el barrio del Raval se midieron 87. En el aeropuerto de El Prat, el viento superó los 90 kilómetros por hora y obligó a reconfigurar por completo las pistas al mediodía. En total, se cancelaron 101 vuelos y otros diez fueron desviados.

El registro más extremo se dio en Puig Sesolles, en el Vallès Oriental, con ráfagas de 166 kilómetros por hora, una cifra que no se veía en la región desde hace más de una década.

La movilidad colapsó desde primera hora. El servicio ferroviario de Rodalies operó con fuertes restricciones y limitó la velocidad de los trenes a 80 kilómetros por hora. Las líneas R1, R4 y R11 sufrieron cortes totales por la caída de árboles y la invasión de plásticos en la catenaria.

Una mujer sostiene a su perro mientras pasa junto a una palmera caídaMANAURE QUINTERO – AFP

Estaciones como Malgrat de Mar, Premià de Mar y Barberà del Vallès cerraron por riesgo de desprendimientos. En la ciudad de Barcelona circularon 90.000 vehículos menos de lo habitual, una caída del 30%, mientras que el metro registró un 44% menos de validaciones.

El tránsito de camiones hacia Francia por la AP-7 en La Jonquera fue suspendido hasta las dos de la tarde.

La respuesta institucional fue preventiva y contundente. El Govern suspendió todas las actividades educativas y deportivas. Por primera vez ante un vendaval, se envió una alerta masiva a los teléfonos móviles mediante el sistema ES Alert, con el pedido expreso de no salir de casa salvo necesidad urgente.

Un hombre camina por una playa azotada por el viento en Barcelona, EspañaEmilio Morenatti – AP

La consejera del Interior, Núria Parlon, llamó a extremar la prudencia, mientras que el secretario de Trabajo, Francisco Ramos, recordó que la legislación contempla un permiso retribuido si el temporal impide acudir al trabajo.

Protección Civil difundió recomendaciones constantes: asegurar puertas y ventanas, retirar macetas y toldos, bajar persianas y evitar circular cerca de cornisas o edificios en mal estado. El teléfono 112 recibió 4500 llamadas.

Las autoridades catalanas suspendieron las actividades escolares, universitarias, sanitarias y deportivas ante la intensidad del temporalMANAURE QUINTERO – AFP

Pero la borrasca Nils no se limitó a España. En Portugal provocó el colapso de un viaducto en la autopista entre Lisboa y Oporto, y en Francia causó la muerte de un camionero en el suroeste del país.

Recién hacia las cuatro de la tarde la situación comenzó a mejorar y el gobierno regional rebajó el nivel de emergencia, aunque mantuvo el cierre preventivo de parques y espacios naturales. Barcelona, todavía bajo fuertes ráfagas, empezaba entonces a recuperar lentamente el pulso tras una jornada marcada por el viento y la cautela.

Agencia AFP y diario El País