ANKARA.– El Parlamento turco fue escenario este miércoles de una pelea a golpes entre legisladores del oficialismo y la oposición por el nombramiento de una figura controvertida como ministro de Justicia en un cambio de gabinete.
Legisladores de la oposición intentaron impedir que el fiscal general de Estambul, Akin Gürlek, designado por el presidente Recep Tayyip Erdogan para encabezar la cartera judicial, prestara juramento. La tensión escaló rápidamente en enfrentamientos físicos, con empujones, forcejeos y golpes en el recinto.
Legisladores del oficialista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) formaron un cordón alrededor de Gurlek, quien finalmente logró jurar en medio del caos.
Un diputado del CHP había calificado de inconstitucional el nombramiento, argumentando que los jueces y fiscales en funciones no pueden involucrarse en política, según reportó el medio The National Independent de los Balcanes Occidentales. El gobierno rechaza las acusaciones de interferencia y sostiene que el poder judicial actúa con independencia.
El gobierno no dio ningún motivo oficial para la reorganización del gabinete —la primera de magnitud desde las elecciones de 2023—. En el mismo movimiento, Erdogan nombró ministro del Interior a Mustafa Ciftci, hasta ahora gobernador de la provincia oriental de Erzurum, en sustitución de Ali Yerlikaya. En el Boletín Oficial se indicó que los ministros salientes habían “solicitado ser relevados” de sus funciones.
Como fiscal general de Estambul, Gurlek presidió juicios de alto perfil contra dirigentes del Partido Republicano del Pueblo (CHP), la principal fuerza opositora. Esos procesos fueron denunciados durante años por el partido, que sostiene que tienen motivaciones políticas.
Durante su gestión, cientos de dirigentes y funcionarios electos del CHP fueron detenidos arrestados en investigaciones por corrupción, lo que generó fuertes críticas internacionales por el deterioro de la independencia judicial.
En particular, el exfiscal firmó en marzo de 2025 la orden de arresto contra el alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu —principal rival político de Erdogan—, una decisión ampliamente considerada como políticamente motivada y que desató protestas masivas en todo el país, en el mayor episodio de disturbios en más de una década.
Los nuevos nombramientos se producen mientras Turquía debate posibles reformas constitucionales y lleva adelante esfuerzos de paz con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, o PKK, para poner fin a décadas de conflicto. El Parlamento prevé aprobar reformas que respalden ese proceso.
En ese contexto, una encuesta publicada el martes que mide la percepción global de la corrupción volvió a ubicar a Turquía entre los países cuyo desempeño se deterioró en la última década. En el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 de Transparencia Internacional, el país obtuvo 31 puntos y figura entre los tres que más han retrocedido desde 2012, junto con Hungría (40) y Nicaragua (14).
La organización señaló que la mayoría de los países están fracasando en mantener la corrupción bajo control y advirtió que “demasiado a menudo, estamos viendo una ausencia de buena gobernanza y liderazgo responsable”. El índice se basa en la percepción de expertos sobre la corrupción en el sector público, a partir de 13 fuentes de datos, entre ellas el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial.
Agencia AP