Miles de agricultores y ganaderos junto a cientos de tractores se manifestaron en el centro de Madrid contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, y los recortes previstos en la futura Política Agrícola Común (PAC), en una protesta que transcurrió sin incidentes y con un amplio despliegue de seguridad.
La movilización fue convocada por la Unión de Agricultores y Ganaderos y la Unión Nacional de Asociaciones de Agricultores y Ganaderos Independientes (UNASPI), organizaciones que agrupan a productores independientes.
Los organizadores habían previsto la llegada de hasta 500 tractores a la capital española, mientras que, según datos de la delegación del Gobierno, hacia las 11 (hora local) ya habían ingresado a Madrid entre 325 y 367 vehículos agrícolas, procedentes de al menos 15 puntos del país y organizados en cinco columnas.
Los tractores partieron desde localidades como Torrejón de la Calzada, Guadalajara, El Espinar (Segovia), Robregordo y Arganda del Rey y se dirigieron hacia la céntrica plaza Colón. Desde allí, los manifestantes avanzaron por el Paseo de Recoletos y el Paseo del Prado hasta el Ministerio de Agricultura, cerca de la plaza de Atocha, donde entregaron a las autoridades una plataforma de reclamos.
Aunque se registraron algunas demoras y desvíos de tránsito en distintos puntos, las autoridades informaron que no hubo interrupciones significativas en la circulación, más allá de retenciones puntuales en la zona de Barajas.
Según cifras oficiales, entre 1500 y 2500 manifestantes participaron de la protesta, acompañados por los tractores que convergieron en el centro de la ciudad. Durante la marcha, se escucharon consignas como “Una PAC sin recortes”, “Oxígeno para el campo”, “No Mercosur, no nuestra ruina” y “El campo español no se vende”.

Muchos de los participantes portaban banderas españolas y denunciaron que el acuerdo comercial con el Mercosur generará “competencia desleal” y pondrá en riesgo la soberanía alimentaria europea.
Los organizadores sostienen que la apertura del mercado europeo a productos agropecuarios sudamericanos afectará a los productores locales y que las actuales políticas agrarias de la Unión Europea profundizan las diferencias con terceros países. En un comunicado, afirmaron que estas medidas “lejos de ir dirigidas al campo, estarían acabando con la soberanía alimentaria y provocando grandes diferencias y competencia desleal”.
El presidente de UNASPI, Miguel Ángel Aguilera, advirtió que una eventual caída del sector primario “afectará directamente a todos los ciudadanos” y sostuvo que los consumidores podrían verse obligados a adquirir productos de menor calidad, con menor libertad de elección.

La protesta coincidió con una aparición del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados. Allí defendió el acuerdo entre la UE y el Mercosur, al que calificó como una “extraordinaria noticia” para Europa y España porque, según afirmó, crea “un marco de predictibilidad, seguridad y respeto” en el comercio internacional, en un contexto de tensiones y rupturas de acuerdos por parte de otros actores.
Sánchez reconoció las preocupaciones del sector agrícola por la posible entrada de productos del Mercosur en el mercado europeo, pero destacó la inclusión de cláusulas de salvaguarda aprobadas por el Parlamento Europeo que permitirían suspender esas importaciones si se considera que perjudican a los productores europeos.
El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur —integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— permitiría al bloque europeo aumentar sus exportaciones de autos, maquinaria, vinos y licores a Sudamérica, al tiempo que facilitaría el ingreso a Europa de productos como carne bovina, aves, azúcar, arroz, miel y soja.

Sin embargo, su ratificación permanece en suspenso. El Parlamento Europeo decidió congelar al menos por un año y medio el proceso, mientras algunos eurodiputados llevaron el caso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea para analizar la legalidad del tratado. Aunque la Comisión Europea tiene la posibilidad de aplicar el acuerdo de manera provisional, por el momento no tomó una decisión. Países como España y Alemania respaldan su puesta en marcha, mientras otros Estados miembros mantienen reservas.
La jornada de protestas en Madrid se desarrolló bajo un amplio operativo de seguridad, con más de 1.800 agentes desplegados —entre policía, guardias civiles, y servicios de emergencia— y concluyó sin incidentes de relevancia.
Con información de Europa Press y AFP