LONDRES.– El primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, afirmó este jueves que no piensa renunciar y que continuará al frente del gobierno pese a la creciente presión política generada por el nombramiento en 2024 de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, una designación que quedó bajo fuerte cuestionamiento tras revelarse nuevos detalles de su estrecha relación con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.
En un discurso pronunciado en la ciudad costera de Hastings, en el sudeste de Inglaterra, Starmer reconoció errores, pidió disculpas públicas a las víctimas y aseguró haber sido engañado por su entonces colaborador.
“Tengo la intención de continuar realizando este trabajo esencial para nuestro país. Fui elegido en 2024 con un mandato para cambiarlo a mejor”, subrayó el jefe del gobierno, al tiempo que expresó su arrepentimiento por haber confiado en Mandelson. “Lo siento, siento lo que se les hizo, siento que tantas personas en posiciones de poder les hayan traicionado, siento haber creído las mentiras de Mandelson y haberlo nombrado”, declaró ante una audiencia visiblemente tensa.
Starmer intentó cerrar su intervención con un mensaje dirigido a las víctimas de Epstein, reconociendo el daño causado por años de impunidad. “Han vivido un trauma que la mayoría de nosotros apenas podemos comprender. Han visto cómo la justicia tardaba en llegar y, con demasiada frecuencia, les era negada”, afirmó.
La crisis estalló tras la publicación, la semana pasada, de nuevos documentos difundidos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que profundizan los vínculos entre Mandelson y Epstein, fallecido en 2019 en una cárcel estadounidense mientras aguardaba juicio por cargos federales de abuso sexual contra decenas de menores.
Entre los materiales divulgados figuran correos electrónicos en tono amistoso, intercambios posteriores a la condena de Epstein en 2008 y referencias a posibles transferencias de dinero realizadas entre 2003 y 2004 por un total de 75.000 dólares a cuentas asociadas a Mandelson o a su actual esposo, Reinaldo Ávila da Silva.
Starmer ya había destituido a Mandelson de su cargo en septiembre de 2025, luego de revelaciones previas sobre la continuidad de esa relación, pero la aparición de nueva documentación reavivó la polémica y abrió un frente judicial.
El martes, la policía británica anunció la apertura de una investigación para determinar si Mandelson incurrió en conducta indebida en el ejercicio de un cargo público, ante la sospecha de que pudo haber compartido información gubernamental sensible con Epstein tras la crisis financiera global de 2008. Mandelson no está acusado de delitos sexuales.
El primer ministro defendió su actuación ante el Parlamento el miércoles y reiteró este jueves que fue engañado. “Se sabía públicamente desde hace tiempo que Mandelson conocía a Epstein, pero ninguno de nosotros conocía la profundidad y la oscuridad de esa relación”, afirmó. Starmer insistió además en que nunca conoció personalmente a Epstein y que no está acusado de ningún delito.
Las consecuencias políticas, sin embargo, no se limitaron al exembajador. Desde la oposición conservadora y también desde sectores del propio Partido Laborista, crecieron los pedidos de responsabilidades internas, incluida la destitución del jefe de gabinete Morgan McSweeney, aliado histórico de Mandelson y señalado por haber respaldado su nombramiento en Washington. La controversia golpea al gobierno cuando se aproximan las elecciones locales de mayo, en las que los sondeos anticipan un mal desempeño laborista, apenas 19 meses después de la llegada de Starmer al poder.
Mandelson, de 72 años, renunció a su banca en la Cámara de los Lores, el órgano no electo del Parlamento. Figura central y controvertida del laborismo desde la década de 1990, ya había tenido que dimitir en dos ocasiones anteriores por escándalos vinculados a cuestiones éticas y financieras. Su designación como embajador se justificó, en su momento, por su experiencia en comercio internacional, su red de contactos y su fama de dominar las “artes oscuras” de la política, consideradas útiles para lidiar con el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump.
Para sus críticos, ese cálculo fue un error grave. “Creo que el primer ministro demostró que su criterio es cuestionable”, sostuvo la legisladora laborista Paula Barker. “Tiene preguntas que responder y le queda un largo camino para recuperar la confianza de la gente y de nuestro partido”, agregó.
La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, dijo este jueves que “nadie se lo cree” respecto a las afirmaciones de Starmer de que Mandelson lo engañó, y alegó que el primer ministro había “mirado hacia otro lado” ante los vínculos con Epstein. Badenoch instó a los diputados laboristas a presentarse y apoyar un llamado a una moción de censura contra Starmer en el parlamento, donde el Partido Laborista cuenta con una cómoda mayoría.
El nombramiento de Mandelson es la última de una serie de crisis que golpearon al gobierno laborista, entre críticas a su programa económico y social.
Agencia AFP y AP