Los mercados internacionales atraviesan otra rueda de números en rojo. Entre dudas con respecto a los cambios que habrá este año en la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), conflictos geopolíticos y preocupación sobre las valuaciones de las compañías tecnológicas, la incertidumbre crece entre los inversores, en un escenario que arrastra a los activos argentinos a la baja. Hoy, las acciones vuelven a operar en terreno negativo y el riesgo país sigue por encima de los 500 puntos, a pesar de que el Banco Central compró US$126 millones para sus reservas.
En la cuarta rueda de la semana, la Bolsa porteña mostró una caída del 2,8% y cotizó en 2.932.837 unidades. Este último valor equivale a US$1948 al ajustar por el dólar contado con liquidación (-3,3%), y acumula un retroceso de 9% en la primera semana de febrero. De esta manera, borró todo el recorrido alcista que había tenido en enero y cae 3,9% en el acumulado del año.
En el panel principal, conformado por las compañías que tienen el mayor volumen de operaciones del mercado, las bajas más marcadas del día fueron para las acciones de BBVA (-5,3%), Sociedad Comercial del Plata (-5,3%) y Banco Supervielle (-4,7%).
“El S&P Merval también se vio impactado por esta dinámica global de rotación. En este contexto, el sell-off (venta masiva de acciones) observado en el sector financiero responde a la liquidez y profundidad que tienen los bancos en un entorno global donde los flujos están reacomodándose hacia activos defensivos. Además, persiste la incertidumbre respecto a la capacidad de los bancos para recomponer la rentabilidad perdida durante los últimos dos trimestres», explicó Ignacio Morales, chief investments officer de Wise Capital.
El rojo también tiñe a las acciones argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York (ADR), en una rueda donde los principales índices de Estados Unidos tienden a la baja. Los papeles de BBVA retroceden 7,5%, seguidos por Banco Supervielle (-7%) y Grupo Financiero Galicia (-7%).
En la jornada además se destacó la caída en US$667 millones que registraron las reservas brutas o totales del Central -cerraron en US$44.750 millones- afectadas por el pago por un equivalente a US$832 millones realizado por el Gobierno al Fondo Monetario Internacional (FMI). Lo curioso es que este descenso se produjo tras una rueda en la que la entidad adquirió por intervenciones sobre el mercado US$126 millones para su tenencia, el mayor monto de las últimas tres semanas. De este modo acumula compras por US$266 millones en el mes y por US$1423 millones en lo que va del año.
A pesar de que el BCRA siguió con el plan de acumulación de reservas, que viene de manera ininterrumpida desde el 5 de enero pasado, el mercado de cambios continuó sin sobresaltos. El dólar oficial mayorista cerró a $1443,04, equivalente a una caída diaria de $4,34 (-0,30%), a 8,9% de distancia del techo de la banda de flotación cambiaria ($1572,50).
Por otro lado, el minorista se consiguió a través del homebanking del Banco Nación a $1460, una baja de $5 frente al cierre anterior (-0,3%). El precio promedio del mercado fue de $1467,01, según el relevamiento diario que realiza el BCRA.
Estos valores son más altos que el dólar MEP, que se negocia a $1458,60. Esta rueda marca una suba diaria de $1,31 (+0,1%). En tanto, el contado con liquidación avanza $1,13 y cotiza a $1498,22 (+0,1%).
Los bonos soberanos, por su parte, encadenan la sexta rueda consecutiva en descenso. Los Bonares retroceden este jueves 1,26% (AL41D) y los Globales hasta 0,47% (GD38D). Esto impacta de manera directa sobre el riesgo país, ya que el indicador suma 15 unidades y se ubica en 517 puntos básicos (+2,99%), según las pantallas de Rava Bursátil.
El índice que elabora el JP Morgan había perforado la barrera de los 500 puntos básicos durante la semana pasada, un hito que no ocurría desde junio de 2018, luego de que el Banco Central (BCRA) pusiera en marcha su plan de acumulación de reservas. Sin embargo, el contexto negativo impactó en toda la deuda emergente, incluida la Argentina.
“El mercado argentino continúa dominado por los flujos internacionales, al menos en el margen, en un contexto global de elevada volatilidad en acciones y commodities. Ante la falta de drivers locales, es esperable que el comportamiento ‘importado’ siga siendo el factor predominante», sumaron desde Delphos Investment.