Trump suspende el apoyo de Estados Unidos a más de 60 organismos internacionales que “ya no sirven”

1


WASHINGTON.- El presidente Donald Trump suspendió el apoyo de Estados Unidos a 66 organizaciones, agencias y comisiones que “ya no sirven a los intereses” del país, en un nuevo paso que profundiza el giro de su administración frente al multilateralismo.

“La administración Trump ha encontrado que estas instituciones son redundantes en su alcance, mal gestionadas, innecesarias, derrochadoras, mal administradas, capturadas por los intereses de actores que impulsan sus propias agendas contrarias a las nuestras, o una amenaza para la soberanía, libertades y prosperidad general de nuestra nación”, según dijo el Departamento de Estado en un comunicado.

La orden involucra a 31 entidades vinculadas a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y a otras 35 organizaciones internacionales.

La mayoría son agencias, comisiones y paneles consultivos que se centran en el clima, el trabajo y otros temas que el gobierno estadounidense ha categorizado como a favor de la diversidad y de iniciativas consideradas “woke” por la Casa Blanca. Entre ellos figuran organismos como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc, por sus siglas en inglés), ONU Mujeres y la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, por sus siglas en inglés). En septiembre pasado, durante la Asamblea General de la ONU, Trump ya había lanzado un duro ataque contra el organismo, al que acusó de estar muy lejos de “alcanzar su potencial”.

En la lista aparecen además organizaciones no vinculadas a la ONU, como la Asociación para la Cooperación Atlántica, el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral y el Foro Global contra el Terrorismo.

“Creo que lo que estamos viendo es la cristalización del enfoque de Estados Unidos hacia el multilateralismo, que es ‘a mi manera o nada’”, afirmó Daniel Forti, responsable de asuntos de la ONU en el International Crisis Group (ICG), en declaraciones a The Associated Press. Según el analista, la Casa Blanca fue adoptando una postura cada vez más selectiva a la hora de financiar organismos internacionales, eligiendo qué operaciones considera alineadas con la agenda de Trump y cuáles no.

Pese al giro, funcionarios de la administración Trump dijeron a The Associated Press que Washington todavía ve valor en la ONU y que prefiere concentrar el dinero de los contribuyentes en ampliar la influencia estadounidense en iniciativas que fijan estándares y en las que existe competencia con China, como la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la Organización Marítima Internacional (OMI) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Entre los organismos que dejará Washington se encuentra uno fundamental para la gobernanza climática global: la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. El tratado, firmado en 1992 por 198 países, respalda financieramente acciones climáticas en países en desarrollo y constituye la base para el histórico Acuerdo de París. Trump, quien clasifica al cambio climático como un “engaño”, abandonó este pato poco después de asumir la presidencia.

Gina McCarthy, exasesora nacional sobre clima de la Casa Blanca, sostuvo que ser el único país del mundo que no forma parte del tratado es una decisión “miope, vergonzosa y equivocada”.

“Esta administración está renunciando a la capacidad de nuestro país para influir en billones de dólares en inversiones, políticas y decisiones que habrían impulsado nuestra economía y nos habrían protegido de desastres costosos que hoy causan estragos en el país”, afirmó McCarthy, quien copreside America Is All In, una coalición de estados y ciudades estadounidenses comprometidos con la acción climática.

Líderes posan para la foto de familia durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP 30 en noviembre 2025, a la que Estados Unidos no envió a ningún representante de alto nivel

Científicos advierten que el cambio climático está detrás de un aumento en los casos de fenómenos meteorológicos extremos, incluyendo inundaciones, sequías, incendios forestales, eventos de lluvias intensas y calor peligroso. La retirada de Estados Unidos podría obstaculizar los esfuerzos globales para reducir los gases de efecto invernadero. “Le da a otras naciones la excusa para retrasar sus propias acciones y compromisos”, dijo Rob Jackson, climatólogo de la Universidad de Stanford, quien preside el Proyecto Global de Carbono, un grupo de científicos que rastrea las emisiones de dióxido de carbono de los países.

Además de la Cmnucc, Washington dejará de respaldar organismos como el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, la Agencia Internacional de Energías Renovables, ONU Océanos y ONU Agua.

La Unión Europea criticó duramente esta decisión de la principal economía y el segundo mayor emisor de gases contaminantes en el mundo, pero prometió seguir enfrentando la crisis climática con otros países. La vicepresidenta ejecutiva del bloque para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, reclamó que “a la Casa Blanca no le importa el medio ambiente, la salud o el sufrimiento de las personas”.

La medida profundiza una orientación adoptada por Trump desde su primer mandato, centrada en limitar el compromiso de Estados Unidos con el multilateralismo. Previamente suspendió el apoyo a agencias como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (conocido como UNRWA), el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Esto marcó un cambio importante respecto a cómo gobiernos estadounidenses anteriores -tanto republicanos como demócratas- han tratado con la ONU, y obligó al organismo, que ya está pasando por su propio ajuste interno, a responder con una serie de recortes de personal y de programas. Entre estos últimos están la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) o el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que se vieron obligadas a reducir sus actividades sobre el terreno.

Agencias AP y AFP