El extraño caso del precio que Milei aún no logró quebrar

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“Es el único precio que no pudimos bajar”, admiten con cierto tono de frustración en el Gobierno sobre lo que seguía costando el plan lactal en las góndolas argentinas a fines de 2025. Es un caso llamativo, a pesar de que los números que mastican en el área económica dan cuenta que no es sólo uno, sino varios, los productos que se pagan acá por encima que en otras capitales. Otros, vale reconocer, redujeron diferencias.

Pero el pan de molde cumple requisitos especiales. Podría decirse que incluye condimentos que confrontan ideas que se veneran como dogmas: para los libertarios, ese producto se convirtió en un caso testigo en el arranque de 2024. Entonces, la gestión oficial lo convirtió en la apuesta para experimentar sobre el impacto en precios de la apertura comercial. Durante meses, se trajeron productos de Brasil para competir.

Pero cuando se mira cómo se generó la composición de ese mercado en particular en la Argentina, podría romperse con otra idea fuerza, esta vez, de la vereda de enfrente. El eslogan K dice lo siguiente: “Néstor y Cristina Kirchner fueron la punta de lanza contra la concentración económica en el país”. El del pan lactal es la gema que termina desnudando otro relato.

Un relevamiento de mercado que se consume mes a mes en el equipo económico explicitó que, en diciembre pasado, un pan de mesa de 550gr –toman el ejemplo del pan Bimbo- costaba con IVA unos US$4,56 en los supermercados criollos. Se trata del valor más alto con relación a los que se cobran en esos establecimientos en Montevideo (US$4), Santiago US$2,89), Londres (U$2,58), Nueva York (US$2,50), México (US$2,48), San Pablo (US$2,44), Madrid (US$2,42) y París (US$2,22). Los precios del pan lactal producido localmente estuvieron, por lo menos desde septiembre, siempre por arriba de sus pares de esa lista de países.

Pan lactal importado de Brasil Bauducco en el Jumbo de PalermoFabián Marelli

“Bimbo sigue teniendo el 80% del mercado”, dicen en el Gobierno y admiten que las segundas marcas, por ahora, no presionan los precios a la baja. “Son sustitutos imperfectos”, señalan y describen un atributo mágico del pan lactal, visto solo en la Argentina: “Es casi como un no transable”. Pero además de las segundas marcas, que siguen creciendo, sobre todo las que abastecen un distrito, tampoco sirvieron las importaciones de pan de molde Bauducco desde Brasil, ya presente en los supermercados. Esa marca tiene hoy el 1% del porcentaje de mercado argentino.

En el Gobierno dan un dato novedoso sobre la competencia, incluso a nivel internacional. Actualmente, no hay disponibilidad de grandes máquinas para emprendimientos masivos de producción de pan. “Hay una lista de espera de dos años”, cuentan. Con suerte, agregan, se puede conseguir alguna usada. Quienes siguen muy de cerca el tema hablan de algún remanente de una fusión entre empresas en los Países Bajos.

Existe otro problema irresuelto para quienes quieren poner a Bimbo a competir. Para traer pan lactal a la Argentina, la logística juega en contra: son 15 días de camión desde Brasil –el destino más cercano al país que produce masivamente y a buenos precios- en contenedores que “se calientan”. Esto hace que ese pan -que suele durar un mes- esté en buen estado y disponible para la venta sólo unos diez días. Se trata de una apuesta de riesgo para los supermercados, que siempre fueron socios estratégicos de este Gobierno a la hora de ofrecer más variedad, a mejores precios. No porque sí: el de los retailers es un negocio que mejora con el volumen de ventas y no con el margen de rentabilidad, que es el foco industrial local.

El equipo económico está tranquilo. “En seis meses estaremos en los precios que tiene Montevideo”, prometen. Además, creen que la apertura -sumado a la dificultad para vender, sobre todo en grandes superficies, por el impacto que tuvo el ajuste de precios relativos en los ingresos disponibles de los hogares- ya mostró que sirve para contener precios.

A comienzos de 2024, el ministro de Economía, Luis Caputo, les dio vía libre a los supermercados para importar pan lactal. “No es tan relevante el impacto de importados; es más ruido que otra cosa, al menos en consumo masivo empaquetado”, contó un consultor que trabaja para los supermercados más grandes.

En el acumulado de 2025 hasta noviembre, las importaciones de alimentos y bebidas llegaron a US$3,2 mil millones. En comparación con 2024, fue un aumento del 73,1%. Pero el complejo con mayor porcentaje de compras al exterior fue Frutos comestibles (19,3%), seguido de Cacao y Chocolates (15,4%), Café, té, yerba mate y especias (9,3%) Grasas y aceites (9,2%) y Preparados alimenticios diversos (9,1%), según datos de Copal.

En la Argentina, donde sólo el 20% del consumo de pan corresponde al pan del molde (el otro 80% es panadería) y se comen 72kg de pan per cápita (quinto país a nivel global), el grupo Bimbo controla más del 70% de las ventas de la categoría en el mercado local con Bimbo, Bimbo Artesano, Oroweat, Fargo y Lactal. Cerca de la empresa hablan de un market share de 56% en esa categoría. “Hay más de 200 marcas, que en su mayoría, son pymes que abastecen a un solo distrito”, explican en el sector, donde se quejan del impacto del crecimiento de la informalidad que genera una “desventaja” para las grandes empresas.

El liderazgo de los mexicanos tiene una historia en la que el kirchnerismo tiene mucho que ver. Bimbo se hizo con el control de Fargo en 2004, cuando el gobierno de Néstor Kirchner aprobó una polémica operación. El secretario de Comercio era Guillermo Moreno. Un informe de Flacso de 2012 concluyó que el proceso kirchnerista terminó beneficiando a grandes grupos exportadores –soja, producción de aluminio, industria automotriz, entre otros-, lo que –calificaron- terminó de la pérdida de control sobre las divisas provenientes de la exportación. Según Flacso, el Valor Bruto de Producción -un indicador de la concentración de la economía- pasó del 20,4% en 1993-2001 a 28% entre 2003-2009. Si se mira la industria, el grado de concentración fue de 33,1% a 40,9%.

Néstor Kirchner y Guillermo Moreno en el 2007Archivo

Fargo había nacido en la Argentina como una marca de Minimax, la cadena de supermercados de los Rockefeller, que saltó a la fama en 1969, cuando sus 13 bocas fueron incendiadas por el grupo guerrillero FAR.

Mimimax se fue del país, Fargo se independizó y se convirtió en la empresa líder en pan de molde. A fines de los 90, controlada por las familias Preiti y Fernández, fue adquirida por The Exxel Group. La operación terminó mal cuando el fondo de Juan Navarro tuvo que empezar a rematar todos sus activos. El primer comprador de Fargo fue un banquero mexicano Fernando Chico Pardo, que a su vez en 2004 le cedió sus acciones a Bimbo.

La operación incluyó el traspaso de otras marcas como Sacaan y Lactal. De hecho, por pedido del gobierno de entonces para aprobar la fusión, Bimbo tuvo que desprenderse de Lactal. Luego debió deshacerse de Sacaan y Trigoro también. Desde los supermercados se impulsó la aparición de jugadores más chicos: Doña Noly y La Perla fueron algunos. Pero a esa apuesta se plegó luego la firma Veneziana.

En estos días, puede verse muy grande sobre la avenida Lugones una cartelería de la marca Nevares. “Pan a precio de pan”, dice.

LA NACION consultó a Bimbo por los precios, pero aún no tuvo respuesta desde la empresa mexicana.

Pero el pan de mesa no es el único producto –entre los alimentos- con precios altos frente a la comparación global. Algo similar pasó al cierre de 2025 con el café, que apareció segundo (US$15,75) en el podio, detrás de lo que se paga en Montevideo (US$16,81) por un instantáneo de 100gr. En el país relevaron el Nescafé Gold. En el precio final, argumentan en el sector, hay un 30% de aranceles del Mercosur, a lo que se suman problemas en los frentes laboral y tributario, los mismos que el Gobierno aspira a modificar con una reforma laboral –con capítulo tributario- el mes que viene.

El café sería uno de los productos que vería reducido su precio en EE.UU.Freepik

“Del paquete en góndola, un 48% son impuestos argentinos”, precisan en el sector. Cuestionan además las tasas de interés, que ronda entre 40% y 45%, pero que en octubre estuvieron por encima del 90%. “Los costos logísticos son altísimos, lo que incluye flete, distribución y tasas municipales. Sale más caro mandar un camión de Brasil a la Argentina que mandar un contendor a Europa o China”, dijeron. La del “costo argentino” es una historia que se repite en las góndolas.

En el sector suman a la lista además a la volatilidad del tipo de cambio. “Al no ser productores de café y estar hablando de un producto totalmente importado, la volatilidad en el tipo de cambio impacta directamente en el precio al público”, explican en el sector.

Sacando los alimentos, los precios argentinos aparecen más altos que en el resto del mundo en heladeras, tablets, neumáticos, camisas y remeras, según el relevamiento que leen puertas adentro en el oficialismo. No obstante, se consiguen de manera más ventajosa azúcar, aceite de girasol, harina de trigo, galletitas dulces, papa, jabones (de mano y para lavar ropa), pasta dental y shampoo. En el Gobierno destacan las bajas en los precios de los autos y motos, entre otros, y esperan que, con más competencia externa y con las promesas de las reformas estructurales, los precios sean similares a los que se pagan en el resto del mundo.