Un acto de rebeldía de un líder separatista provoca una nueva escalada en Medio Oriente

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DUBÁI.— Una coalición liderada por Arabia Saudita bombardeó este miércoles la provincia yemení de al-Dhale, bastión natal del líder separatista Aidaros al-Zubaidi, respaldado por Emiratos Árabes Unidos, tras su negativa a acudir a conversaciones convocadas en Riad y su posterior destitución del Consejo de Liderazgo Presidencial (CLP), el órgano que concentra el poder ejecutivo en Yemen.

La ofensiva se produjo luego de que la coalición diera a al-Zubaidi un ultimátum de 48 horas para viajar a Arabia Saudita a dialogar, después de que su Consejo de Transición del Sur (CTS) se apoderara en diciembre de amplias zonas del sur del país, incluidas las provincias de Hadramout y Mahra, ricas en petróleo. En esa avanzada, las fuerzas separatistas expulsaron a tropas respaldadas por Riad que combatían a los rebeldes hutíes.

Columnas de humo después de los ataques aéreos lanzados por aviones de combate sauditas, en la provincia de Al-Mahrah en Yemen.Xin Hua – XinHua

Más de 15 ataques aéreos alcanzaron al-Dhale durante la noche del miércoles, según informaron autoridades locales y fuentes hospitalarias a la AFP y AP. Al menos cuatro personas murieron y más de una decena resultaron heridas, mientras testigos describieron explosiones, incendios y el despliegue de drones sobre zonas residenciales. Desde el inicio de la escalada, más de 100 personas han muerto en bombardeos y enfrentamientos entre fuerzas sauditas y separatistas.

La escalada también tuvo efectos humanitarios: unos 600 turistas, en su mayoría rusos y polacos, quedaron varados en la isla de Socotra tras la suspensión de vuelos, aunque comenzó a habilitarse una ruta de evacuación hacia Arabia Saudita.

El detonante inmediato fue la ausencia de al-Zubaidi en el avión que trasladó a una delegación del CTS a Riad. Según el general Turki al-Malki, vocero de la coalición liderada por Arabia Saudita, los servicios de inteligencia detectaron que el líder separatista había movilizado “grandes fuerzas”, incluidos vehículos blindados y armamento pesado, y que luego “huyó a un lugar desconocido”. El CTS rechazó esa versión y aseguró que al-Zubaidi permanecía en Adén, la capital interina, para “garantizar la seguridad y la estabilidad”.

Yemeníes que apoyan al Consejo de Transición del Sur (CTS), respaldado por los Emiratos Árabes Unidos, sostienen una imagen del líder del CTS, Aidaros AlzubidiSALEH AL-OBEIDI – AFP

Fuimos a Riad para hablar. Lo que recibimos fue bombardeo”, declaró Amr al-Bidh, representante del CTS, quien calificó los ataques de “injustificados y lamentables”. Según al-Bidh, el mensaje recibido por parte de Riad fue explícito: “o venís o te bombardeamos”.

Tras la negativa del líder separatista a viajar, el Consejo de Liderazgo Presidencial, encabezado por Rashad al-Alimi, anunció su expulsión por “alta traición”, acusándolo de dañar la posición militar, política y económica del país y de formar grupos armados responsables de asesinatos de miembros de las fuerzas de seguridad.

El presidente del Consejo de Transición del Sur (CTS) Aidaros Al-ZubaidiTed Shaffrey – AP

La crisis profundiza la fractura entre Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, aliados históricos que intervinieron juntos en Yemen en 2015 para respaldar al gobierno reconocido internacionalmente frente a los hutíes, apoyados por Irán. Con el paso de los años, ambos países comenzaron a respaldar facciones rivales, debilitando el frente antihutí y llevando la disputa a un punto crítico.

El CTS, apoyado por Emiratos, reclama la restauración del Estado del sur de Yemen, existente antes de la unificación de 1990, una aspiración que Riad considera contraria a sus intereses estratégicos. La tensión escaló en diciembre, cuando los separatistas tomaron el Palacio Presidencial de Adén, forzando la huida del gobierno reconocido internacionalmente hacia Arabia Saudita.

En los últimos días, fuerzas sauditas lograron recuperar terreno, incluida la ciudad portuaria de Mukalla, tras intensos bombardeos que, según Riad, apuntaron contra armas y equipos militares entregados por Emiratos a los separatistas. Bajo presión saudita, Abu Dhabi anunció el retiro de sus fuerzas del país, aunque sigue siendo acusado por Riad de respaldar al CTS.

Fuerzas apoyadas por Arabia Saudita, desplegadas en Mukalla, la ciudad costera de provincia de Hadramauta– – AFP

Yemen, ubicado en el extremo sur de la península Arábiga, limita con el mar Rojo y el golfo de Adén, una región estratégica para el comercio global. La guerra civil, que comenzó hace más de una década, ha causado más de 150.000 muertos entre combatientes y civiles y provocado uno de los peores desastres humanitarios del mundo.

En paralelo, los rebeldes hutíes continúan lanzando ataques contra buques en el mar Rojo, en respuesta a la guerra entre Israel y Hamas en Gaza, lo que ha alterado el transporte marítimo internacional. Estados Unidos, que había elogiado los esfuerzos saudí-emiratíes para contener la crisis separatista, bombardeó posiciones hutíes durante las presidencias de Joe Biden y Donald Trump, sin lograr una salida política duradera.

Agencias AFP y AP