Tras su captura en Caracas mediante una operación militar de Estados Unidos, el depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro compareció este lunes por primera vez ante un tribunal de Nueva York donde se declaró inocente de todos los cargos de narcotráfico.
Horas más tardes de la sesión, salieron a luz los primeros bocetos de la audiencia, imágenes que retratan un momento clave en el juicio del líder bolivariano frente a la justicia norteamericana.
Durante estas audiencias de alto perfil no se permite ingresar cámaras ni grabadoras de video en la sala del tribunal para proteger la privacidad, evitar distracciones y por seguridad.
En una imagen difundida por AP aparecen Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, compareciendo ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York, con sede en Manhattan con sus abogados defensores, Mark Donnelly y Andrés Sánchez.
Maduro está vestido una camisa azul marino de manga corta sobre un uniforme naranja de prisión y lleva auriculares negros, probablemente para traducir, al igual que su esposa también con un uniforme similar azul marino y naranja.
Cuando el juez Alvin K. Hellerstein le pidió que se identificara, Maduro se presentó como el “presidente de la República de Venezuela” y denunció estar “secuestrado”. Tras ponerse en pie, declaró en español —con apoyo de un intérprete— que fue capturado en su residencia en Caracas.
Al empezar a hablar rápidamente, el juez lo interrumpió, y le dijo que “ya habrá tiempo y lugar para profundizar en todo esto”, y que solo le estaba preguntando por su identidad. Maduro repitió que, en realidad, es Nicolás Maduro Moros.
Como se esperaba, Maduro se declaró inocente. “No soy culpable de nada de lo que se menciona aquí, soy un hombre decente”, declaró.
También dijo que tenía el escrito de acusación en sus manos “por primera vez”. El juez le preguntó: “¿Quiere que se lo lea?”. Maduro responde mediante un intérprete: “Prefiero leerlo personalmente”.
El juez Hellerstein luego se dirigió a Cilia Flores, quien al momento de presentarse también lo hizo en español con la traducción de un intérprete: “Soy la primera dama de la República de Venezuela”, contestó y también se declaró “completamente inocente”.
“Lo que vemos aquí, de inmediato, es un notable choque con la realidad para el presidente venezolano cautivo. Claramente pretendía hacer una declaración personal sobre su situación; en cambio, se vio obligado a acatar las reglas del tribunal, donde el juez es la máxima autoridad”, resumió un periodista de The New York Times que estaba dentro del recinto.