
TEL AVIV.- Una flota de barcos israelíes cortó el paso el miércoles a la flotilla internacional de ayuda humanitaria que se dirigía a Gazapara romper el bloqueo del enclave y rodeó al Alma, el barco principal de la misión, a última hora de la tarde. La flotilla ya se había adentrado en la zona de exclusión establecida por el Ejército israelí, a aproximadamente 200 km de las costas de la Franja, donde otras naves fueron interceptadas con anterioridad.
Alrededor de las 19.00 hora local (15.00 hora argentina), los integrantes de la misión informaron vía redes sociales de una veintena de barcos militares israelíes que estaban a menos de cinco kilómetros de distancia.
Más temprano, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar, llamó a la flotilla a entregar “pacíficamente” su cargamento y a poner fin a la “provocación de Hamas y Sumud”, mientras los activistas se acercaban a la marca de 220 kilómetros del territorio palestino, área dónde otras flotillas anteriores han sido detenidas. “Aún no es tarde”, dijo el ministro israelí en su comunicado.
La Flotilla Global Sumud, conformada por al menos 40 embarcaciones con activistas y figuras políticas de más de 40 países, partió en septiembre desde España con el objetivo de romper el bloqueo impuesto sobre Gaza y entregar ayuda humanitaria al enclave devastado por la guerra. En total, transporta a unas 500 personas, entre ellas la activista sueca Greta Thunberg y el nieto de Nelson Mandela Mandla Mandela, y se presenta como una “misión pacífica y no violenta”.
“En las primeras horas de esta mañana, fuerzas navales de la ocupación israelí lanzaron maniobras de intimidación contra la flotilla Global Sumud”, indicaron los organizadores en un comunicado la mañana del miércoles.
A las 5.30 hora local (2.30 de la Argentina), la flotilla indicó que se encontraba en el Mediterráneo al norte de la costa egipcia y cerca de la marca de 220 kilómetros del territorio palestino, zona en la que intentos anteriores ya han sido interceptados.
“Nos estamos preparando para un ataque inminente. Conocemos el procedimiento y el protocolo. Cuando aborden embarcaciones, no opondremos resistencia. Estamos listos”, escribió David Adler, uno de los activistas de la flotilla, en su cuenta de X.
Uno de los barcos principales, el Alma, “fue rodeado agresivamente durante varios minutos por un buque de guerra israelí”, denunció el grupo organizador, cuyo nombre “Sumud” significa “resistencia” en árabe. “Poco después, la misma nave militar hostigó al Sirius, repitiendo maniobras de acoso durante un periodo prolongado, antes de retirarse”, añadieron.
Marie Mesmeur, diputada francesa del partido de extrema izquierda La Francia Insumisa (LFI), que viajaba a bordo del Sirius, dijo que observó al menos dos embarcaciones no identificadas, una de ellas “muy, muy cerca”. También reportó la presencia de “un barco patrullero militar con un foco enorme apuntando hacia nosotros”.
No estaba claro quién operaba los buques que se acercaron a la flotilla. Un video publicado en la cuenta de Instagram de la flotilla afirmaba que un buque militar israelí se acercó a sus barcos, realizando “maniobras peligrosas” y dañando sus sistemas de comunicación antes de partir.
La flotilla ya dijo haber sido atacada con drones en dos ocasiones anteriores, que lanzaron granadas aturdidoras y pólvora picante sobre las embarcaciones cuando se encontraba haciendo escala en Túnez, el 9 de septiembre.
Israel no hizo comentarios sobre ese ataque, pero ha dicho que utilizará cualquier medio para impedir que los barcos lleguen a Gaza, argumentando que su bloqueo naval es legal mientras lucha contra los milicianos de Hamas en el enclave costero.
Antes de que las embarcaciones de la flotilla se acerquen a la costa de Gaza, el gobierno israelí dijo que la Armada emitirá anuncios por altavoces instando a los activistas a regresar a sus países de origen. Si no se retiran, los detendrá y los trasladará a Israel, según informó la cadena Canal 12 de Israel.
Posteriormente, se les permitirá expulsarse voluntariamente, y si se niegan, serán arrestados y juzgados por un tribunal especial por entrada ilegal a Israel. Algunas embarcaciones de los activistas serán confiscadas y otras hundidas.
Israel ya ha bloqueado dos intentos previos de entrega de ayuda humanitaria por vía marítima a Gaza, en junio y julio. En junio, 12 activistas a bordo del velero Madleen, entre ellos Thunberg, fueron interceptados por fuerzas israelíes a 185 kilómetros al oeste del enclave palestino.
“Seguimos navegando, sin dejarnos intimidar por las amenazas israelíes ni sus tácticas de acoso”, reiteraron los activista en su comunicado tras los incidentes. A bordo también viajan la eurodiputada franco-palestina Rima Hassan y la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau y el senador italiano Marco Croatti, así como otros tres legisladores de su país.
Italia, Grecia y España pidieron el miércoles a Israel que no haga daño a los activistas a bordo la flotilla, mientras que Roma y Madrid pidieron a las embarcaciones que no se adentren en el área de exclusión impuesta por el bloqueo israelí y advirtieron que los buques de escolta que habían proporcionado para acompañar a la flotilla se retirarán en caso que lo hagan.
“(Pedimos) a las autoridades israelíes que garanticen la seguridad de las personas a bordo y permitan todas las medidas de protección consular”, dijeron en un comunicado conjunto los respectivos ministros de Asuntos Exteriores italiano y griego.
Roma y Atenas también pidieron a los activistas que aceptaran una propuesta de compromiso para entregar la ayuda a la Iglesia católica, permitiéndole distribuirla en Gaza, y evitar un enfrentamiento directo con Israel.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, dijo que la flotilla no representa “una amenaza para Israel” y que, por tanto, confía en que Israel tampoco represente una amenaza para quienes viajan a bordo.
Según dijo el mandatario, “desde el primer minuto” se ha trasladado al gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que los españoles a bordo de la flotilla “van a contar con toda la protección diplomática” y, por tanto, España espera que “que Israel, en este caso el gobierno de Netanyahu, no provea de ninguna amenaza a esta flotilla”.
En paralelo, tanto España como Italia instaron a las naves a no cruzar la zona de exclusión frente a la costa de Gaza y anunciaron que sus naves se retirarán llegadas a ese punto.
Ambos países habían desplegado naves militares para escoltar la flotilla después de que la ONU y la Unión Europea (UE) condenaran los “ataques” registrados la semana pasada cerca de la isla griega de Creta, donde los organizadores denunciaron que drones lanzaron explosivos contra sus embarcaciones.
Fuentes de Moncloa informaron que el “Furor”, el buque español enviado para asistir a los activistas, “se encuentra en un radio operativo para realizar operaciones de rescate si fuesen necesarias” pero no podrá entrar en la zona de exclusión impuesta por Israel “ya que hacerlo pondría en riesgo la integridad física de su tripulación y de la propia flotilla”.
“Nuestro mensaje ha sido claro: no ingresen a esa zona”, declaró en la televisión pública española, el ministro español de Transformación Digital, Óscar López, y aclaró que el buque de escolta español no cruzará ese límite.
Italia también pidió este miércoles a los activistas que “se detengan ahora”, después de que su fragata se detuviera en el límite de los 220 kilómetros, desde donde emitió mensajes por radio instando a los barcos a abandonar la misión.
Los organizadores calificaron la decisión de España e Italia como un intento de “sabotaje” a sus esfuerzos humanitarios.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, sostuvo hoy que, a su juicio, la iniciativa de la Flotilla que navega hacia Gaza es “irresponsable” en este momento y no parece tener como prioridad el sufrimiento de los palestinos.
“Esta es una fase en la que todos deben comprender que ejercer la responsabilidad, esperar mientras se llevan a cabo las negociaciones de paz, es quizás lo más útil que podemos hacer para aliviar el sufrimiento de los palestinos, pero tal vez el sufrimiento del pueblo palestino no era la prioridad”, dijo Meloni al margen de una cumbre de la UE en Dinamarca.
Para la premier italiana, “existe el riesgo de que una iniciativa que supuestamente surgió por razones humanitarias resulte no ser por razones humanitarias, sino para romper un bloqueo naval, y eso ya se está convirtiendo en algo completamente distinto”.
Los miembros de la flotilla han rechazado repetidamente la propuesta de entregar la ayuda humanitaria a un intermediario, alegando que una parte esencial de su misión es desafiar y denunciar el bloqueo naval de Israel sobre Gaza, al que consideran ilegal.
Agencias AFP, ANSA, DPA y Reuters
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