El sistema SUBE continúa siendo el eje del transporte público en la Argentina y en septiembre de 2025 mantiene vigente el mecanismo de “saldo negativo” que permite a los usuarios completar un viaje aun cuando no tienen crédito suficiente cargado en la tarjeta. Se trata de un margen de emergencia pensado para evitar que un pasajero quede varado, aunque los topes varían según el medio de transporte.
Hoy, el monto máximo autorizado para colectivos en todo el país, el subte de la Ciudad de Buenos Aires y el transporte fluvial del Delta bonaerense asciende a $1200. En el caso de los trenes metropolitanos del Área Metropolitana de Buenos Aires (Mitre, Sarmiento, Roca, San Martín, Belgrano Norte y Sur) y del Tren del Valle de Neuquén, el límite es de $650. La única excepción la constituye la línea Urquiza, que mantiene un descubierto de $480 mientras avanza el recambio de sus molinetes. Estos valores no registraron modificaciones en los últimos meses y siguen siendo los aplicables desde julio y agosto de este año.
El mecanismo funciona de manera sencilla: siempre que el costo del viaje no supere el saldo negativo permitido, el sistema valida el pasaje. Una vez que la tarjeta vuelve a ser cargada, lo primero que descuenta es la deuda acumulada. De esta manera, la SUBE garantiza que los usuarios no se queden sin posibilidad de trasladarse de un punto a otro por una recarga pendiente.
Paralelamente, el sistema atraviesa un proceso de modernización que amplía las opciones para viajar sin depender exclusivamente de la tarjeta física. La herramienta más reciente es la SUBE Digital, disponible en teléfonos con Android 8 o superior. Este sistema permite pagar el boleto apoyando el celular sobre el validador mediante tecnología NFC o, en los equipos que no disponen de ese recurso, generar un código QR que se escanea en el lector correspondiente.
La aplicación oficial también habilita la carga de crédito con tarjeta de débito o billeteras electrónicas, la consulta de saldo en tiempo real y la posibilidad de definir si los descuentos (como la Tarifa Social o los beneficios por combinación de viajes) se aplican a la tarjeta física o a la versión digital. En paralelo, en la red de subte de Buenos Aires ya se incorporó la posibilidad de pagar los pasajes con tarjetas bancarias y billeteras virtuales, en línea con una tendencia internacional de diversificación de medios de pago.
La política de saldo negativo no sólo se aplica en el Área Metropolitana, sino también en las ciudades del interior que incorporaron la tecnología SUBE en los últimos años. Sin embargo, en aquellas localidades donde la tarifa mínima supera el margen de $1200 —producto de los aumentos sucesivos—, el descubierto puede no alcanzar para cubrir un viaje completo. Pese a esa limitación, el esquema oficial continúa siendo el mismo a nivel nacional.