Ante los errores propios, no hay ancla que alcance

3

“Tanto en mis recorridas, como en los mensajes en redes y en las reuniones con distintos sectores se expresa un malestar como nunca antes con esta gestión nacional”, decía, con preocupación, un funcionario de una provincia aliada al Gobierno, que en octubre pone en juego tres senadores. El deterioro de las condiciones económicas y los escándalos de corrupción empiezan a hacer mella aun entre los más fieles.

Algo similar recogen los barones del conurbano. En las encuestas que realizan en algunos distritos de la provincia de Buenos Aires de cara a la elección del 7 de septiembre reconocen que la imagen presidencial viene en caída, al menos hace tres meses. Entre los más humildes, explica un hombre que lleva años administrando un territorio, los recortes en discapacidad y las sospechas de corrupción en el manejo de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) no pasaron inadvertidos. “El problema es que ambas cosas lo dejan a Milei como un hombre malo”, describe.

En el Gobierno acusan el golpe. Algunas encuestas preliminares que manejan en el oficialismo muestran que al affaire Spagnuolo podría estar restándole a La Libertad Avanza al menos cinco puntos de cara a la elección de octubre. Para consultores privados podría ser aún más. Cualquiera sea el caso, lo cierto es que la noticia no es buena para una administración que, en público y en privado, considera que una eventual victoria electoral será la solución para todos sus males. Existe un riesgo creciente de que esa promesa termine siendo una simple expresión de deseo.

La lectura del mercado financiero definitivamente no es optimista. Al menos, el comportamiento del índice S&P Merval, el indicador líder de la Bolsa porteña, no permite ilusionarse tanto. El Merval tuvo una variación positiva el mes previo en 12 de las 15 elecciones que se dieron entre 2009 y 2023. Las mayores subas previas a una elección se dieron en 2009, antes de que el empresario Francisco De Narváez ganara en la provincia de Buenos Aires; para las PASO de 2013, cuando Sergio Massa, entonces opositor al kirchnerismo, arrasó en territorio bonaerense, y antes de las primarias de 2023, cuando Milei se posicionó como el candidato con más chances. En contrapartida, las tres veces que el mercado cayó el mes previo a una elección fueron antes de la PASO y en las generales de 2011, elección que Cristina Kirchner ganó con el 54% de los votos, y previo a la primaria de 2019, cuando Alberto Fernández arrasó frente a Mauricio Macri.

Este agosto, el indicador bursátil líder acumula una caída de más del 13%. Podría finalmente ser la excepción a la regla, pero es una muestra más de que los inversores, como los encuestadores, empiezan a oler cierta debilidad en el oficialismo. Ante la duda, mejor miran de afuera.

Y es que los escándalos de corrupción llegan justo en un momento en el que el ajuste pareciera finalmente agobiar a la población. Según una encuesta difundida en las últimas horas por Atlas Intel-Bloomberg, la figura de Milei tenía en agosto una desaprobación del 51,1%, contra el 47,8% de julio. Es el valor más alto en toda su gestión. En paralelo, señala, la confianza al consumidor cayó en un solo mes casi 10 puntos.

Son números que fácilmente encuentran correlato en la economía real. La mora entre las familias endeudadas en el sistema financiero, apunta en un informe Pablo Curat, exdirector del Banco Central y especialista en bancos, promedió en agosto el 8,1%, un ratio superior al de los máximos de 2019. Pero fuera del sistema financiero formal, la mora es más elevada. Entre las tarjetas no bancarias, la mora alcanza a casi 3 de cada 10 créditos. “Por ahora, la mayoría responde a que a la gente no le alcanza la plata, no tanto a que no tiene empleo”, dice Curat.

“Nosotros creemos que esta suba de tasas va a ser transitoria, porque las elecciones serán muy favorables para LLA”, escribió en “X” esta semana el ministro Luis Caputo. Las tasas reales en pesos –descontada la inflación– rondaron esta semana el 40% anual. No hay actividad que resista demasiado semejante costo del capital. Pero Economía deja en claro que prefiere no arriegarse a que haya pesos en el mercado que puedan correr hacia el dólar. En un año electoral, en la Argentina primero viene el dólar; después, todas las demás variables.

De hecho, para conseguir que los bancos participaran en la licitación de bonos del miércoles a precios por debajo de los del mercado, los defensores del liberalismo no tuvieron reparos en hacer llamados persuasorios entre los bancos más grandes. El director del Banco Central, Federico Furiase, y Felipe Núñez, en los papeles director del BICE pero en la práctica comunicador estrella del equipo económico, fueron los encargados de transmitir el mensaje. Días antes, ya habían definido la cuarta suba de encajes en 40 días. La aspiradora de pesos, implacable.

“Pareciera ser que los encajes integrables con títulos suben lo que haga falta para que el Ministerio de Economía pueda renovar los vencimientos, al menos hasta las elecciones”, evalúa la consultora 1816.

Dado que entre septiembre y octubre hay vencimientos por $21 billones, de los cuales algo más de la mitad está en poder de los bancos, la consultora cree que el Gobierno podría subir otros 10 puntos los encajes para forzar el roll-over (refinanciación) de los bancos. “De ser así –especula 1816– llegaríamos a las elecciones nacionales con encajes por encima del 60%, algo inédito desde los primeros años de Menem”. Los bancos más grandes suelen tener espalda para navegar mejor en aguas turbulentas. Las entidades chicas o especializadas son las que más están sufriendo el apretón monetario del Banco Central. Este jueves, a pedido de la Asociación de Bancos Especializados (ABE), el Banco Central recibió a algunos de ellos. “Hay preocupación, se les pidió flexibilizar la norma de encajes, que dejen integrar los encajes con bonos”, confiaron.

La economía sigue dando señales de desaceleración. En julio, según el indicador de la consultora Orlando Ferreres, la actividad se contrajo 1% contra junio. El índice suele adelantar los números que luego muestra el Indec. En los chats empresarios, el nerviosismo es evidente. Los grupos de Whatsapp que otrora bregaban por una dolarización están más activos que nunca.

Las tres anclas de las que tanto se jactó el Gobierno hasta ahora no parecieran ser suficientes para garantizarles a los inversores una estabilidad de mediano plazo. Muchos de ellos hacen malabares para mantener sus compañías funcionando, sin trastabillar. “Hay un nivel de frustración y preocupación muy grande, a todo nivel de empresariado. Está muy complicada la mano”, admite un empresario, que suele estar muy activo. “Todavía se banca, pero por el terror de lo que aún hay del otro lado”, desliza.

El impacto que tendrá la contracción del crédito es incuestionable. Hernán Finkelstein, CEO de Pareto, una empresa dedicada a préstamos al consumo, estima que, pese al escaso nivel de depósitos con respecto al PBI, entre julio de 2024 y junio pasado, el sistema financiero inyectó al sector privado financiamiento por unos US$1500 millones mensuales. Esto, explica, se cortó en julio, cuando el Gobierno empezó a restringir la liquidez de los bancos en un intento por contener la escalada del dólar. “Estas tasas de interés de corto plazo que vemos tan altas no tienen que ver con inflación ni con riesgo crédito, sino con una situación extrema de iliquidez. Cuando los bancos están necesitados de liquidez están dispuestos a pagar cualquier tasa para fondearse, y también pueden vender bonos para hacerse de pesos, elevando así sus rendimientos, y haciendo más caro después el financiamiento del Gobierno”, dice.

Pero aun en medio de semejante tembladeral financiero, no todos los números son negativos. En agosto, después de un julio de rojo financiero, el Estado nacional volverá a mostrar que sus ingresos superaron a sus gastos, incluso tras cumplir con el pago de la deuda. El ancla fiscal sigue presente.

Y hay operaciones que siguen avanzando, en medio de la incertidumbre. YPF lanzó la convocatoria entre bancos de inversión para vender su participación en Metrogas. Tal como sucedió con TGS, se espera que en las próximas semanas el Estado prorrogue por 20 años la licencia de la distribuidora que tiene por accionista a la petrolera estatal. Una vez concretada la prórroga, Metrogas podría salir a la búsqueda de interesados. Internamente estiman que esto podría suceder para octubre, a más tardar. Siempre y cuando, claro, la realidad lo permita.

Tal vez el principal activo que aún tiene la gestión libertaria es que del lado de la oposición no hay un liderazgo amenazante. Así, pese a que las encuestas no lo favorecen en la elección de la Provincia de Buenos Aires, aún lo mantienen con chances de una buena performance en la nacional de octubre. Dado el veloz deterioro de las expectativas, sin embargo, no queda claro ya que una victoria ese mes sea suficiente. El mercado especula con una revisión profunda del plan. Y la política mira de reojo la interna del oficialismo. La desarticulación del triángulo de hierro resultó ser destructiva para la gestión libertaria. No pocos extrañan la muñeca de Santiago Caputo. “Mientras la política la manejó él, no hubo problemas”, reconoció un hombre de mil batallas políticas. Quienes conocen de cerca a los hermanos Milei, sin embargo, creen que podría no haber vuelta atrás. Ya no todo marcha acorde al plan.

La entrada Ante los errores propios, no hay ancla que alcance se publicó primero en DIARIO DIGITAL MORENO MEDIOS.