Antes de lo que sería de desear. Mientras tanto, la vida sigue. Tal como pronostiqué en mi columna anterior, el lunes pasado pudimos desayunar en nuestro bar preferido, cargar combustible, viajar en ómnibus o subte, tratar de vender camisas o celulares, etc. Todo esto contra lo que sostenían quienes, créase o no, pensaban que los argentinos no sobreviviríamos a la elección de medio período que tuvo lugar el 26 de octubre pasado.
Con sentido prospectivo, el relevante para adoptar decisiones, el resultado de las urnas genera varias conclusiones.
Primera: el titular del Poder Ejecutivo Nacional, pieza clave de la diferencia de 9 puntos porcentuales (40% a 31%) a favor de La Libertad Avanza (LLA), no tiene apuro, ni para modificar el gabinete nacional (ratificado en el discurso del domingo 26), ni para introducir cambios en la política económica (el “paciente” salió de terapia intensiva porque finalmente no tuvo un infarto y está en una sala de reposo). Estamos en la Argentina, lo cual q..
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