El Banco Central prepara tres herramientas con las que busca abaratar el crédito en la Argentina
La expansión y abaratamiento del crédito están en la agenda del Banco Central (BCRA). Luego de que los préstamos al sector privado frenaran su expansión este año, en un contexto donde la mora en familias alcanzó números históricamente elevados, desde el Gobierno se trabaja en una serie de herramientas que buscan reducir el riesgo, dinamizar la competencia y mejorar las garantías.
“Estamos cerrando nuestro tercer año de gestión y, como prioridad, trabajamos mucho en herramientas que nos permitan mejorar dos grandes ejes del mismo tema que es el crédito. Por un lado, migrar cada vez el crédito a mejores garantías. Y por el otro, que haya mejores herramientas de cobro, porque eso debería reflejarse en más préstamos y mejores tasas”, contó Pedro Inchauspe, director del Banco Central durante Pulso 2026, el evento anual de la Cámara de Medios de Pago.
Uno de los proyectos en los que el Gobierno busca avanzar es el código de descuento, una herramienta que permite cobrar las cuotas de un crédito directamente de los ingresos del deudor. En la Argentina existen dos esquemas: uno para empleados públicos y otro para trabajadores del sector privado.
En el caso de los empleados públicos, el BCRA participó junto con el Ministerio de Desregulación en la modificación del decreto que regula el mecanismo y ahora se encuentra en la etapa de implementación, con el objetivo de darle mayor profundidad y uso. En este caso, se eliminó el tope de tasa, se incorporó la posibilidad de ceder el código a una entidad del universo elegible, y se otorgó mayor seguridad a la cartera cedida y más profundidad de fondeo.
Para los trabajadores privados, la herramienta fue incorporada en la Ley de Modernización Laboral y todavía se encuentra en proceso de diseño e implementación. A través de Coelsa se centralizarán los flujos afectados, la cesión de los fondos quedará en manos del empleado y no se impondrá una carga administrativa al empleador.
La referencia que mira el organismo son países como Brasil y Uruguay, donde este tipo de mecanismos tienen mayor desarrollo. Según Inchauspe, la experiencia muestra que cuando existe una herramienta que permite cobrar de manera más segura y previsible, no solo baja la tasa de interés, sino que también se vuelve más estable en el tiempo y aumenta el volumen de crédito.
El segundo frente sobre el que trabaja el Central apunta a la creación de los cupones de tarjeta. Con este nuevo instrumento financiero, los comercios podrían transformar las ventas con tarjeta de crédito en “cupones” negociables y transferibles. Tendría categoría de título ejecutivo, con oferta pública elegible para Fondos Comunes de Inversión abiertos, lo que le permitiría a los comerciantes acceder a tasas de financiamiento más bajas y contar con una alternativa para obtener mayor liquidez.
La explicación del organismo parte de una situación cotidiana. Cuando un consumidor utiliza una tarjeta, el banco emisor ya aprobó previamente una línea de crédito. Una vez que la compra es autorizada, el comercio queda con el compromiso de recibir ese dinero y el pagador final será el banco. Inchauspe estimó que más del 90% del riesgo asociado a esos flujos podría considerarse equivalente a un riesgo “triple A”.
TWITTER / MARIANAKBOOM – TWITTER / MARIANAKBOOM
“Tenemos que crear este instrumento y después todos los otros verticales para que el comercio pueda financiarse a una tasa equivalente al riesgo del papel comercial que tiene en sus manos para comerciar. Es un proyecto en el que se trabajó mucho y hoy estamos en la etapa de tomar la decisión de avanzar en el diseño. Se estudió el caso de Brasil, entre otros casos”, contó, en un mano a mano con Manuel Cascante, presidente de la Cámara de Medios de Pago de Argentina y Country Manager American Express.
El tercer eje es el desarrollo de open finance, un esquema que busca que los usuarios compartan sus datos financieros entre distintas entidades y servicios, siempre y cuando sea con su consentimiento. La expectativa del BCRA es que las primeras pruebas puedan realizarse antes de fin de año y que, si funcionan correctamente, el sistema pueda comenzar a operar durante 2027.
El primer caso de uso estará vinculado a datos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), por lo que el organismo lo concibe como una combinación de open finance y open data. La idea es utilizar información que ya existe en distintos organismos para mejorar la evaluación crediticia y permitir que las entidades tengan más elementos para determinar el riesgo de un potencial deudor.
El proyecto ya tiene una mesa de trabajo con ARCA y se concentra inicialmente en dos cuestiones que son fundamentales para cualquier esquema de intercambio de información: la autenticación y el consentimiento. El diseño contempla que determinados jugadores tengan la obligación de participar -por su importancia y relevancia-, mientras que el resto del ecosistema pueda sumarse voluntariamente si encuentra un modelo de negocio detrás del servicio.
“Reino Unido fue el primer país del mundo en implementar esto, y diez años después arrancamos nosotros, por lo que tenemos la ventaja de capitalizar las enseñanzas de esta década. Brasil también está muy avanzado. Son muy generosos con nosotros en compartirnos sus mejores prácticas”, cerró.


