El boom energético abre la puerta para repatriar talento argentino
Durante años, para muchos profesionales argentinos de la industria energética el desarrollo de carrera estuvo asociado a hacer las valijas. Estados Unidos, Europa y otros mercados con grandes proyectos de petróleo y gas se convirtieron en el destino de ingenieros, técnicos y ejecutivos que encontraban afuera las oportunidades profesionales y los salarios que no ofrecía el mercado local. Ahora, de la mano de Vaca Muerta y la multiplicación de inversiones energéticas, esa tendencia empieza a mostrar señales de reversión.
Un relevamiento realizado entre 183 profesionales senior argentinos del sector que actualmente trabajan en el exterior revela que el 54% considera probable o muy probable regresar a trabajar al país durante los próximos tres años. Dentro de ese universo, un 14% ya está evaluando activamente la posibilidad de volver y otro 40% se muestra abierto a hacerlo si aparece una oportunidad adecuada.
“La del sector energético es una diáspora consolidada. Más de la mitad de los ejecutivos argentinos que trabajan en el exterior se fueron del país hace más de diez años, cuando la realidad del mercado energético local era completamente diferente”, explican desde Numan, la consultora especializada en búsqueda de talento industrial que realizó el estudio.
Los números dan cuenta de esa diáspora. El 56% de los profesionales relevados lleva más de una década viviendo fuera de la Argentina y el 55% acumula más de 20 años de experiencia en la industria. Seis de cada diez están instalados en Norteamérica o Europa y Estados Unidos, por sí solo, concentra al 26% de los consultados. A su vez, el 55% se desempeña en exploración, perforación y producción de petróleo y gas.
La principal razón que llevó a esos profesionales a emigrar no fue estrictamente económica. El 59% mencionó como motivo la búsqueda de una mayor exposición internacional, mientras que el 54% señaló las mejores condiciones salariales y el 51%, cuestiones relacionadas con la calidad de vida y la seguridad.
El escenario que encuentran hoy en la Argentina, sin embargo, es muy distinto al que dejaron. El desarrollo de Vaca Muerta, los proyectos de GNL y las inversiones en infraestructura de transporte, almacenamiento, generación e interconexión eléctrica están ampliando la demanda de perfiles especializados.
A eso se suma un factor clave a la hora de competir por profesionales acostumbrados a trabajar fuera del país: la remuneración. “El sector energético argentino está ofreciendo buenos salarios en moneda dura, lo que vuelve menos atractivo irse al exterior”, explican en Numan.
Los más dispuestos a volver
El fenómeno tiene además una particularidad: cuanto más alto es el nivel de seniority, mayor parece ser la disposición a regresar. “El nivel senior es el que está más dispuesto a volver”, explicó Daniel Urman, director y cofundador de Numan.
El dato más contundente aparece entre los cargos de mayor jerarquía. Apenas el 4% de los profesionales que ocupan posiciones C-Level descarta regresar a la Argentina. Entre quienes actualmente tienen puestos de jefatura o coordinación, en cambio, la proporción de quienes no contemplan volver asciende al 20%.
El vínculo con el mercado argentino tampoco se perdió durante los años en el exterior. El 71% de los encuestados asegura que sigue las noticias de la industria energética local diaria o semanalmente, una proporción que llega al 74% entre quienes ocupan posiciones de dirección o C-Level.
“Observamos flujo de talento virtuoso más que una fuga de profesionales, porque la experiencia lograda en otros mercados puede convertirse en un activo para proyectos locales en la medida que existan propuestas capaces de atraerlos nuevamente”, sostuvo Urman.
La posibilidad de repatriarlos, de todas maneras, no depende solamente del sueldo. El 85% de los consultados señala como incentivo para volver la posibilidad de acceder a un rol ejecutivo o directivo, mientras que el 65% considera importante contar con una compensación en moneda dura. Otro 48% reclama cobertura para la relocalización familiar y el 47% busca un paquete salarial equivalente en dólares al que recibe actualmente. El 42%, además, pide garantías contractuales.
Incluso hay margen para resignar ingresos a cambio de una oportunidad atractiva: un 21% de los profesionales consultados afirma que aceptaría ganar menos si el proyecto profesional justificara el regreso.
“La disposición a regresar existe, pero muchas veces falta la posición que la active. Para atraer a este talento hay que pensar una propuesta que esté a la altura de la experiencia que desarrollaron en otros mercados”, explicó Leandro di Nardo, cofundador de Numan.
Una carrera para conseguir trabajadores
La posibilidad de recuperar profesionales expatriados cobra especial relevancia frente a las necesidades de personal que plantea la expansión del sector.
Según las proyecciones del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) citadas en el informe, hacia 2030 la actividad podría necesitar entre 30.000 y 43.000 trabajadores directos adicionales para tareas vinculadas con perforación, fractura y operaciones. El salto representaría cerca de un 60% más de empleo respecto del nivel actual.
La demanda, además, no se limita a los perfiles tradicionales de la industria. Las empresas empiezan a buscar profesionales vinculados con automatización, gestión de datos de planta, transformación digital y mejora continua, en un sector que combina una mayor escala de operaciones con tecnologías cada vez más sofisticadas.
“Observamos una demanda sostenida de talento especializado en las cadenas de valor de energía y minería”, señaló Urman, quien sostiene que uno de los principales desafíos de los próximos años será disponer de las personas necesarias para operar “una industria cada vez más tecnológica, especializada y exigente”.
En ese escenario, la diáspora energética empieza a adquirir un valor diferente. Los profesionales que dejaron el país durante los años de menor actividad acumularon experiencia en grandes proyectos internacionales, nuevas tecnologías y operaciones complejas. Con el crecimiento de la inversión local, parte de ese capital profesional podría hacer ahora el camino inverso.


