La morosidad ocupó el centro de la discusión económica de los últimos meses, pero casi siempre por el lado de los hogares, donde la irregularidad llegó a su nivel más alto en al menos dos décadas y alcanza a casi seis millones de personas. Hay, sin embargo, otra deuda que se deterioró en paralelo y recibió mucha menos atención. Es la de las empresas.
Un informe de la consultora Equilibra muestra que la irregularidad del crédito en el ámbito empresarial pasó del 0,7% en noviembre de 2024 al 3,7% en julio de este año. Se quintuplicó en menos de dos años, aunque sigue lejos del récord del 8,1% que se registró a principios de 2020, cuando se combinaron el default de Vicentin, el cepo y la cuarentena.
El Banco Central (BCRA) considera irregular un préstamo cuando el deudor se atrasa más de 90 días en pagarlo. El indicador mide, entonces, la deuda que no se pagó a término y no la que se dio por perdida. Como se calcula sobre el total prestado, puede subir tanto porque aumentan los atrasos como porque se achica el crédito.
Los datos surgen de la Central de Deudores del Sistema Financiero (Cendeu), que publica el BCRA. A diferencia de lo que ocurre con las familias, en las empresas las entidades no financieras concentran menos del 2% del monto prestado, de modo que el crédito bancario explica casi todo el cuadro.
Más que el nivel, lo que cambió es la velocidad. Según Lorenzo Sigaut Gravina, economista de Equilibra, la probabilidad de que un crédito a una empresa que estaba al día caiga en mora triplica hoy el promedio de los últimos 20 años. La cantidad de firmas con deudas atrasadas más que se duplicó, de 16.212 en agosto de 2024 a 37.482 en julio pasado, el 13,4% de las empresas endeudadas del país.
La irregularidad es más alta en los sectores cuya actividad quedó rezagada. La construcción encabeza el ranking, con una mora del 7,7%, seguida por el comercio, con 6,5%. Junto con la industria, son las tres actividades cuyo nivel de producción todavía está por debajo del de 2023. En el otro extremo se ubican las que más crecieron. La explotación de minas y canteras registra una irregularidad del 0,4%; la intermediación financiera, del 0,3%, y electricidad, gas y agua, del 0,1%. La industria manufacturera quedó en 3,7%, apenas por encima del promedio del crédito a empresas, que es del 3,6%. La excepción entre los sectores ganadores es el agropecuario, con 4,3%.
La mora es mayor en las pymes
El tamaño de la empresa explica todavía más que el sector. En los préstamos de menos de $5 millones, la mora llega al 9,3%. Entre $5 y $200 millones baja al 7,6% y entre $200 y $3800 millones, al 6,6%. En los créditos de más de $3800 millones, que corresponden al 1% de las firmas pero concentran el 73,8% del dinero prestado, la irregularidad es del 1,8%.
Esa distribución explica por qué el promedio general se mantiene bajo. Las empresas más grandes, que absorben casi todo el crédito, registran pocos atrasos. Las más chicas, que son el 60% de las firmas pero apenas el 0,2% del monto, concentran el deterioro. La cantidad de pymes con avales de una sociedad de garantía recíproca (SGR) en mora casi se triplicó en dos años, de 3354 a 9679.
Los relevamientos cualitativos apuntan en la misma dirección. Según la Fundación Observatorio Pyme, entre el tercer trimestre de 2025 y el segundo de 2026, la proporción de pymes con al menos un pago atrasado se duplicó, del 12% al 24%. El atraso con los bancos alcanza al 8,6% de las firmas, la mitad que el registrado en el pago de impuestos (17,3%) y a proveedores (15,3%). A eso se suma el endurecimiento de los requisitos para otorgar nuevos préstamos, que según la encuesta del BCRA afectó más a las pymes que a las grandes empresas.
El deterioro se produce después de un fuerte aumento del endeudamiento empresario. El stock de préstamos pasó del 5,7% del PBI a fines de septiembre de 2023 al 9,8% en junio de este año, impulsado sobre todo por el crédito en dólares, que trepó del 0,8% al 3,5% del PBI y ya representa más de un tercio del total. Esa cartera muestra hasta ahora una morosidad baja. La prefinanciación de exportaciones tiene un atraso del 0,6%.
El BCRA acaba de liberar el acceso a los préstamos en dólares a cualquier empresa, con un límite del 15% de los depósitos, lo que dejaría disponibles unos US$6500 millones. Es la primera vez que ocurre desde el fin de la convertibilidad. Equilibra advierte que la medida abre un interrogante sobre un posible descalce de monedas, porque el tipo de cambio real está apreciado respecto de su promedio histórico y las firmas que toman deuda en moneda dura facturan en pesos.